Cómo se reducirán las emisiones de los coches en otras partes del Planeta

Esta medida está encontrando una fuerte contestación social: 283.000 personas han participado este fin de semana en las 3.200 manifestaciones que se han organizado por toda Francia para criticar el aumento de la tasa, según el Ejecutivo.

El Gobierno quiere que se prohíba en 2050 la circulación de coches en España que emitan CO2. A partir de 2040, no se permitirá su venta. Hay países de nuestro entorno que persiguen objetivos similares para reducir las emisiones contaminantes y luchar contra el cambio climático. Así está la situación en algunos de ellos.

Francia

París también quiere prohibir la venta de coches de gasolina y diésel en 2040. Para incentivar la compra de los vehículos eléctricos, el Gobierno de Emmanuel Macron ha anunciado una subida al impuesto al carburante.

Esta medida está encontrando una fuerte contestación social: 283.000 personas han participado este fin de semana en las 3.200 manifestaciones que se han organizado por toda Francia para criticar el aumento de la tasa, según el Ejecutivo. Un total de 227 han resultado heridas y una ha fallecido al ser atropellada en la concentración de Saboya.

Reino unido

El Gobierno británico se ha marcado como meta acabar con las emisiones contaminantes en 2040. Sin embargo, algunas partes del país, como Escocia, han apostado por adelantar la fecha en ocho años y una parte de los parlamentarios insisten en extender ese límite a todo el territorio.

Para tratar de reducir los niveles de emisiones, el Ejecutivo británico planea introducir un peaje a los coches más contaminantes. La aplicación de esta medida seguirá un calendario que se extenderá hasta 2019 y se sumará a otros impuestos que los británicos tienen que pagar por recorrer el centro de las ciudades.

Por ejemplo, conducir en la zona central de Londres supondrá un desembolso de 21,50 libras a partir de abril de 2019 (10 libras del impuesto por congestión y 11,50 por la ‘tasa de las toxinas’ si tu coche es contaminante, tal y como la ha apodado la prensa británica).

Alemania

Alemania no ha fijado ninguna fecha para prohibir la circulación de los coches diésel y de gasolina, a diferencia de España, Francia y Reino Unido. La canciller, Angela Merkel, ha explicado que aplicar una medida de ese tipo en lugares que apenas exceden los límites de contaminación sería «desproporcionado», según ha recogido la ‘Deutsche Welle’.

Sin embargo, sí que hay varias ciudades alemanas que han comenzado a restringir la circulación a los vehículos más contaminantes (por ejemplo Berlín, la capital, o Frankfurt, el centro financiero del país). A nivel nacional, el Gobierno de Merkel ha propuesto el intercambio bonificado de los coches diésel más contaminantes o una actualización para reducir sus emisiones.

India

Una de las medidas anunciadas por el Gobierno indio para luchar contra la contaminación es la prohibición de los coches diésel y gasolina en 2030. Nueva Delhi es una de las ciudades a nivel global que registra peores niveles de contaminación atmosférica (12 veces superiores que los límites recomendados por la OMS), en parte por el uso de los coches privados.

Debido a ello, la Autoridad de Prevención y Control de la Contaminación del Medioambiente india hace dos recomendaciones: permitir la conducción de manera alterna a los vehículos con matricula acabada en números pares e impares o prohibir que circulen por la ciudad los coches que no funcionen con gas comprimido, que son los menos contaminantes.

Noruega

Noruega pretende acabar con las emisiones contaminantes en 2025. El Gobierno noruego no tiene tanto camino que recorrer para popularizar el uso del coche eléctrico: en 2017 este tipo de vehículos supuso el 52 por ciento de la totalidad de las ventas de coches, según el Consejo de Información del Tráfico por Carretera (OFV).

El país nórdico constituye el tercer país consumidor de coches eléctricos a nivel global, tal y como recoge ‘The Guardian’. Está por detrás de EEUU y China, a pesar de que tiene menos de seis millones de habitantes.

Aunque los coches eléctricos son más caros, optar por uno en Noruega implica acceder a sendas ventajas fiscales. Por ejemplo, un impuesto de compra de 10.000 euros o uno sobre el valor añadido que puede llegar a alcanzar el 25 por ciento del precio del vehículo, tal y como explicó Sture Portvik, responsable de e-mobility del Ayuntamiento de Oslo, a ‘The Standard’. Los titulares de coches eléctricos también se ahorran dinero (y tiempo) en los atascos, ya que pueden utilizar los carriles reservados al autobús.

Estas ventajas relacionadas con los vehículos eléctricos son sólo algunas de las medidas que el Gobierno noruego planea aplicar para luchar contra el cambio climático. Estas incluyen algunas tan curiosas como utilizar restos de la pesca para producir biogas para los cruceros que se acercan a los populares fiordos noruegos.

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