El Zoobotánico de Jerez de la Frontera (Cádiz) ha sacado adelante los primeros 6 pollos de torillo andaluz, un ave extinguida en España. Nacieron el 11 y el 12 de octubre de 2026 dentro del programa de reintroducción de la especie. Sus madres son dos hembras del grupo de 18 ejemplares que llegó desde Marruecos en septiembre.
Las aves fundadoras aterrizaron en Jerez el 9 de septiembre y apenas un mes después ya había crías en la nacedora, con un séptimo huevo aún incubándose y con buena pinta. La Junta de Andalucía habla de una de las actuaciones de conservación de fauna «más relevantes del contexto internacional». ¿Tanto revuelo por un pájaro que casi nadie ha visto?
Siete huevos en mes y medio
Según la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, los 18 «fundadores» se adaptaron muy bien a sus recintos. En apenas mes y medio, dos hembras hicieron sus primeras puestas. Hubo cuatro huevos en una instalación y tres en otra.
Todos fueron a incubación artificial, con la temperatura y la humedad ajustadas a la especie. Dos veces por semana, los técnicos revisaron los embriones con ovoscopia (una luz que deja ver el interior del huevo). También midieron cada huevo y guardaron muestras para estudiar cómo se reproduce el torillo.
Al final, los seis primeros huevos eclosionaron sin que nadie tuviera que intervenir. Los pollos salieron entre la madrugada del domingo 11 y la tarde del lunes 12. Y evolucionan bien.
Comida cada media hora
Tras nacer, las crías pasaron a la nacedora, donde se controlan el calor y la humedad. Allí la temperatura baja unos 0,5 °C al día, según la edad de cada pollo. Cada uno lleva una anilla para seguir su crecimiento por separado.
En los primeros días reciben una toma cada 30 minutos. En cada una se apunta cuántas piezas come cada ejemplar. Quien haya cuidado alguna vez de un pollito sabe lo que eso supone.
De primero hay larvas de tenebrio y grillos pequeños. Luego llegan las semillas para canarios, el pienso para insectívoras, la zanahoria, las verduras de hoja verde y el mijo. Tanto registro sirve para planificar parejas y evitar la consanguinidad (cruces entre parientes).
Baños de arena vigilados
A los adultos se les da de comer a primera hora de la mañana y tienen agua fresca siempre. Dos veces al día reciben larvas de tenebrio. Así no pierden el instinto de buscar y cazar presas.

En el seguimiento diario, los cuidadores se fijan en sus baños de arena, sus cantos y sus rincones favoritos. Si un ejemplar parece incómodo en su grupo, se le cambia de recinto. Por la noche cuentan con focos de calor de 250 vatios.
Varias cámaras de videovigilancia completan el control, también en la sala de incubadoras y en la de crías. Con ellas se siguen las eclosiones sin molestar a los pollos. No es poca cosa con un animal tan esquivo.
El camino del lince ibérico
La cría «ex situ», fuera del medio natural, da según la Junta «un margen de seguridad frente al riesgo de extinción». El plan sigue el camino que se usó con el lince ibérico. Jerez ya tiene oficio, con proyectos como el de la cerceta pardilla y su centro de cría o el ibis eremita criado en el Zoobotánico.
Primero hay que formar un núcleo reproductor firme. Después, sus descendientes podrán soltarse en enclaves elegidos del litoral andaluz. Para lograr más variedad genética, habrá al menos cuatro campañas más en Marruecos en los próximos años.
En paralelo funciona otro núcleo de cría en el Zoo de Aïn Sebaâ, en Casablanca. Los dos se coordinan, y el libro genealógico (el «studbook») se lleva desde Andalucía. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en el proyecto participan Marruecos, el Ministerio para la Transición Ecológica y la Junta.
Unos pocos cientos en libertad
La única población conocida de torillo andaluz (Turnix sylvaticus sylvaticus) vive en la costa atlántica de Marruecos, en la zona de Oualidia. Depende de huertas y cultivos tradicionales. Son unos pocos cientos de aves y cada vez menos.
En otros tiempos, esta ave ocupaba buena parte de la cuenca mediterránea. La urbanización de la costa y la agricultura intensiva de los siglos XIX y XX están entre las causas de su declive. Ya se había visto cómo los cambios en los usos del suelo empujaron al torillo a la extinción.
En Jerez también se estudiará su fisiología y su comportamiento, para entender mejor ese retroceso. Es una pieza más junto a lo que se sabía del último reducto del torillo andaluz en Marruecos. Seis pollos no salvan una especie, pero abren la puerta.
La nota oficial sobre los primeros torillos nacidos en Jerez ha sido publicada en el Portal Ambiental de la Junta de Andalucía.
Foto: Junta de Andalucía











