En plena sacudida del mercado del gas, con el estrecho de Ormuz prácticamente bloqueado y los precios disparados, Suecia ha decidido ir por otro camino. Tres grandes compañías del país, OX2, el grupo forestal Södra y la desarrolladora Tree Energy Solutions (TES), han puesto en marcha la fase de diseño detallado de una planta de gas natural eléctrico en la península de Varberg. Si todo avanza según lo previsto, podría empezar a operar a comienzos de la década de 2030 y producir unos 1,2 TWh de gas sintético al año, alrededor de quince por ciento de la demanda de la red gasista del oeste sueco.
Qué es el gas natural eléctrico e NG
El llamado gas natural eléctrico o e NG se obtiene combinando dos piezas que ya están sobre la mesa. Por un lado, el CO2 biogénico que emite la fábrica de pasta de papel de Södra en Värö. Por otro, hidrógeno producido in situ mediante electrólisis alimentada con electricidad renovable, por ejemplo de parques eólicos o fotovoltaicos cercanos.
Cuando se mezclan mediante un proceso químico, se genera un gas sintético equivalente al gas natural convencional. En la práctica esto significa que puede circular por los gasoductos actuales y alimentar las mismas calderas y hornos industriales sin cambiar equipos, pero con una huella de carbono mucho menor siempre que el hidrógeno sea verdaderamente renovable.
Menos CO2 y menos sustos en la factura del gas
El proyecto no solo apunta a reducir emisiones. También quiere blindar a la industria frente a los vaivenes del mercado internacional del gas que, como estamos viendo, acaban llegando a la factura del hogar y de la pequeña empresa. Con 1,2 TWh de producción anual, la planta multiplicaría por más de cuatro la cantidad de gas libre de fósiles que hoy se produce dentro del propio sistema gasista sueco.
La fase actual es de estudio técnico y de diseño preliminar. El trabajo durará alrededor de un año y está cofinanciado por el programa Industrial Leap de la Agencia Sueca de la Energía, que aporta unos 16,8 millones de coronas, aproximadamente la mitad de los costes de esta etapa de desarrollo. En paralelo, el consorcio está analizando permisos, conexiones a la red eléctrica y gasista y cómo encajar la nueva planta en las instalaciones existentes de Södra.
Un movimiento estratégico en plena crisis del GNL
El contexto ayuda a entender la prisa. La guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán ha llevado al cierre de facto del estrecho de Ormuz y a la parada temporal de parte de la producción de gas licuado en Ras Laffan, el gran complejo de QatarEnergy en Ras Laffan, responsable de una parte muy relevante del GNL mundial.
Europa sufre el golpe en forma de precios disparados del gas al contado. Sin embargo, la Unión Europea cuenta con reservas en almacenamientos subterráneos que cubren varias semanas de consumo, gracias al llenado acelerado de los últimos años.
El Reino Unido, en cambio, apenas tiene gas en almacenes y ha llegado a situarse con reservas físicas equivalentes a menos de dos días de demanda si se cortaran las importaciones, lo que ha empujado sus precios mayoristas por encima de los del resto de Europa. Esto no significa que se vaya a quedar sin suministro de la noche a la mañana, porque sigue recibiendo gas por gasoductos desde Noruega y mediante metaneros, pero sí revela una vulnerabilidad mayor frente a choques repentinos.
Un laboratorio para el gas renovable europeo
En ese escenario, proyectos como Värö se miran con lupa desde toda la Unión. El e NG permite aprovechar emisiones biogénicas que hoy salen por la chimenea y transformarlas en un recurso energético para la industria química, el transporte marítimo o la generación de calor, encajando con las nuevas obligaciones europeas de aumentar la cuota de combustibles renovables en estos sectores.
Los socios del proyecto insisten en que todavía no hay una decisión final de inversión. De ella dependerán factores como el coste de la electricidad renovable, el precio del CO2, la estabilidad regulatoria y la demanda a largo plazo de gas renovable por parte de la industria. Aun así, el mensaje es claro. Si queremos menos CO2 en la atmósfera y menos sustos en la próxima crisis del gas, alternativas como el e NG empiezan a pasar del papel a los planos de ingeniería.
La nota de prensa oficial que describe en detalle el estudio de viabilidad y el diseño de la planta de Värö ha sido publicada por Södra.
















