Científicos logran encender una bombilla con la energía transmitida desde el fondo marino

Algunos expertos creen que los primeros organismos de células en el planeta canalizaban la electricidad desde el fondo marino mediante burbujeo, estructuras en forma de chimenea, también conocido como jardines químicos.

Una de las necesidades fundamentales para la vida en la Tierra es la electricidad. Eso no quiere decir que la vida requiera de un enchufe siempre, porque todo, desde arbustos a hormigas, se puede aprovechar para obtener energía a través de la transferencia de electrones (la base de la electricidad).

Algunos expertos creen que los primeros organismos de células en el planeta canalizaban la electricidad desde el fondo marino mediante burbujeo, estructuras en forma de chimenea, también conocido como jardines químicos.

En un nuevo estudio, un equipo de investigadores han elaborado sus propias chimeneas en un laboratorio y las han utilizado para alimentar una bombilla. Los resultados demuestran que las estructuras submarinas pueden haber dado un impulso eléctrico a las primeras formas de vida de la Tierra.

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«Estas chimeneas pueden actuar como cables eléctricos en el fondo marino. Hemos aprovechando la energía como ocurría en la primera etapa de la vida en el planeta», ha explicado Laurie Barcaza, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y autora principal del trabajo.

Los hallazgos, publicados en ‘Angewandte Chemie International Edition’, están ayudando a los investigadores a poner en común la historia de la vida en la Tierra, comenzando con el primer capítulo de sus orígenes.

Una de las teorías de liderazgo para los orígenes de la vida, es la llamada hipótesis de ventilación alcalina, que se basa en la idea de que la vida se originó bajo el agua con la ayuda de calor y chimeneas alcalinas (a diferencia de ácidos).

Estas chimeneas se habrían formado naturalmente en el fondo marino en las fuentes hidrotermales y su tamaño podría variar entre los centímetros y las decenas de metros. Además, estarían hechos de diferentes tipos de minerales con una estructura porosa. En la Tierra primitiva, estas chimeneas podrían haber establecido gradientes eléctricos y de protones a través de las membranas minerales finas que separan sus compartimentos. Tales gradientes emulan procesos críticos de la vida que generan energía y compuestos orgánicos.

ENCIENDE UNA BOMBILLA LED

El nuevo estudio demuestra que las chimeneas de laboratorio similares a los respiraderos alcalinos en la Tierra primitiva tenían suficiente electricidad para hacer algo útil, en este caso el poder encender una bombilla LED.

Para ello, los investigadores conectan cuatro de los jardines químicos, sumergidos en fluidos que contienen hierro. El proceso tomó meses de paciente trabajo de laboratorio «Cuando la bombilla se encendión, fue muy impactante», ha apuntado la autora.

Los científicos esperan poder hacer el experimento de nuevo utilizando diferentes materiales para sus chimeneas de laboratorio. En el estudio actual, hicieron chimeneas de sulfuro de hierro e hidróxido de hierro, materiales geológicos que pueden conducir electrones. Los futuros experimentos pueden evaluar el potencial eléctrico de los materiales adicionales, que se cree que han estado presentes en los primeros océanos de la Tierra y los respiraderos hidrotermales, como el molibdeno, níquel, hidrógeno y dióxido de carbono.

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