Barcelona se queda a ‘medio camino’ con el asunto de la Zona de Bajas Emisiones

La nueva Zona de Bajas Emisiones (ZBE) que entrará en vigor el 1 de enero limitará la entrada a los vehículos sin distintivo pero dará vía libre al resto.

Greenpeace valora positivamente la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) que entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2020, pero considera que es una medida necesaria que llega tarde y es insuficiente para rebajar los elevados niveles de contaminación atmosférica que sufre la ciudad.

La ZBE, presentada ayer lunes por la alcaldesa Ada Colau junto a los responsables de la Generalitat y la AMB, limitará el acceso en horas laborables a los turismos que carezcan de distintivo ambiental.

De esta forma se pretende rebajar los niveles actuando sobre el porcentaje del parque móvil más contaminante.

Cuando esta zona entre en vigor, Barcelona se sumará a las más de 200 ciudades que limitan el acceso a los vehículos de combustión, tal y como recogió Greenpeace recientemente en su Mapa del fin del diésel y la gasolina.

Sin embargo, la organización ecologista advierte que Barcelona y su área metropolitana necesitan medidas que reduzcan el uso del coche y no solo contribuyan a renovar la flota, como sucede con la ZBE.

“Desde el 1 de enero, quienes tengan un vehículo con etiqueta no notarán ningún cambio”, ha afirmado Adrián Fernández, responsable de Movilidad de Greenpeace. 

“Valoramos la Zona de Bajas Emisiones como una medida de mínimos, que debe completarse con actuaciones que prioricen el transporte público frente al vehículo privado”.

Priorizar el transporte público es clave para impulsar la Zona de Bajas Emisiones

Varias de estas actuaciones fueron mencionadas en el acto oficial de ayer, como la unión del tranvía por la Diagonal, la finalización de la L9 o el despliegue de las ‘supermanzanas’. 

Unas medidas que llevan más de una década sobre el papel y que son imprescindibles para avanzar hacia un modelo con menos coches.

Así, problemas endémicos de la ciudad como la congestión viaria, la elevada siniestralidad vial o ser de las ciudades más ruidosas de Europa requieren una importante reducción del número de vehículos que circulan a diario.

Pese al compromiso demostrado por Ajuntament y Generalitat para llevar a cabo estos proyectos, la mayoría presentan un importante nivel de retraso por diversos bloqueos políticos.

Por este motivo Greenpeace pide responsabilidad y visión de futuro a todos los grupos políticos para que no obstaculicen un cambio de modelo imparable y permitan que Barcelona avance hacia la reducción del tráfico, siguiendo el ejemplo de las grandes ciudades europeas.

Del mismo modo, Greenpeace solicita al Ajuntament, AMB y Generalitat la elaboración de una planificación a futuro que incorpore medidas de mayor calado, como la implantación de un peaje urbano, la regulación del número de cruceros del puerto y de vuelos en El Prat.

Estas propuestas, ya planteadas por el Movimiento de Justicia Climática de Barcelona, permitirían un enfoque integral de las causas de la contaminación acorde con la gravedad de su impacto.

Greenpeace denuncia las muertes por contaminación al “estilo DGT”

Con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, que comienzó el lunes, Greenpeace ha lanzado un spot en el que recuerda que la contaminación es responsable de 38.600 muertes prematuras al año en España.

Una contaminación que en Barcelona tiene su principal causa en el tráfico rodado, ya que los motores diésel y gasolina son la mayor fuente de NO2 y partículas en zonas urbanas.

El anuncio de Greenpeace sigue el estilo de las campañas de la Dirección General de Tráfico, reconocidas por su efectividad para concienciar sobre la importancia de la seguridad vial.

 “Las más de 1.180 personas fallecidas en España por accidentes de tráfico el año pasado resultan una cifra inadmisible, pero los accidentes no son lo único que mata sobre ruedas, aunque el estado no realice tantas campañas sobre esta realidad”, ha afirmado Fernández en la presentación del nuevo anuncio.

Además del indudable efecto en la salud pública, las emisiones del tráfico agravan la crisis climática a la que nos enfrentamos. La semana pasada Greenpeace publicó en un informe que los fabricantes de automóviles son responsables del 9% de las emisiones de efecto invernadero en todo el mundo.

Esta semana darán inicio las movilizaciones de la Semana Mundial de Acción por el Clima, durante la cual, Greenpeace, en alianza con diversas organizaciones y colectivos, denunciará la situación de crisis climática en la que nos encontramos y exigirá la toma de medidas urgentes y decididas para combatirla.

Unas movilizaciones que concluirán el próximo viernes 27 con manifestaciones en numerosas ciudades del mundo, incluida Barcelona.

Fuente: Greenpeace

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