El aire acondicionado ya no basta para combatir las olas de calor extremas, advierten los expertos

Publicado el: 3 de julio de 2026 a las 11:15
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El aire acondicionado ya no basta para combatir las olas de calor extremas

El aire acondicionado ya no basta para combatir las olas de calor extremas: el uso desmedido de la climatización convencional está asfixiando a las metrópolis españolas. Al enfriar los interiores, los aparatos vierten calor a la calle y disparan las emisiones globales a cifras récord.

La dependencia de estos sistemas acelera el colapso térmico urbano. La solución ya no es opcional y exige transformar el tejido de las ciudades mediante el despliegue masivo de las energías limpias.



Para frenar esta crisis, España lidera el cambio arquitectónico con 585 redes urbanas de distribución térmica. Infraestructuras como Districlima, en Barcelona, demuestran la viabilidad de centralizar el frío eficientemente.

Esta transición requiere aislar las fachadas y multiplicar las zonas verdes para sustituir el asfalto. Solo reduciendo la demanda de la energía se logrará un alivio térmico sostenible y equitativo.



El aire acondicionado ya no basta para combatir las olas de calor extremas

Las temperaturas récord obligan a replantear la forma de refrigerar viviendas y ciudades. Los especialistas coinciden en que la climatización seguirá siendo imprescindible para proteger la salud, pero advierten de que depender únicamente del aire acondicionado agravará el problema climático y aumentará la desigualdad.

El aire acondicionado ya no basta para combatir las olas de calor extremas, un desafío que cada verano afecta a millones de personas en España y en buena parte de Europa. El aumento de las olas de calor, las noches tropicales y las temperaturas récord está convirtiendo la refrigeración en una necesidad sanitaria, especialmente para personas mayoresniños y colectivos vulnerables.

Sin embargo, el crecimiento del uso del aire acondicionado también incrementa el consumo energético, las emisiones de CO₂ y el calor expulsado al exterior. Además, una de cada tres familias españolas no puede mantener una temperatura adecuada en su vivienda durante el verano, según Greenpeace, lo que abre un debate sobre cómo garantizar el confort térmico sin agravar la crisis climática.

El aire acondicionado ya no basta para combatir las olas de calor extremas porque proteger la salud es una prioridad

Para los especialistas, la climatización ha dejado de ser únicamente una cuestión de comodidad. Manuel Ruiz de Adana, investigador de la Universidad de Córdoba, recuerda que mantener una temperatura adecuada dentro de las viviendas es una medida de protección sanitaria para las personas más vulnerables.

El experto explica que el confort térmico depende de numerosos factores como la temperatura, la humedad, la ventilación, la velocidad del aire o la radiación térmica. Aun así, controlar la temperatura interior sigue siendo el elemento más determinante durante los episodios de calor extremo.

En un contexto marcado por el cambio climático, los investigadores consideran que renunciar completamente al aire acondicionado no resulta realista. La prioridad pasa por utilizarlo de forma mucho más eficiente y sostenible.

El uso masivo del aire acondicionado también alimenta el calentamiento global

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que la refrigeración de edificios generó alrededor de 1.000 millones de toneladas de CO₂ durante 2022, principalmente por el consumo de electricidad.

A este impacto se suma otro efecto menos conocido: cada aparato expulsa calor al exterior mientras enfría el interior del edificio, intensificando las islas de calor urbanas y elevando aún más la temperatura de las ciudades.

La investigadora Marta Olazabal, responsable del Grupo de Adaptación al Cambio Climático del BC3, recuerda que esta dependencia creciente del aire acondicionado puede terminar agravando precisamente el problema que intenta resolver.

Las energías renovables y los nuevos refrigerantes reducen el impacto climático

Los expertos consideran que una parte importante de la solución pasa por mejorar la eficiencia tecnológica de los equipos.

Las bombas de calor reversibles, los compresores de alta eficiencia y los refrigerantes de bajo impacto climático permiten reducir notablemente las emisiones asociadas a la climatización. Además, si la electricidad procede de energía solar o eólica, la huella de carbono disminuye considerablemente.

