El atún rojo del Atlántico se desplaza hacia el norte por el cambio climático

Publicado el: 19 de febrero de 2026 a las 09:00
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El atún rojo del Atlántico se desplaza hacia el norte por el cambio climático

El atún rojo del Atlántico se desplaza hacia el norte por el cambio climático, alterando sus zonas de alimentación, reproducción y pesca a lo largo del siglo XXI. Un estudio internacional publicado en Fish and Fisheries advierte de que el calentamiento del océano está modificando de forma progresiva la distribución de una de las especies marinas más emblemáticas del planeta.

Las proyecciones apuntan a pérdidas significativas de hábitat en regiones tradicionales como el Mediterráneo o el golfo de México, mientras emergen nuevas áreas favorables en latitudes más altas, como el entorno de Groenlandia o el Atlántico nororiental. La gestión pesquera, alertan los científicos, deberá adaptarse con urgencia.



Investigaciones recientes indican que el calentamiento del mar está alterando la distribución de los bancos de peces de los que se alimenta el atún, como sardinas y caballas.

Al moverse estas presas hacia zonas más frías del norte, el atún rojo sigue el mismo patrón, ampliando su presencia en latitudes donde antes era menos frecuente, incluidas áreas cercanas a Islandia y el sur de Groenlandia.



El atún rojo del Atlántico se desplaza hacia el norte por el cambio climático y redefine su mapa reproductivo

Un estudio internacional alerta de la pérdida de hábitat en el Mediterráneo y el golfo de México y señala nuevas zonas refugio en el norte de Europa y Groenlandia.

El atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus), una de las especies marinas más emblemáticas y apreciadas a nivel mundial, está cambiando su distribución como respuesta directa al cambio climático.

Un estudio científico internacional concluye que el aumento de la temperatura del océano modificará, a lo largo del siglo XXI, las áreas donde esta especie puede alimentarse, reproducirse y ser capturada.

La investigación, titulada Navigating Future Waters: The Resilience of the Atlantic Bluefin Tuna Under Climate Change y publicada en la revista Fish and Fisheries, muestra que, a medida que el océano se calienta, el atún rojo tenderá a desplazarse progresivamente hacia el norte, buscando aguas más frías y productivas.

Este movimiento supondrá una pérdida de hábitat en regiones tropicales y templadas y una ganancia de condiciones favorables en zonas más septentrionales, como el norte de Europa, el entorno de Groenlandia o el Atlántico nororiental.

El Mediterráneo también pierde idoneidad reproductiva

Otra de las proyecciones indica que las dos principales áreas de reproducción del atún rojo —el mar Mediterráneo y el golfo de México— podrían volverse mucho menos adecuadas para los ejemplares adultos.

En el escenario más pesimista de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, la idoneidad del hábitat en el Mediterráneo podría reducirse en un 27%, mientras que la del golfo de México podría descender hasta en un 70%, lo que comprometería el éxito reproductivo de la especie a largo plazo.

«El atún rojo muestra una gran capacidad de adaptación, pero nuestras proyecciones indican que el cambio climático está alterando el equilibrio entre las zonas donde se alimenta, donde se reproduce y donde opera la pesca«, explica Maite Erauskin-Extramiana, investigadora de AZTI y autora principal del estudio.

«Por ello, es fundamental incorporar progresivamente los impactos previstos del cambio climático en los sistemas de gestión, de modo que podamos anticiparnos y administrar los recursos de manera más eficiente y sostenible».

Sardinas, caballas y calamares también migran

El trabajo también analiza la evolución de las especies de las que se alimenta el atún rojo, como la sardina, la caballa o el calamar. Estas presas muestran un desplazamiento similar hacia latitudes más altas, lo que genera nuevas áreas donde el atún y sus principales presas se solapan, especialmente en regiones boreales.

Estas zonas podrían actuar como «refugios climáticos» o nuevas áreas especialmente favorables en el futuro.

«El cambio climático no solo afecta a los ecosistemas, también a la forma en que gestionamos los recursos marinos«, señala Erauskin-Extramiana. «Anticiparnos a estos desplazamientos es clave para proteger tanto la biodiversidad como los medios de vida que dependen de ella».

Gestión pesquera flexible ante un océano cambiante

«El cambio climático no solo afecta a los ecosistemas, también a la forma en que gestionamos los recursos marinos».

El estudio se apoya en modelos avanzados que combinan datos ambientales, presencia del atún rojo, distribución de sus presas y actividad pesquera, y proyecta distintos escenarios climáticos hasta finales de si.

Sus resultados subrayan la urgente necesidad de una gestión pesquera flexible y adaptada al cambio climático, capaz de responder a especies que ya no respetan las fronteras tradicionales.

Este estudio se ha llevado a cabo con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación así como de los proyectos europeos FutureMares, SusTunTech, Mission Atlantic, Biodiversa+ y SOMBEE.

Los científicos subrayan que el desplazamiento del atún rojo constituye un ejemplo visible de cómo el calentamiento global no solo eleva las temperaturas, sino que transforma la geografía de la vida marina. De mantenerse la tendencia, las rutas migratorias podrían seguir moviéndose hacia el norte durante las próximas décadas, obligando a la pesca y a la investigación a adaptarse a un océano en rápida transformación. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO.

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