Celia Quílez nos propone un plato con fuerte personalidad

Publicado el: 2 de junio de 2014 a las 09:30
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Celia Quílez nos propone un plato con fuerte personalidad

Pongo a hervir el agua. Después pelo una patata y, cuando el agua está lista, la pongo en el cazo para que se cueza. Cojo de la nevera el tofu ecológico que tengo abierto de hace dos días y las judías pinto que me sobraron de ayer y lo sirvo todo en un plato.

Aquí va el último artículo de opinión de Celia Quílez.



Pongo a hervir el agua. Después pelo una patata y, cuando el agua está lista, la pongo en el cazo para que se cueza. Cojo de la nevera el tofu ecológico que tengo abierto de hace dos días y las judías pinto que me sobraron de ayer y lo sirvo todo en un plato. Luego me voy al huerto que tengo en el jardín de casa y recojo unas cuantas hojas de lechuga roja, dos tallos de apio, y un poco de cilantro y de eneldo. Entro en casa. Las patatas ya están listas. Cuelo el agua y las sirvo en un plato.

Es un plato azul. No tiene ningún significado especial, sencillamente he cogido el primer plato que he encontrado del montón que lavé ayer. Limpio y corto las verduras, y las sirvo en el mismo plato. Todo está listo: patatas, tofu, judías pinto, lechuga, apío, cilantro y eneldo. Un plato correcto. Para mí, de lo más apetecible. Desde hace años que como sano. Cuando tenía trece años mi madre me estuvo insistiendo tanto con que debía comer sano que, al final, le empecé a coger el gusto a la comida sana. Pero hay algo que es extraño en mí. Como bien, pero la manera como preparo, o mejor dicho, como sirvo la comida, choca a muchas personas.
A veces invito a algunos amigos a comer a casa. Todos se sorprenden. Saben que soy un poco extravagante, pero sienten que mis manías y peculiaridades han ido agudizándose a medida que he ido creciendo. No me gusta mezclar los alimentos. Me deleito comiendo cada cosa por separado. Hago eso porque me complace mucho más ver los alimentos bien dispuestos (como si se tratara de unos muebles o unos papeles ordenados) que todo mezclado. Me miro el plato que he preparado. ¿Qué siento? Está ordenado, y eso me relaja. Algunos comentan que eso dice mucho de mi personalidad. No me gustan las mezclas. Necesito que todo esté ordenado, que pueda controlar las cosas. Pero tendrá algo bueno, digo yo. Cuando comes cada alimento por separado, saboreas realmente cada cosa. Me gusta el sabor amargo del apío. Cuando lo mezclo con otros alimentos, su intensidad queda camuflada. Quiero saborear y oler cada alimento por separado.



Disfruto con la unicidad de los alimentos. Pero cuando como con amigos, y echo un vistazo a mi alrededor, veo que todo el mundo mezcla los alimentos. ¿Por qué? ¿Acaso seré un bicho raro? Hace tiempo que aprendí que “allá donde fueres, haz lo que vieres”. Así que, mezclo los alimentos…como todos. Me miro el plato. Pero no me gusta. Está todo mezclado. Es un caos. No hay orden. Me pongo a comer con pocas ganas. ¡Un momento! Lo que siento despierta mi curiosidad. Cuando como los alimentos por separado, como menos. Como lo que mi cuerpo realmente necesita. Cuando como los alimentos todos mezclados, como más de la cuenta. Los alimentos se vuelven más adictivos. Quizás sea yo, pero sigo prefiriendo comer los alimentos por separado, sin mezclar. Cuando todo está mezclado, te puedes forzar a comer un poco más.

Pero, ¿quién se atreve a comer un tallo de apío “a palo seco” si realmente no se tiene hambre? Siempre recuerdo algo que oí (no sé dónde) hace tiempo: para saber si tienes hambre realmente, coge una manzana. Si te apetece, es que realmente tienes hambre. Si no te apetece, es que no tienes hambre de verdad. ¿Será cierto?Lo único que sé es que el mundo está revuelto. Es un enredo. Medio mundo se muere de hambre y el otro medio se pasa la vida haciendo dietas.

Eso me lleva a una conclusión: come lo que quieras y como quieras. Pero al menos (eso es lo que te pido), pon un poco de atención en lo que haces. ¿Cómo comes? ¿Te gusta mezclar los alimentos o prefieres comerlos por separado? Dicen (¿quiénes?) que lo que comemos define quienes somos. ¿Acaso cómo servimos la comida que comemos también dice algo de nosotros? Sencillamente, un paso más en nuestro conocimiento.

Celia Quílez

http://www.vidasana.org

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