La financiación climática es un asunto que se debe resolver en la COP29 con carácter de urgencia

Publicado el: 8 de octubre de 2024 a las 11:13
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financiación climática COP29

La COP29 es la próxima Cumbre Mundial que se celebrará a fin de año y para la que hay varios temas candentes e impostergables a los que se les debe dar solución. La financiación climática es sin dudas uno de los primordiales, puesto que ya no puede postergarse más.

El llamado “Balance Mundial” tenía como objetivo revisar los compromisos establecidos en el Acuerdo de París y exigir a los países que rindieran cuentas sobre lo que aún quedaba por hacer en la respuesta mundial al cambio climático.En un proceso de dos años, que se repetirá cada cinco años, los especialistas recopilaron datos sobre emisiones, esfuerzos de adaptación al cambio climático y financiamiento, y encontraron formas para que los países fortalecieran sus acciones climáticas.



El primer informe de Balance Mundial, publicado en septiembre de 2023, dejó en claro que, si bien el Acuerdo de París impulsó acciones que mejoraron los pronósticos sobre el calentamiento global futuro, era necesario hacer mucho más.Un año después, y a solo unas semanas de la próxima cumbre climática COP29 en Bakú, Azerbaiyán, no está claro cuáles de las recomendaciones del Balance Mundial ya se están implementando y en qué medida.

Sin embargo, los expertos que siguieron de cerca o participaron en el informe dijeron que el financiamiento climático —principal tema de discusión en la COP29— será crucial para ver resultados.“Muchos países dicen que, si bien acordaron los objetivos del Balance Global, no pueden implementarlos hasta que haya financiamiento disponible”, dijo Marine Pouget, asesora de políticas para la gobernanza climática global en Climate Action Network Francia, que publicó documentos de posición y coordinó la promoción en torno al Balance Global.



Hay que ponerse a negociar en esta COP29

La próxima conferencia sobre el clima en Azerbaiyán analizará cuánto deben gastar los países para implementar los objetivos climáticos, partiendo de una base de US$ 100.000 millones al año e incluyendo las necesidades de los países de bajos ingresos.Pero, como las conversaciones se acercan rápidamente, la brecha entre lo que se necesita y lo que está sobre la mesa todavía parece amplia.

“Creo que las negociaciones son realmente muy difíciles”, dijo Niklas Höhne, experto en política climática y cofundador del NewClimate Institute en Alemania. Una situación geopolítica difícil como la actual también puede afectar el progreso climático, agregó.

Lo que se espera que suceda para que las conversaciones salgan del punto muerto es que un grupo de países ricos presente una propuesta de financiamiento muy concreta, diciendo “esta es la cantidad que queremos contribuir”, lo que sería una manera de hacer que las cosas avancen, dijo Höhne.Pero “en este momento, simplemente no se están moviendo”, admitió.

Para los países que luchan contra el cambio climático con un presupuesto limitado esto podría ser un problema.Paulo Artaxo, profesor de física ambiental en la Universidad de São Paulo, dijo que no espera mucho de la COP29, especialmente considerando la dependencia y conexión de Azerbaiyán con la industria de los combustibles fósiles. “Con el tiempo aprobarán alguna ayuda financiera para que los países en desarrollo mitiguen y se adapten al nuevo clima, pero eso es una fracción muy pequeña de lo que se necesita”, agregó Artaxo.

Adaptación: poca, insuficiente y fragmentada

Muchos países de ingresos bajos y medios que se ven muy afectados por el cambio climático necesitan intervenciones urgentes para adaptarse a él, pero es posible que no tengan los recursos para implementarlas.

En Brasil, por ejemplo, la cantidad de días con precipitaciones superiores a los 100 milímetros se ha cuadriplicado en el último siglo, según Artaxo. Esto significa que una ciudad como São Paulo, donde viven 22,8 millones de personas, necesita un rediseño completo de su sistema de drenaje. Sin mencionar la necesidad de hacer que el sistema de salud del país sea más adecuado para hacer frente a las frecuentes olas de calor, explicó.

“Costará cientos de miles de millones de dólares. Brasil no tiene ese dinero”, opinó Artaxo. Aun así, la situación de Brasil es mucho mejor que la de los países vecinos más pobres, como Perú o Bolivia, agregó.

Saskia Werners es científica sénior del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas, miembro de la Alianza de Investigación para la Adaptación. Su equipo contribuyó al Balance Global con una presentación sobre la adaptación climática.

Según ella, cuando se dio a conocer el Balance Mundial, solo 51 países contaban con planes nacionales de adaptación y los esfuerzos de adaptación siguen siendo lentos. “Siguen estando bastante fragmentados y distribuidos de forma desigual entre las regiones”, afirmó.

Pero la adaptación al cambio climático es importante “porque tenemos que reconocer que el cambio climático está ocurriendo”, añadió Werners.“Necesitamos establecer objetivos claros que ayuden a medir el progreso y a ser responsables de la implementación de la adaptación”. Saskia Werners es científica sénior del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas.

También dijo no estar segura de hasta qué punto las partes de la COP29 podrían presionar para obtener más financiación y atención a la adaptación en la próxima conferencia de Bakú, pero que actualmente hay un impulso para ponerla en un pie de igualdad con los esfuerzos de mitigación, como la reducción de emisiones.

Al mismo tiempo, establecer objetivos globales en torno a la adaptación es más difícil, porque la adaptación se lleva a cabo a nivel local.“Necesitamos establecer objetivos claros que ayuden a medir el progreso y a ser responsables de la implementación de la adaptación”, añadió Werner.

Las soluciones se hablan, se firman pero no llegan

El objetivo principal del Acuerdo de París de 2015 era mantener el aumento de las temperaturas medias mundiales por debajo de los 1,5°C en comparación con los niveles preindustriales. Ocho años después, el Balance Mundial concluyó que el mundo estaba rezagado respecto de esos objetivos.

Las partes tienen dos años para reaccionar a las recomendaciones del informe, “por lo que es probable que si se les preguntara ahora, dirían que todavía están trabajando en ellas”, dijo Pouget, de Climate Action Network Francia.

Werners, de la Universidad de las Naciones Unidas, opinó que es difícil decir si las recomendaciones ya se han implementado en el año transcurrido desde el informe, dado que estos procesos suelen ser lentos. Sin embargo, una causa de optimismo podría ser el compromiso de los países de implementar sistemas de alerta temprana para 2027 para proteger a las personas de los fenómenos meteorológicos extremos, agregó. Ella ve esto como uno de los compromisos más concretos que han surgido del Balance Mundial.

Desde la COP15 en la que se llegaron a acuerdos muy definidos en cuanto a limites de temperaturas ninguna de las siguientes Cumbres ha hecho más que seguir dando vueltas a este tema, sin aportar nada nuevo ni cambiar un ápice las condicionantes, para que los objetivos de París se cumplan ¿Debemos creer que esta vez será diferente?