Qué puede hacer la investigación económica por la capa de ozono

Publicado el: 29 de septiembre de 2015 a las 08:10
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Qué puede hacer la investigación económica por la capa de ozono

La investigación económica aplicada ha avanzado mucho en técnicas de cálculo de la huella que la actividad económica deja en, por ejemplo, gases de efecto invernadero, uso del agua, de la tierra o de la energía. También es posible calcular la huella de esta actividad en las sustancias que agotan la capa de ozono.

La aplicación práctica de los acuerdos tomados en el Protocolo de Montreal exige de herramientas solventes que, además, resulten factibles en su aplicación por los países firmantes. Estas herramientas deben ser rigurosas en lo científico y transparentes en los cálculos que arrojen porque de ellos se va a derivar el reparto de esfuerzos y responsabilidades entre los países obligados. En otros términos: ningún acuerdo internacional prospera si las herramientas que se utilizan para su puesta en marcha funcionan en todo o en parte como «cajas negras» que impiden ver cómo se acaban repartiendo los objetivos y compromisos nacionales.



La investigación económica aplicada ha avanzado mucho en técnicas de cálculo de la huella que la actividad económica deja en, por ejemplo, gases de efecto invernadero, uso del agua, de la tierra o de la energía. También es posible calcular la huella de esta actividad en las sustancias que agotan la capa de ozono.

1. Elaborar un inventario de las emisiones que dañan la capa de ozono



Para ello es necesario disponer de un inventario de emisiones de estas sustancias tan testado como los inventarios nacionales de emisiones de gases de efecto invernadero. No en balde, la elaboración de estos inventarios fue la primera medida que se puso en marcha después de la firma en 1997 del Protocolo de Kyoto, un documento que inspira en no poca medida el Protocolo de Montreal). El proceso de elaboración de los inventarios nacionales incluyó un sistema de supervisión mutua que reducía al mínimo los espacios de desconfianza entre las partes o países implicados. Además, el envío de todos los inventarios a Naciones Unidas introducía un filtro adicional para garantizar la calidad de los datos, unos datos que luego sirven para la elaboración de los informes periódicos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

Este es el primer paso que debe alcanzarse en una eficaz preservación de la capa de ozono, esto es, disponer de información fiable y fácilmente accesible sobre las emisiones nacionales de las sustancias que agotan la capa de ozono.

El análisis económico aplicado ha demostrado que se pueden obtener resultados muy estilizados con modelos multisectoriales basados en el análisis input-output. De esta forma, es posible afinar en la recomendación de medidas eficaces de mitigación de estas sustancias orientadas a los principales sectores económicos responsables.

2. Calcular el daño que cada una de ellas causa en la capa de ozono

El segundo nivel en el que es útil el análisis económico en la preservación de la capa de ozono es el cálculo de la huella que cada producto deja en la capa. Tengamos en cuenta que el fin último es etiquetar los diferentes productos con la huella o impacto que provoca en la capa de ozono. Después, la responsabilidad recae en el consumidor o en las autoridades que deben tomar una decisión última sobre las consecuencias de comercializar los diferentes productos. Hoy día, el análisis económico puede determinar de manera muy fiable la huella de los diferentes productos en la capa de ozono siempre que la calidad de los datos sobre los que se realizan los cálculos sea suficiente.

3. Y decidir quién es el responsable: quien produce o quien consume

El tercer y último nivel en el que puede contribuir el análisis económico en la aplicación efectiva de acuerdos internacionales como el Protocolo de Montreal es en el reparto internacional de responsabilidades y esfuerzos. La cuestión no es nada inmediata pero existen mecanismos para encontrar soluciones.

La cuestión central a resolver está directamente relacionada con el comercio internacional. Así, cuando se fabrica un determinado producto industrial en un país y ese proceso productivo deja una huella que impacta sobre la capa de ozono ¿qué país debe asumir el coste de reparación de la capa?

Una primera respuesta invitaría a decir que el país donde se fabrica el producto con huella sobre la capa de ozono es también el responsable de desarrollar políticas de mitigación o de reparación. Por ejemplo, sería ese país quien debería favorecer cambios en los procesos productivos que redujesen huellas futuras. Esta visión de las cosas se denomina principio de país de producción y es el que hasta ahora ha prevalecido en la aplicación del Protocolo de Kyoto.

Sin embargo, frente a la pregunta anterior cabe también la respuesta que sostiene que el país responsable último de la huella provocada es el país de residencia del consumidor final del producto. El razonamiento que está detrás de esta respuesta es que el consumidor final es el responsable de que el producto se fabrique y, también, de la huella que deja en la capa de ozono. A esto se le llama principio del consumidor y no ha tenido hueco aún en las negociaciones internacionales en materia de protección ambiental.

Al economista, como a otros científicos y analistas, no corresponde la elección del criterio de reparto de responsabilidades. Pero sí corresponde el desarrollo de técnicas solventes que resulten factibles de aplicar, que disipen las dudas entre los actores internacionales y que faciliten una eficaz gobernanza de cuestiones de interés común como es la preservación de la capa de ozono.

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