Para el año 2050 estos países serán totalmente inhabitables según la NASA y España tiene zonas afectadas

Publicado el: 17 de abril de 2026 a las 20:36
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Mapa mundial de riesgo por calor extremo y humedad con zonas potencialmente inhabitables según estudios de la NASA.

Hay días de verano en los que el termómetro marca mucho, pero lo que de verdad te deja sin aire es esa mezcla de calor y humedad que se pega a la piel. No es solo incomodidad. Para el cuerpo, es una prueba de resistencia que puede volverse peligrosa en cuestión de horas.

La NASA lleva años siguiendo un indicador clave, la temperatura de bulbo húmedo, para saber cuándo el sudor deja de ser “nuestro aire acondicionado” natural. En Estados Unidos recuerda que el calor encabeza las muertes relacionadas con el tiempo. Sus modelos avisan de que hacia 2050 habrá zonas que rozarán un umbral crítico, y un estudio reciente sugiere que el riesgo puede aparecer antes.



El bulbo húmedo

La temperatura de bulbo húmedo es, dicho fácil, la medida que combina calor y humedad para estimar si el cuerpo puede enfriarse sudando. Cuando el aire ya está cargado de humedad, el sudor se evapora peor y el calor se queda “atrapado” en nosotros. Es como salir de una ducha caliente y notar que el baño no te da tregua.

En la práctica, este dato funciona como una señal de alarma para la salud. Si sube demasiado, aumenta el estrés térmico, se acelera la deshidratación y el corazón trabaja a contrarreloj para disipar calor. Y ahí es cuando una tarde normal puede convertirse en una urgencia.



La NASA explica que antes se medía con un termómetro envuelto en un paño húmedo, pero hoy se calcula con sensores en estaciones meteorológicas. Además, se apoya en observaciones desde el espacio para cubrir regiones con pocos registros, con instrumentos como AIRS (en el satélite Aqua) y ECOSTRESS (en la Estación Espacial Internacional), y con futuras misiones como SBG.

El límite fisiológico

Durante años se ha usado una cifra como referencia, 35 ºC de bulbo húmedo sostenidos durante unas seis horas. Es el punto en el que, incluso con sombra y agua, el cuerpo ya no puede bajar su temperatura de forma segura solo con sudor. Esa idea se apoya en trabajos científicos sobre tolerancia humana al calor, y la NASA la utiliza para explicar el riesgo.

“Cuando el bulbo húmedo supera los 35 ºC, ningún sudor ni conducta de adaptación basta para enfriar el cuerpo”, resume el investigador Colin Raymond en un artículo divulgativo de la NASA. Pero hay una trampa. No hace falta llegar ahí para que haya víctimas, sobre todo en mayores, personas con enfermedades previas o quienes trabajan fuera.

De hecho, la propia NASA recuerda que en la ola de calor del noroeste de Estados Unidos en junio de 2021 se registraron muertes con un bulbo húmedo en torno a 25 ºC. Lo inquietante es que el planeta ya ha rozado el umbral teórico, con registros por encima de 35 ºC desde 2005 en lugares como Pakistán y el Golfo Pérsico. Y las lecturas algo inferiores, entre 32 y 35 ºC, se han triplicado en su periodo de estudio.

Los mapas de riesgo

A la pregunta de “dónde puede pasar primero”, la NASA no habla de ciencia ficción, sino de probabilidad climática. Sus modelos señalan como zonas especialmente vulnerables hacia 2050 el sur de Asia, el Golfo Pérsico y el entorno del mar Rojo. Después, hacia 2070, sitúa el foco en el este de China, partes del sudeste asiático y Brasil.

Esto no significa que esos territorios vayan a ser inhabitables todo el año. El matiz importa. El riesgo se concentra en picos de calor húmedo que duran horas o días, justo los que disparan emergencias sanitarias y paralizan trabajos al aire libre.

Y aquí entra en juego lo que diga el termostato global. El IPCC advierte de que cada medio grado adicional de calentamiento aumenta la intensidad y la frecuencia de los extremos cálidos. En su informe físico más reciente, un episodio de calor extremo que antes ocurría una vez cada diez años pasa a repetirse alrededor de 4,1 veces por década con 1,5 ºC de calentamiento, y 5,6 veces con 2 ºC.

Lo que ya está pasando

Además de mirar a 2050, la ciencia está revisando si el “límite de 35 ºC” se queda corto para describir el peligro real. Un estudio publicado en marzo de 2026 en Nature Communications aplicó el modelo fisiológico HEAT-Lim para analizar seis grandes olas de calor y concluyó que se han dado condiciones no supervivibles sin alcanzar los 35 ºC de bulbo húmedo.

La lista impresiona porque incluye ciudades muy distintas y una española. El trabajo revisó episodios en La Meca (2024), Bangkok (2024), Phoenix (2023), Mount Isa (2019), Larkana (2015) y Sevilla (2003), y en casi todos se asoció una mortalidad elevada. “Nuestra investigación muestra que hay condiciones no supervivibles en olas de calor actuales”, explicó la autora principal Sarah Perkins-Kirkpatrick en una nota de la Australian National University.

Otra idea clave es que el calor seco extremo también puede ser letal. A veces pensamos que la humedad es el enemigo principal, pero el cuerpo tiene límites tanto si el aire está “pesado” como si es muy seco y el sol cae a plomo. Eso cambia cómo miramos el riesgo en interiores peninsulares y en ciudades con poco verde.

Qué podemos hacer

En el fondo, el bulbo húmedo no es un dato para asustar, sino para planificar. Las medidas de adaptación son bastante terrenales, más sombra, más arbolado, refugios climáticos, horarios laborales que eviten las horas más duras y edificios pensados para ventilar y enfriar mejor. La idea es reducir exposición antes de que el cuerpo llegue al límite.

La NASA recuerda que el aire acondicionado es la herramienta más efectiva cuando el bulbo húmedo se dispara, porque reduce la humedad del aire. Pero también puede ser una trampa si se alimenta con energía sucia y si solo llega a quien puede pagarlo. Por eso, la transición a renovables y la eficiencia energética también son salud pública.

¿Y qué significa esto para quien no puede parar cuando aprieta el calor? Que los planes de prevención importan, con avisos claros, acceso real a sombra y apoyo a quien está solo. Mitigar CO2 frena el calentamiento de fondo, pero adaptarse decide cuánta gente llega bien al final del verano.

El estudio más reciente citado ha sido publicado en Nature Communications.

Foto: Climate.columbia

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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