Desigualdad social aumenta adicción al tabaco y dificulta dejar de fumar

Publicado el: 17 de febrero de 2026 a las 13:01
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Desigualdad social aumenta adicción al tabaco

Desigualdad social aumenta adicción al tabaco y reduce las probabilidades de dejar de fumar, según un estudio internacional liderado por la Universidad de Oxford. La investigación, basada en casi 200.000 adultos, demuestra que las desventajas económicas y educativas influyen directamente en la intensidad del consumo.

Aunque la tasa global de tabaquismo ha descendido, el consumo de cigarrillos sigue siendo una de las principales causas de mortalidad evitable. Los datos confirman que quienes tienen menos recursos no solo fuman más, sino que desarrollan mayores niveles de dependencia. Y fracasan con más frecuencia en sus intentos de abandono.



Desigualdad social aumenta adicción al tabaco en todos los indicadores económicos

Una investigación publicada en Nicotine and Tobacco Research revela que las personas con menos recursos fuman más y tienen más dificultades para abandonar el hábito.

Los investigadores subrayan que ampliar el acceso al apoyo para dejar de fumar entre los grupos de bajos ingresos es vital para reducir las desigualdades en salud. Y frenar las enfermedades prevenibles relacionadas con el tabaco.

Utilizando datos del Estudio del Kit de Herramientas para el Tabaquismo, el equipo evaluó la relación entre el hábito de fumar y las dificultades socioeconómicas. Incluyendo la situación laboral, las condiciones de vivienda, la educación y los ingresos familiares.



Las personas con menos ingresos fuman más y con mayor dependencia

A pesar de la reducción de la tasa de tabaquismo, el consumo de cigarrillos continúa siendo una de las principales causas de mortalidad evitable en todo el mundo. Un estudio, publicado esta semana en Nicotine and Tobacco Research, demuestra que las diferencias socioeconómicas podrían influir sobre el grado de adicción y la probabilidad de dejarlo. 

Esta investigación expone que las personas con bajos recursos son más propensas a fumar cigarrillos, tienen niveles más altos de adicción y les resulta más complicado dejarlo. 

Según dice la autora principal del proyecto e investigadora en la Universidad de Oxford, Annika Theodoulou, sus hallazgos muestran que el grado de tabaquismo suele ser más elevado entre las personas más desfavorecidas: Este es un patrón que describe como algo “constante” independientemente del tipo de desventaja socioeconómica. 

Menor nivel educativo se asocia a mayor consumo

“Por ello, los esfuerzos continuos para aumentar el acceso y la aceptación de los servicios para dejar este hábito entre las personas con menos ingresos son pasos fundamentales para abordar las desigualdades en materia de salud”, añade. 

Este trabajo ha sido liderado por la Universidad de Oxford, el University College de Londres, la Universidad de Massachusetts de Estados Unidos. Y ha contado con el apoyo parcial del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención Médica de Reino Unido.

Los investigadores emplearon datos del Estudio sobre Tabaquismo (STS en inglés) para examinar los vínculos entre los hábitos tabáquicos y los diferentes tipos de problemas económicos. Medidos por la ocupación, la situación laboral, el tipo de vivienda, el nivel educativo y los ingresos familiares.

También, se interesaron por la prevalencia del tabaquismo en los participantes. Por su grado de adicción y el número de veces que intentaron dejar de fumar durante el último año.

Casi 200.000 adultos participaron en el estudio

Durante su proyecto descubrieron que, de los 195 543 adultos encuestados, las diferencias en el consumo de tabaco persistieron en múltiples formas y tipos de desventajas socioeconómicas.  

Las ganas de fumar eran más fuertes en aquellos que experimentaban un mayor grado de desventaja, cuando se medía por el nivel social ocupacional y el educativo y los ingresos familiares, lo que mostró niveles mayores de adicción al tabaco.

Asimismo, las personas con ocupaciones de menos estatus, ingresos familiares más bajos y con un nivel educativo menor fueron menos propensas a dejar de fumar. En comparación con los grupos con más recursos.

Entre los participantes que intentaron dejar de fumar, quienes residían en viviendas de alquiler tenían menos probabilidades de lograrlo. En comparación con los que eran propietarios de sus viviendas.

Más tabaquismo implica más enfermedad y mortalidad evitable

Es más, los cigarrillos electrónicos eran comunes entre las personas que querían dejar de consumir tabaco. Los investigadores observaron diferencias en el uso de estos dispositivos según los diferentes tipos de desventajas sociales. Pero no llegaron a ninguna conclusión porque la diferencia era variable. 

Los datos oficiales en Inglaterra sugieren que el 11,9 % de los adultos fuma tabaco. Mientras que las estadísticas estadounidenses exponen que el 11,6 % de su población también lo hace. El estudio resalta que una mayor prevalencia del tabaquismo en la sociedad conduce a más enfermedades, discapacidades y muertes prematuras.

Entre los 195.543 adultos encuestados, el consumo de tabaco se mantuvo consistentemente más alto en múltiples formas de desventaja. Con mayores ansias y niveles de adicción reportados en los grupos con menores ingresos y ocupaciones.

Los inquilinos y los participantes con bajos ingresos tuvieron menos probabilidades de dejar de fumar con éxito, mientras que la mayor prevalencia del tabaquismo en Inglaterra y Estados Unidos continúa impulsando la enfermedad, la discapacidad y la muerte prematura. Seguir leyendo en VIDA SALUDABLE.

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