Aun así, los investigadores recuerdan que incluso una climatización alimentada con energías renovables debe formar parte de una estrategia mucho más amplia de adaptación al calor.

Las ciudades necesitan más sombra y menos asfalto para soportar el calor

La adaptación comienza fuera de los edificios. Las ciudades concentran grandes superficies de asfaltohormigón y fachadas que acumulan calor durante el día y dificultan el enfriamiento nocturno.

Los expertos defienden aumentar la presencia de árboles, zonas verdes, cubiertas vegetales, pavimentos reflectantes y espacios de sombra para reducir la temperatura urbana. Los llamados refugios climáticos ayudan durante los episodios extremos, aunque los consideran una solución temporal.

También reclaman reforzar el aislamiento de los edificios, favorecer la ventilación natural y facilitar ayudas públicas que permitan rehabilitar viviendas de familias con menos recursos.

Las redes de distrito pueden transformar la climatización de las ciudades

Uno de los modelos que gana protagonismo son las redes de calor y frío, sistemas urbanos que producen energía térmica de forma centralizada y la distribuyen mediante tuberías a numerosos edificios.

España ya cuenta con 585 redes, más de 8.000 edificios conectados y alrededor de 1.100 kilómetros de infraestructura, destacando proyectos como Districlima, en Barcelona.

Los especialistas consideran que este modelo permitirá reducir emisiones, aprovechar energías renovables y optimizar el consumo energético, especialmente en barrios de nueva construcción, hospitales, campus universitarios y grandes zonas urbanas.

El cambio que permitirá sobrellevar las olas de calor más extremas

El aire acondicionado ya no basta para combatir las olas de calor extremas, porque la adaptación al nuevo clima exige actuar simultáneamente sobre la tecnología, los edificios y el diseño de las ciudades. Los expertos coinciden en que la climatización seguirá siendo necesaria para proteger la salud, pero advierten de que depender únicamente de ella aumentará el consumo energético y las emisiones.

La combinación de energías renovablesequipos más eficientesvegetación urbanaaislamiento térmicoredes de distrito y una mejor planificación urbana permitirá afrontar un futuro con temperaturas cada vez más elevadas sin comprometer la salud de las personas ni acelerar aún más el calentamiento global.

El aire acondicionado ya no basta para combatir las olas de calor extremas: te lo contamos en 15 segundos

¿Es malo usar el aire acondicionado cuando hace mucho calor?

No. Los expertos explican que durante las olas de calor extremas el aire acondicionado puede ser fundamental para proteger la salud, especialmente de personas mayoresniños y personas con enfermedades crónicas. El reto consiste en utilizarlo de forma eficiente y sostenible.

¿El aire acondicionado empeora el cambio climático?

Sí, aunque depende del tipo de equipo y de la electricidad utilizada. El consumo energético, algunos refrigerantes y el calor expulsado al exterior contribuyen al calentamiento global si no se emplean tecnologías más eficientes o energías renovables.

¿Qué alternativas existen para refrescar una vivienda sin gastar tanta electricidad?

Los especialistas recomiendan combinar aislamiento térmicopersianastoldosventilación nocturnaárboles, cubiertas vegetales y fachadas reflectantes para reducir la temperatura antes de recurrir al aire acondicionado.

¿Por qué hace más calor en las ciudades que en las zonas rurales?

Las ciudades sufren el efecto de las islas de calor urbanas, provocado por el asfalto, el hormigón, la escasez de vegetación y el calor expulsado por edificios y vehículos. Este fenómeno puede elevar varios grados la temperatura respecto a las áreas rurales.

Imagen autor

Arantxa G.

Soy periodista y creadora de contenido especializada en sostenibilidad, vida saludable, energías renovables y, en general, todo lo relacionado con el estilo de vida eco-friendly. Actualmente colaboro con Ecoticias.com y elaboro artículos divulgativos para distintos medios. Apasionada de los animales, la naturaleza y la vida en el campo, combino creatividad, rigor y compromiso ambiental en cada pieza que desarrollo.

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