Hay que recalificar los primeros 500 metros de costa como suelo rustico para evitar los efectos de la crisis climatica

La organización SEO/BirdLife ha diseñado un decálogo de recomendaciones para que el Gobierno reforme la Ley de Costas actual con el objetivo de responder a los efectos del cambio climático.

Entre otras propuestas aboga por recalificar como suelo rústico los terrenos que ahora sean urbanizables pero no hayan sido desarrollados en los primeros 500 metros de costa.

Tras el paso de la borrasca ‘Gloria’ y los graves efectos que ha provocado en el este de la Península y Baleares, la ONG urge a adaptar la ley de costas al cambio climático, un problema ante el que considera que Gloria ha dejado el «claro» mensaje de que «sobra hormigón y falta naturaleza».

La directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz, reclama una actuación «rápida» en la costa pero con la vista puesta en el medio y el largo plazo. «Con el cambio climático la línea de costa se moverá año a año». «Nos vamos a enfrentar a fenómenos climáticos cada vez más extremos», recuerda.

El nuevo Gobierno ha manifestado que uno de sus compromisos será reformad la ley de costas vigente aunque aún no ha explicado los cambios que piensa acometer.

Para SEO/BirdLife, ese cambio debe ser «grande» para dejar de ver la costa como «un buen lugar para poner apartamentos» y pasar a entenderla como «hábitats muy frágiles y estratégicos que además se verán muy modificados por el cambio climático».

De ese modo, apuesta por dejar más espacio a playas y dunas ante unos temporales cada vez más intensos y frecuentes, el aumento del nivel del mar, la falta de aportes de sedimentos de origen fluvial, el alto grado de urbanización de la costa y la alteración profunda de la dinámica costera (dragados, playas artificiales, regeneración de playas, espigones, retención de sedimentos en embalses, desarrollos urbanísticos, industriales y portuarios).

En ese contexto, la ONG recomienda una nueva política costera que amplíe la superficie y el número de espacios protegidos litorales; desarrollar herramientas como el Catálogo Español de Hábitat en Peligro de Desaparición y la Estrategia Estatal de Infraestructura Verde y de la Conectividad y Restauración Ecológicas.

Igualmente, insta al Gobierno a aprovechar la «década de la restauración» declarada por la Organización de Naciones Unidas y aprobar un Plan de Restauración Ecológica del Litoral que permita liberar el Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT) de construcciones ilegales o en desuso para restaurar los espacios naturales destruidos.

Para Ruiz es necesario también redefinir el DPMT de modo que contemple los escenarios de cambio climático y dotar a nivel económico la Estrategia de Adaptación a la Costa y al Cambio Climático para que se puede ejecutar de forma eficaz y eficiente.

El decálogo aboga también por mecanismos de gobernanza que permitan la actuación unitaria de todas las administraciones públicas competentes, así como auditar la resiliencia y el coste del mantener las infraestructuras en un escenario de subida del nivel del mar que estén en el litoral, incluidos los puertos, así como los paseos marítimos, con el fin de analizar si es necesario proteger, eliminar o cambiar de ubicación alguno de estos elementos.

La ONG solicita también que se apruebe un plan de regeneración de playas que incluya un plan de gestión de playas que primen su carácter natural al estético y otro de gestión de los sedimentos que deben ser arrastrados por los ríos hasta el mar para garantizar las necesidades de los deltas y de las playas.

Para el responsable de Gobernanza Ambiental de SEO/BirdLife, Juan Carlos Atienza, ha señalado que borrascas como Gloria se corre el riesgo de culpar de las desgracias a la mala suerte o al cambio climático cuando «toda la responsabilidad es de los seres humanos que llevan decenios artificializando y maltratando» la costa.

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