La costa nororiental de Japón vive una situación que los investigadores califican de inédita. El mar frente a la región de Sanriku se ha calentado alrededor de 6 ºC por encima de lo normal desde 2023 debido a un brusco cambio de rumbo de la corriente Kuroshio, una de las grandes autopistas de agua cálida del Pacífico. El oceanógrafo Shusaku Sugimoto, profesor asociado en la Universidad de Tohoku, admite que «ni siquiera sabe si sorprendido es la palabra correcta» para describir lo que está viendo.
¿Qué significa que el océano cambie así de rápido para la pesca, el clima y la vida diaria de millones de personas. Esa es la pregunta que sobrevuela ahora mismo los laboratorios japoneses y las cofradías de pescadores.
La combinación de agua mucho más cálida, un nivel del mar que sube y baja de forma irregular y corrientes que se desvían está detrás de una ola de calor marina sin precedentes frente al norte del país. Estudios recientes la relacionan con el verano extraordinariamente caluroso de 2023 en la región y con cambios rápidos en las capturas de pescado y en la disponibilidad de algas kombu, base del caldo dashi en la cocina japonesa.
Un récord mundial en la costa nororiental
Un comunicado reciente de la Universidad de Tohoku explica que la superficie del mar frente a la costa de Sanriku se mantiene desde 2023 unos 6 ºC por encima de la media climática de las últimas décadas. En mayo de 2024 esa anomalía superaba incluso los 10 ºC en aguas situadas alrededor de los 400 metros de profundidad, lo que convierte esta zona en el lugar del planeta donde más ha aumentado la temperatura oceánica observado hasta ahora.
El equipo de Sugimoto vincula este calentamiento extremo a un desvío muy acusado de la parte de la corriente conocida como Kuroshio Extension. En lugar de alejarse hacia el este frente a la costa central, desde finales de 2022 esta lengua de agua cálida se ha ido curvando hacia el norte y en 2023 y 2024 llegó a situarse cerca del paralelo 40, algo que no se había detectado desde que existen observaciones por satélite.
Las mediciones recogidas por buques oceanográficos y boyas muestran que el exceso de calor no se limita a la superficie. Se extiende cientos de metros hacia abajo y multiplica por tres el contenido de calor del océano en comparación con años anteriores. Ese enorme depósito de energía se libera después hacia la atmósfera, elevando la temperatura del aire hasta unos dos kilómetros de altura sobre el mar. No es un simple bache en las estadísticas. Es un cambio de escenario.
La corriente que cambia y la pesca que se resiente
En una entrevista con la cadena CNN, Sugimoto resumía el impacto del fenómeno con una frase muy clara. «El hecho de que la temperatura subiera 6 grados frente a la costa de Sanriku y que esa temperatura elevada se mantuviera durante dos años es algo que nunca habíamos visto». No es una pequeña oscilación estacional. Es otro tipo de océano.
Para la flota pesquera, los cambios se notan en la cubierta. Especies habituales del norte, como el salmón del Pacífico o el pez saurio japonés, se desplazan hacia aguas más frías o más profundas, mientras que peces de zonas templadas aparecen con más frecuencia en las redes. El resultado son capturas más imprevisibles y a menudo más escasas, algo que complica la economía de muchas comunidades costeras que ya vivían al límite.
El impacto llega incluso a la cultura gastronómica. Las algas kombu, cultivadas sobre todo en Hokkaido y esenciales para el dashi que acompaña a tantos platos, están sufriendo descensos importantes en sus cosechas porque el agua es demasiado cálida durante más tiempo. Los productores hablan de campañas cada vez más cortas y de un futuro incierto para un ingrediente que forma parte del día a día en la cocina japonesa.
Y eso se nota. En el sabor del caldo, pero también en el bolsillo de quien vive de recolectar esas algas.
Olas de calor marinas y veranos extremos en el norte del país
La Agencia Meteorológica de Japón y varios grupos de investigación han analizado cómo esta ola de calor marina se relaciona con el verano extraordinariamente caluroso de 2023 en el norte del país. Sus conclusiones señalan que las aguas anómalamente cálidas redujeron la nubosidad baja sobre el mar, aumentaron la radiación solar que llega a la superficie y reforzaron la evaporación y el efecto invernadero local. Todo eso se tradujo en un aire más caliente y más húmedo que favoreció las temperaturas récord en tierra.
Japón lleva encadenando veranos con récords de temperatura y miles de hospitalizaciones por golpes de calor, algo que los propios servicios meteorológicos y los expertos en clima relacionan en buena parte con el calentamiento global y con el aumento de la frecuencia de estas olas de calor marinas.
Otros trabajos recientes apuntan además a una conexión entre el agua excepcionalmente cálida del Kuroshio y episodios de lluvia extrema en zonas como Chiba, cerca de Tokio, donde en septiembre de 2023 se registraron tormentas muy intensas. Aquí entra en juego no solo el calor, también la humedad extra que el océano transfiere a la atmósfera.
Qué miran ahora los científicos
Los investigadores insisten en que estamos ante un aviso temprano de lo que puede ocurrir en otros lugares si las corrientes marinas se reorganizan en un planeta más cálido. El grupo de Sugimoto y otros equipos japoneses preparan nuevas campañas oceanográficas frente a la costa nororiental durante los próximos meses, con buques de investigación que medirán temperatura, salinidad, corrientes y nutrientes para seguir la evolución de esta masa de agua anómala.
A corto plazo su trabajo puede servir para adaptar las cuotas de pesca, planificar mejor la acuicultura y anticipar episodios de calor extremo en tierra. A medio plazo, lo que ocurra frente a Sanriku ayudará a entender cómo responden los grandes sistemas de corrientes del planeta al cambio climático y qué significa eso para la vida en la costa, desde los ecosistemas hasta el precio del pescado en el mercado.
El comunicado oficial en el que se describen estos resultados y se resumen los datos del estudio científico se ha publicado en la web de la Universidad de Tohoku.





















