Las castañas llegan a la mesa a finales de octubre porque es cuando el fruto del castaño (Castanea sativa) madura y cae al suelo, y varias regiones españolas han convertido esa recogida en una fiesta con nombre propio. En Cataluña es la castañada (castanyada), la noche del 31 de octubre, víspera de Todos los Santos. En Galicia es el magosto, que en Ourense tiene su gran día el 11 de noviembre, San Martiño. En Asturias es el amagüestu, que no tiene fecha fija. Detrás de las tres hay una cosecha que en 2024 llegó a 92.350 toneladas en España, unas cuatro de cada cinco recogidas en Galicia, según los datos del Ministerio de Agricultura que publica Mercasa en su informe Alimentación en España.
La castañada, una cena de difuntos que se pasó al 31 de octubre
La Gran Enciclopèdia Catalana define la castanyada como una «menjada de castanyes, normalment torrades», es decir, una comida de castañas, casi siempre asadas, y la vincula a la noche de Todos los Santos. Su origen es más recogido de lo que sugiere la fiesta actual. Era una cena familiar que se hacía después de cenar el 1 de noviembre, acompañada del rosario por los difuntos, y con el tiempo se adelantó a la noche del 31 de octubre, que es cuando se celebra hoy (aunque también hay castañadas el día 1). A finales del siglo XVIII ya estaba muy extendida.
En la mesa, las castañas comparten sitio con los boniatos (moniatos) asados y con los panellets, los dulces de almendra de esas fechas; si quieres prepararlos en casa, aquí tienes cómo hacer panellets. Para beber, la tradición manda vinos dulces, rancio o cava. A finales del siglo XX llegó Halloween, y la enciclopedia constata que hoy las dos celebraciones conviven en la misma noche. La fecha no es casual, ya que la castañada es la vigilia del día de Todos los Santos; quien quiera el contexto religioso e histórico puede leer por qué el 1 de noviembre es Todos los Santos.
Conviene desconfiar de algo que se repite mucho: que la castañada desciende directamente de una fiesta celta como el Samhain. Es una interpretación popular que las fuentes no comparten, así que, como mucho, debe tomarse como hipótesis.
Magosto y amagüestu: la castaña en la hoguera
En el noroeste la castaña sale de casa. El magosto gallego es una reunión alrededor del fuego en la que se asan castañas para comerlas en compañía, y no tiene una fecha única. El más conocido es el de Ourense, ligado a San Martiño. Según la agenda Festivales de España, en 2026 se celebra del 8 al 11 de noviembre, con el día grande el miércoles 11 y reparto gratuito de castañas desde las 18:00 horas, y es Festa de Interés Turístico de Galicia desde 2008 (conviene confirmar horarios en el programa oficial del Concello de Ourense, que a finales de octubre de 2026 aún no estaba publicado).

El amagüestu asturiano es, según Turismo Asturias, el asado festivo y comunitario que sigue a la «gueta», que es como se llama allí a la recogida de castañas. Se acompaña con sidra dulce de temporada o «duernu». No tiene una fecha única y los amagüestos se celebran a lo largo del otoño.
La diferencia entre unas fiestas y otras, por tanto, está más en el ambiente que en el fruto: la castañada gira en torno a los panellets y el vino dulce, mientras que el magosto y el amagüestu son reuniones con fuego y castañas recién asadas.
Cuánta castaña se produce en España, y por qué la cifra baila tanto
Las 92.350 toneladas de 2024 se repartieron así, según la tabla del Ministerio de Agricultura que recoge Mercasa: Galicia, 73.420; Castilla y León, 9.400; Extremadura, 6.700; Andalucía, 2.200, y el resto de comunidades, unas 600. Galicia aporta cerca del 80 % del total (cálculo propio a partir de esa tabla). El mismo informe de Mercasa dice en su texto que la producción se concentra «principalmente en Andalucía y en Galicia», pero su propia tabla lo desmiente: Andalucía es la última de las grandes productoras.
La cosecha depende mucho del año. En 2023 se recogieron solo 32.600 toneladas, un 81 % menos que las 174.000 de 2022, y en 2024 se recuperó en parte. Por eso cualquier cifra de producción de castaña hay que leerla junto al año al que se refiere (la de 2025 todavía no se ha publicado). España tenía en 2024 un total de 25.251 hectáreas de castaño de fruto, exportó 11.360 toneladas de castañas (con y sin cáscara) e importó 3.730. A escala global se produjeron 2,7 millones de toneladas y en la Unión Europea, 390.000, según los datos de FAO, Eurostat y el Ministerio que cita Mercasa.
No toda esa castaña acaba asada en un cucurucho. Según Mercasa, se destina básicamente a la alimentación animal, y los frutos más sanos van al consumo directo o se transforman en castañas pilongas (secas), mermelada o marron glacé.
Hay castañas con sello de calidad, aunque no siempre con el que se les atribuye. La IGP Castaña de Galicia es la indicación geográfica protegida del sector. La Castaña del Bierzo, en cambio, no es una IGP, sino una marca de garantía. Según las características que publica Alimentos de Calidad del Bierzo, abarca toda la comarca y Castrillo de Cabrera, admite todas las variedades y solo permite recoger fruto caído de forma natural, con un peso mínimo de 7 gramos por castaña y una humedad máxima del 60 % en la recolección.
Cómo asar castañas en el horno paso a paso
La receta de Directo al Paladar resume el método casero más fiable:

- Precalienta el horno a 200 °C (a 180 °C, sin aire, si el tuyo es muy potente).
- Haz a cada castaña un corte pequeño, o una cruz, solo en la piel exterior. Sin ese corte, el vapor de dentro las hace reventar.
- Si quieres, déjalas en remojo entre 15 minutos y una hora antes de meterlas; es opcional.
- Colócalas en una sola capa en la bandeja, a la altura central del horno, entre 15 y 20 minutos. Empieza a mirarlas a los 15 y no pases de 20, porque se endurecen.
- Pélalas en caliente, que es cuando la piel y la telilla interior se desprenden mejor.
En sartén o en freidora de aire el principio es el mismo: corte en la piel, calor fuerte y moverlas para que se hagan por igual. Los tiempos cambian mucho según el aparato y el tamaño del fruto, así que la referencia es la piel abierta y la pulpa tierna al pincharla.
Para conservarlas, las castañas crudas aguantan en el cajón de la fruta del frigorífico; conviene comprarlas sin moho ni gusanos y revisarlas de vez en cuando. Las asadas que sobren se guardan unos días en un recipiente hermético dentro de la nevera. Si te interesa su valor nutritivo, lo tienes en este artículo sobre las propiedades de la castaña.













