La vulnerabilidad al cambio climático es la “propensión o predisposición a resultar afectado negativamente por dicho fenómeno y sus consecuencias directas e indirectas. La vulnerabilidad comprende una serie de elementos que incluyen la sensibilidad, o susceptibilidad al daño, y la falta de capacidad para hacer frente o adaptarse los daños”. Es decir, la incapacidad de un sistema de presentar una respuesta efectiva a los impactos que se deriven del cambio climático e incluye los siguientes elementos:
La exposición: se refiere a aquellos componentes o sistemas que están amenazados por el cambio climático: la población (personas, especies), sus principales medios de vida, los asentamientos, las infraestructuras y los recursos naturales. La sensibilidad o susceptibilidad al daño: definida como “el grado hasta el cual un sistema es afectado por eventos relacionados con el clima”.
La capacidad de respuesta o adaptación: es decir, “la habilidad de un sistema para ajustarse al cambio climático (incluyendo la variabilidad del clima y los extremos), de forma de poder moderar los daños potenciales, para aprovecharse de las oportunidades o para enfrentarse a las consecuencias”.
En el caso de Sevilla el estudio realizado apunta a que los barrios de la ciudad que están siendo más afectados por las consecuencias del cambio climático, también son los más vulnerables al mismo y a otras consecuencias del tipo social y económico.
Sevilla y el cambio climático
La Universidad de Sevilla ha analizado en una investigación cuáles son las zonas de esta ciudad andaluza que más temperatura acumulan durante el día y cómo influye la configuración urbana, y ha determinado que las zonas más calurosas se concentran en barriadas vulnerables.
Este estudio se enmarca en el proyecto de tesis doctoral de Javier de Sola Caraballo, con la participación de los profesores Carmen Galán y Carlos Rivera, de la Universidad sevillana, y Antonio Serrano, de la de Granada. Tras un análisis a través de Sistemas de Información Geográfica (SIG), los investigadores han detectado que las zonas más cálidas durante el día incluyen áreas industriales o de campo seco y árido, aunque dentro de la ciudad destacan dos tipos de zonas.
Por una parte, las zonas periféricas rodeadas de industria pesada, infraestructuras o terreno árido y, por otra, las zonas con tipología urbana de polígono residencial -también conocidas como barriadas-, la mayoría de carácter social y desarrolladas durante la segunda mitad del siglo XX. Los investigadores señalan que el calor urbano se agrava por varios factores y afecta especialmente la alta exposición al sol y la falta de árboles o sombra, ha informado la Universidad de Sevilla.
Estos son elementos comunes en algunas zonas, como grandes explanadas, plazas duras y aparcamientos sin sombra o vegetación, que también elevan la temperatura. Además, materiales usuales como el asfalto, cemento o granito absorben el calor durante el día y lo retienen, y empeoran el confort térmico percibido hasta altas horas de la noche.
Vulnerabilidad de la ciudad frente al cambio climático
Los investigadores de la US también exploran además la relación entre la temperatura urbana, el nivel socioeconómico de la población y la antigüedad del parque residencial, aspectos claves para evaluar la denominada «vulnerabilidad climática».
Según Javier de Sola Caraballo, quien ha presentado estos resultados en el congreso internacional PLEA 2024 celebrado en Polonia, aproximadamente el 23 % de la población de la ciudad de Sevilla vive en zonas con alta vulnerabilidad climática, muchas de ellas vinculadas a la pobreza energética.
Entre las zonas residenciales más afectadas destacan barrios como el Polígono Sur, Los Pajaritos, Torreblanca, Pino Montano o San Pablo, donde coinciden altas temperaturas y exposición solar, con bajos niveles de renta y edificios obsoletos. El grupo de investigación lleva a cabo campañas de medición a pie de calle en diferentes barrios de Sevilla para obtener datos más precisos sobre el microclima urbano y el confort térmico.
También se están desarrollando varias líneas de trabajo complementarias, como una centrada en mejorar la metodología de detección satelital, ampliar el análisis al calor nocturno, profundizar en variables como renta y datos socioeconómicos. Entre otros aspectos, se trabaja en el desarrollo de una herramienta predictiva capaz de modelizar el microclima de los barrios y evaluar con antelación cómo mejorar sus condiciones a través de intervenciones urbanas de mitigación pasiva. EFE / ECOticias.com



















