La laguna de Doñana deja de ser permanente y se seca por el cambio climático y alerta a los científicos

Publicado el: 9 de abril de 2026 a las 12:47
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La laguna de Doñana deja de ser permanente y se seca por el cambio climático

La laguna de Doñana deja de ser permanente y se seca por el cambio climático, según confirma un estudio científico basado en una década de datos.

El histórico humedal ha cambiado su comportamiento y ya funciona como una laguna estacional, lo que pone en riesgo su biodiversidad.



La laguna de Doñana deja de ser permanente y se seca por el cambio climático: un cambio sin precedentes

Un estudio confirma que Santa Olalla ha perdido su carácter permanente tras varios episodios consecutivos de desecación total

Un informe reciente alerta de una señal inquietante: la laguna de Doñana encadenó tres años consecutivos completamente seca, entre 2022 y 2024, evidenciando así una inestabilidad hídrica persistente y cada vez más preocupante.

Durante ese periodo, el humedal permaneció sin agua 109 días en 2022, 76 en 2023 y 13 en 2024, confirmando que la irregularidad del ciclo hídrico ya se ha instalado. Esto pone en gravísimo peligro a este frágil ecosistema.



Santa Olalla pierde su carácter permanente

La laguna de Santa Olalla, considerada durante décadas la última laguna peridunar permanente de Doñana, ha cambiado su comportamiento hidrológico.

Los investigadores han constatado que ya no mantiene agua durante todo el año, lo que supone un cambio estructural en este ecosistema único.

Este giro confirma que el sistema ha pasado a comportarse como una laguna estacional, algo inédito en la serie histórica moderna.

Tres años seguidos de desecación total

El estudio revela un dato especialmente preocupante: la laguna se secó completamente en 2022, 2023 y 2024.

Durante estos años, Santa Olalla permaneció sin agua durante 109 días, 76 días y 13 días respectivamente.

Esta sucesión confirma que la pérdida de estabilidad hídrica ya no es puntual, sino una tendencia consolidada y alarmante.

Menos lluvias y más calor, el origen del problema

El análisis de los datos apunta a una combinación de factores climáticos. Por un lado, la reducción de las precipitaciones, y por otro, el aumento de las temperaturas que acelera la evaporación.

Como resultado, el ciclo hidrológico se ha reducido de forma significativa, debilitando el equilibrio natural del sistema.

Un futuro cada vez más seco

Las proyecciones del estudio dibujan un escenario preocupante para las próximas décadas. Entre 2030 y 2060, la temperatura podría aumentar hasta 3,29 grados, intensificando la fragilidad del ecosistema.

Incluso con episodios de lluvias intensas, la laguna podría permanecer seca alrededor de un 10% del tiempo.

Cambios físicos que agravan la situación

El deterioro no responde solo al clima, sino también a transformaciones internas del sistema. Se ha detectado una reducción del área inundada junto con procesos de colmatación y avance de la vegetación.

Estos cambios favorecen que la laguna se seque más rápido, agravando aún más su vulnerabilidad.

Un ecosistema clave en riesgo

Santa Olalla es un enclave fundamental para la biodiversidad de Doñana. Actúa como refugio acuático para numerosas especies, especialmente anfibios que dependen del agua permanente.

La pérdida de este equilibrio convierte el ecosistema en mucho más vulnerable frente a futuros cambios.

Un punto de inflexión para Doñana

El cambio de comportamiento de la laguna marca un antes y un después en Doñana. Ya no se trata de episodios aislados, sino de una transformación estructural del ecosistema.

La laguna de Doñana deja de ser permanente y se seca por el cambio climático, evidenciando el impacto real de la crisis ambiental.

La investigación atribuye el problema a la reducción de las precipitaciones y a temperaturas más altas, factores que aceleran la evaporación y acortan el hidroperiodo, debilitando el equilibrio natural y aumentando la fragilidad ecológica.

De cara al futuro, los escenarios prevén más calor y cambios internos, como la colmatación y el avance vegetal, reduciendo las áreas inundadas y elevando el riesgo para las especies que dependen de este enclave.

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