Granada mollar de Elche mejora su calidad con técnicas sostenibles frente al cambio climático gracias al proyecto Gramola, una iniciativa que busca proteger este cultivo emblemático.
El objetivo es combatir los efectos del calor extremo y mejorar tanto su conservación como su valor comercial.
Granada mollar de Elche mejora su calidad con técnicas sostenibles frente al cambio climático
El proyecto Gramola investiga cómo reducir el deterioro del fruto y adaptarlo a las nuevas condiciones climáticas.
El oscurecimiento del arilo (que es justamente la parte del fruto que se consume) se ha convertido en un desafío para los productores de granada, ya que afecta su apariencia, reduce su valor en el mercado y limita la competitividad del cultivo.
La investigación combina estudios de laboratorio con ensayos en campo, permitiendo detectar cuáles son las causas precisas y aplicar soluciones prácticas, como mallas de sombreo y tratamientos con caolín para mitigar calor excesivo.
Un proyecto para proteger un producto único
La granada mollar de Elche, con denominación de origen protegida, es uno de los productos agrícolas más representativos de la Comunidad Valenciana.
Sin embargo, en los últimos años ha comenzado a verse afectada por alteraciones vinculadas al cambio climático, lo que ha generado preocupación en el sector.
El proyecto Gramola surge precisamente para dar respuesta a este desafío y garantizar la calidad y el futuro de este cultivo emblemático.
El pardeamiento del arilo, un problema creciente
Uno de los principales retos detectados es el pardeamiento del arilo, las pequeñas semillas comestibles de la granada.
Este fenómeno deteriora el aspecto del fruto y reduce su valor comercial, afectando directamente a la competitividad del producto. Los investigadores han comprobado que esta alteración se ha intensificado en los últimos años, en paralelo al aumento de temperaturas y episodios de estrés térmico.
Investigación científica y ensayos en campo
El proyecto combina análisis científicos con pruebas en explotaciones agrícolas reales. Este enfoque permite identificar con precisión las causas del problema y aplicar soluciones eficaces adaptadas al entorno.
Entre las medidas destacan el uso de mallas de sombreado y la aplicación de caolín, una arcilla natural que ayuda a reducir el impacto del calor.
Tecnología para entender el cultivo
El equipo investigador realizará un seguimiento completo del cultivo desde la floración hasta la recolección. Para ello se instalarán sensores que medirán variables como temperatura y humedad, lo que permitirá conocer el microclima con gran precisión.
Esta información es clave para adaptar las prácticas agrícolas a las nuevas condiciones climáticas.
Mejorar la calidad también tras la recolección
El estudio no se limita al campo, sino que también analiza el comportamiento del fruto tras la cosecha.
El objetivo es mejorar su conservación y optimizar su comercialización en mercados cada vez más exigentes. Este enfoque integral refuerza toda la cadena de valor del producto.
Un impulso para la competitividad del sector
El proyecto cuenta con la participación del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, la DOP y empresas del sector.
Desde la denominación de origen destacan que este tipo de iniciativas permiten avanzar en el conocimiento del producto sin perder su identidad. Además, contribuyen a reforzar la competitividad en un contexto cada vez más condicionado por el cambio climático.
Agricultura sostenible frente al cambio climático
La adaptación del sector agrícola se ha convertido en una prioridad ante los nuevos escenarios climáticos. La combinación de innovación, tecnología y sostenibilidad es clave para garantizar la viabilidad de cultivos tradicionales.
Granada mollar de Elche mejora su calidad con técnicas sostenibles frente al cambio climático, consolidándose como un ejemplo de adaptación agrícola.
El seguimiento del cultivo abarca desde la floración hasta la cosecha y se realiza mediante sensores que registran temperatura y humedad, ofreciendo datos clave para entender el microclima y ajustar prácticas agrícolas locales.
El análisis de la granada mollar de Elche se extiende al periodo de la recolección para mejorar la conservación del fruto, fortalecer su comercialización y reforzar la cadena de valor frente a un contexto climático cada vez más exigente.













