Xian Faro denuncia el papel de la juventud en la COP31: «Más allá de la foto»

Jordi Company
Publicado el 5 de noviembre de 2026 a las 19:27
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Xian Faro, delegado español que reclama participación efectiva de la juventud en la COP31
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La juventud en la COP31 exige influencia real frente a una participación que Faro considera insuficiente: los gobiernos negocian un futuro cuyas consecuencias vivirán las nuevas generaciones.

La juventud en la COP31 reclama algo más que aparecer junto a ministros: quiere influir en las decisiones que marcarán su futuro. Xian Faro, uno de los cuatro delegados jóvenes españoles, denuncia que las nuevas generaciones siguen relegadas mientras los gobiernos negocian la respuesta a la crisis climática.

Su advertencia, trasladada en una entrevista, apunta a una contradicción política: quienes convivirán durante más tiempo con las consecuencias del calentamiento no disponen del espacio que merecen en las negociaciones.

Xian acudirá a a la COP31 de Antalya, en Turquía, con una exigencia concreta: participación efectiva, también para la infancia. Sus objetivos son conectar simultáneamente la protección de la naturaleza, vivienda, precariedad y justicia climática. El éxito exige convertir los acuerdos existentes en actuaciones que cambien los territorios

La juventud en la COP31 exige poder más allá de la fotografía

Faro tiene 26 años y es graduado en Ciencias Ambientales. Fue seleccionado mediante Generación Clima, el programa de becas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la Fundación Biodiversidad. También participará en la COY21, la conferencia juvenil previa a la cumbre.

El delegado reconoce diferencias entre países: algunos incorporan negociadores más jóvenes y otros no. Su diagnóstico general, sin embargo, resulta contundente: la juventud continúa ocupando un lugar secundario. Tener representación institucional no garantiza que sus propuestas intervengan realmente en las decisiones.

Por eso reclama escuchar a las nuevas generaciones fuera de los actos anecdóticos, institucionales o empresariales. La juventud en la COP31 no debería funcionar como un adorno reputacional: invitar a jóvenes pierde sentido si después sus demandas quedan apartadas de las mesas decisivas.

La crítica interpela a gobiernos y organizaciones que exhiben participación sin explicar su alcance. La pregunta relevante es qué propuestas se debaten, cómo se incorporan y qué respuesta reciben. Una fotografía acredita presencia; por sí sola, no demuestra influencia política.

El clima también se juega en la vivienda y la precariedad

Faro rechaza que la preocupación juvenil por el clima haya desaparecido tras el auge de Greta Thunberg y Fridays for Future. Considera que sigue viva, aunque se expresa también mediante otras luchas relacionadas con las condiciones de vida y el entorno.

Menciona los impactos sufridos en Nepal y las amenazas que observa en Galicia, desde el aumento de temperaturas hasta el estrés hídrico y la intensidad de los incendios. Son ejemplos de una emergencia que, en su planteamiento, conecta territorios y responsabilidades.

La juventud en la COP31 defenderá una visión del bienestar que vaya más allá del producto interior bruto. También reclamará una adaptación efectiva, protección de la naturaleza y financiación climática adecuada, junto con responsabilidad histórica hacia el Sur global.

La hoja de ruta agenda incorpora acceso a la educación y al conocimiento científico, justicia climática y una transición justa. Reducir emisiones exige atender y comprender sus consecuencias sociales. Una transformación que ignore la desigualdad difícilmente responderá a la promesa de avanzar sin dejar a nadie atrás.

Este enfoque obliga a superar los compartimentos políticos. La vivienda, la precariedad y la degradación ambiental forman parte del mundo que las nuevas generaciones intentan cambiar. Presentarlas como preocupaciones incompatibles estrecha artificialmente el debate y diluye la exigencia de respuestas integrales.

Gobiernos ante el examen: cumplir acuerdos y rendir cuentas

Faro no descarta la utilidad de las cumbres. Reunir a casi 200 países para negociar representa, a su juicio, un paso importante, aunque reconoce intereses diversos y la presencia de actores que pueden intentar retrasar el cambio..

Su medida del éxito es concreta: aplicar los acuerdos ya cerrados y conseguir efectos sobre el territorio. La juventud en la COP31 plantea así un examen incómodo para los gobiernos: los compromisos deben poder reconocerse fuera de los discursos y los recintos diplomáticos.

También propone reforzar el vínculo personal con la naturaleza, porque considera insuficientes los datos para motivar la acción. Su ejemplo de acercar a un ministro al lince ibérico resume esa demanda: transformar conocimiento y sensibilidad en decisiones de protección.

La perspectiva temporal añade una cifra reveladora: entre 2026 y 2050 transcurren 24 años. Faro, hoy con 26, rondará entonces los 50. Para la juventud en la COP31, las decisiones actuales abarcan buena parte de su vida adulta. Los gobiernos deben responder por ese horizonte: sus acuerdos condicionan décadas, aunque sus mandatos terminen antes.

Jordi Company

Jordi Company

Jordi Company es bien conocido en el ambiente editorial catalán, precursor del concepto 'free press', y una amplia experiencia de 40 años en TV, radio y prensa ha destacado por 'emprender' y 'fundar' diversos Grupos de Comunicación. Actualmente, está al frente de ECOticias.com, un medio que es visitado en castellano e inglés por lectores de medio mundo y líder en audiencia desde 2004. Company es miembro de la 'Red Internacional de Escritores por la Tierra' (RIET) entre otros.

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