Asturias. Otro día más en alarma por el cancerígeno benceno en Avilés

Hoy seguimos por segundo día en alarma por el cancerígeno benceno, vamos estar hasta el ultima día soportando la fuerte contaminación en la zona, mientras las administraciones siguen desaparecidas. 

De acuerdo a los datos oficiales que facilita el Gobierno de Asturias de contaminación atmosférica y calidad del aire en su web de acuerdo a la obligación que tiene recogida en la Directiva 2008/50/CE y el R.D 102/2011, cosa que no hacen con las 45 estaciones público-privadas que de forma intencionada ya que el Principado no facilita los datos en continuo de estas estaciones que están monitorizadas porque son peores datos que las 22 escogidas de las que si datos en continuo, en una demostración continua de falta de trasparencia.

Eso que el Principado está cambiando de ubicación las estaciones que peores datos dan, buscando emplazamientos menos contaminados como ya ha hecho con 6 en esta comarca.  

Muy Mala calidad del aire por este contaminante presenta la zona de Llaranes en Avilés que es la única que da datos en continuo del cancerígeno benceno en la comarca, que está a contraviento y por tanto no mide la realidad de la contaminación de la comarca, se alcanzó un valor de 20,77 µg/m3,  presenta hoy una media de 9,7 µg/m3 por segunda día en alarma, eso que llovio estos 2 días. 

Hay que recordar que el valor de referencia anual en las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) está 1,7 µg/m3 de media anual, la tolerante normativa española está en 5 µg/m3 de media anual para este peligroso contaminante.

La Comisión Europea recomienda un valor de 0 para este contaminante.  

La exposición excesiva al benceno es perjudicial para el sistema inmunitario, aumentando las probabilidades de contraer infecciones y posiblemente disminuyendo las defensas del cuerpo contra el cáncer.

Los niños son, junto con las mujeres embarazadas, los enfermos y las personas mayores, una población más vulnerable a los efectos de la contaminación atmosférica.

Esta mayor vulnerabilidad de los niños se debe a diferencias en la exposición, a su inmadurez fisiológica y al mayor tiempo de vida después de la exposición.

Además, los niños inhalan un volumen de aire proporcionalmente mayor que los adultos. 

Fuente: Colectivo Ecologista de Avilés

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