Los costes energéticos del sector ecológico estrechan los márgenes de productores y transformadores, mientras la inflación amenaza con alejar los alimentos bio de más hogares.
Muchos se preguntan: ¿hasta dónde va a llegar el problema de la alimentación y la escalada de los precios? Porque la economía está siendo cada vez más afectada por otros factores como el azote del cambio climático o los problemas generados por los conflictos armados. Los últimos análisis advierten que la escalada de precios para este mismo año podría situarse en más del 11%.
Para el sector ecológico esto es aún más preocupante, dado que sus márgenes de ganancia suelen ser mucho más estrechos que los de la agricultura tradicional. Por esa razón, desde el sector se están buscando alternativas que les permitan seguir adelante. Por ello creen que la desaparición de los intermediarios podría ser vital. Además, tienen unas cuantas peticiones que ya han enviado a los organismos correspondientes.
El sector ecológico y las subidas de los precios
Las cuestiones geopolíticas y climáticas están afectando negativamente al sector alimentario, que necesita mucha energía para su producción. Las guerras, el bloqueo de Ormuz, los ataques a refinerías e infraestructuras energéticas… Todo contribuye a disparar los costes energéticos del sector ecológico y a aumentar el precio final de los alimentos en general.
Así lo recoge un análisis elaborado por Crédito y Caución que avanza que los precios mundiales de los alimentos podrían aumentar un 11,6% en 2026 y un 4,8% en 2027 debido a los efectos del conflicto del Golfo, la escalada del conflicto en Ucrania, la sequía que afecta a Estados Unidos y Europa occidental y el fenómeno de El Niño. Un gran hándicap para el sector “bio”.
Los costes energéticos del sector ecológico en la mira
El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un aumento de los precios de la energía, lo que repercute directamente en la producción, en el encarecimiento de los alimentos y en los costes energéticos del sector ecológico.
En Europa, la producción alimentaria consume mucha energía, sobre todo en los procesos de refrigeración, calefacción y procesamiento, lo que agrava los retos ya existentes, como los elevados costes laborales y las cargas normativas.
Además, la limitada capacidad para fijar precios dificulta repercutir el aumento de los costes, especialmente en un entorno minorista altamente competitivo y dominado por grandes operadores. Como resultado, los márgenes, ya de por sí reducidos, se ven aún más comprimidos. Son algunos factores que están poniendo límites a la expansión del sector ecológico y de la agroecología. Pero hay más…
Los conflictos bélicos no ayudan
Otro riesgo a la baja es la escalada del conflicto en Ucrania, ya que los ataques contra puertos, terminales de carga y buques han interrumpido las exportaciones de cereales de la región y reducido los volúmenes comerciales. Quizás esto no afecta directamente al mundo orgánico, pero…
Al mismo tiempo, los ataques contra refinerías e infraestructuras de exportación rusas están impulsando al alza los precios mundiales de los productos petrolíferos, lo que se suma a la crisis de Oriente Medio.
Nada ayuda a estabilizar los mercados y ver haces de luz al final del túnel. Parece que los precios van a seguir subiendo. En este contexto, el sector ecológico no vive en una burbuja. Se ve alterado por los problemas que afectan al mundo económico en general, ya que estos afectan a los costes energéticos del sector ecológico.
Los problemas climáticos afectarán a la producción
Y respecto a los factores climáticos, se prevé que las temperaturas extremas de este verano reduzcan el rendimiento de los cultivos y la producción agrícola en Estados Unidos y Europa, también en lo que respecta a los cultivos “bio”.
Un fenómeno de El Niño intenso puede perturbar aún más el comercio agrícola mundial al reducir las cosechas y restringir el suministro de alimentos. Estas limitaciones pueden impulsar al alza los precios también. Las economías orientadas al Pacífico y dependientes de la agricultura serán las más afectadas.
Muchos factores en juego
Ante esta situación, muchos productores alimentarios se están centrando en el control de costes, la optimización de la cartera, la mejora de la eficiencia y los aumentos selectivos de precios con el fin de proteger la rentabilidad. Sin embargo, persiste la brecha entre el aumento de los costes de los insumos y los precios que pueden aplicarse.
El sector ecológico es claro en sus peticiones
Una vez más, es necesario hacerse eco de algunas de las peticiones del sector “eco” ante los problemas que surgen como consecuencia de la gran inestabilidad de los mercados energéticos, de los costes energéticos del sector ecológico y de los problemas creados por la crisis general y la urgencia climática:
- IVA 0 para el producto ecológico.
- Discriminación positiva en la compra pública.
- Grandes campañas de promoción de lo “bio” en los medios públicos.
- Obligatoriedad de cupos de alimentos orgánicos para comedores escolares, hospitales, residencias de mayores, cárceles…
- Una PAC de la Comisión Europea más “verde”, más agroecológica, más para los productores que producen sin contaminar…
- Menos cargas burocráticas para el alimento orgánico.
- Incentivos fiscales de todo tipo para los productores y los consumidores…
La relación directa es fundamental
Por todo lo dicho hasta el momento, la relación directa con los productores permite abaratar precios en muchos casos, gracias al control férreo de los costes energéticos del sector ecológico, evitando intermediarios.
Esta es una estrategia que viene promocionando BioCultura desde hace más de 42 años. La supresión de intermediarios permitiría abaratar costes de cara al consumidor final. Una herramienta para combatir la inflación alimentaria, que parece no tener fin y que también se ceba en el sector ecológico.













