El rápido aumento de los compuestos sustitutos de los CFC amenaza la capa de ozono

Se trata de sustancias como los hidrofluorocarbonos (HFC) o los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) de los que, según cifras del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), quedan unas 640.000 toneladas métricas en la atmósfera cuya desaparición progresiva representa un «enorme desafío» para los próximos años.

El «rápido aumento» de la emisión de compuestos que sustituyen a los clorofluorocarbonos (CFC) podría constituir una amenaza para la capa de ozono, según ha manifestado el científico del Instituto de Quimica Física Rocasolano (IQFR) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Alfonso Saiz-López, con motivo del Día Internacional por la Conservación de la Capa de Ozono, que se celebra este martes.

Se trata de sustancias como los hidrofluorocarbonos (HFC) o los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) de los que, según cifras del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), quedan unas 640.000 toneladas métricas en la atmósfera cuya desaparición progresiva representa un «enorme desafío» para los próximos años.

Según Saiz-López, estos compuestos «no están regulados» por el Protocolo de Montreal, que trata de reducir desde 1989 las sustancias que agotan la capa de ozono (ODP, por sus siglas en inglés). Utilizados por la industria para remplazar a los CFC, contienen también compuestos halogenados que llegan en concentraciones «cada vez mayores» hasta la capa de ozono; un proceso que, en su opinión, «debería ser monitorizado».

- Advertisement -

El experto recuerda que los compuestos nocivos para el ozono, que podrían tardar «más de un siglo» en disiparse de la atmósfera, mantendrán sus efectos sobre la capa durante las próximas décadas. Además, existe el «desafío adicional» del aumento de las concentraciones de otros gases de efecto invernadero como dióxido de carbono, óxido nitroso y metano.

«UNA DE LAS GRANDES VICTORIAS AMBIENTALES»

No obstante, Saiz-López ha celebrado la «estabilización», y de forma más reciente, la «leve recuperación» de la densidad de la capa de ozono como consecuencia de la reducción «en más del 90 por ciento» de las emisiones de ODP desde la entrada en vigor del Protocolo de Montreal en 1989.

A su juicio, se trata de una de las «grandes victorias ambientales» y un «ejemplo» de cómo la sociedad, a través de la cooperacion, fue capaz de afrontar este desafío, un «símbolo global» de la «amenaza» que representan algunas actividades humanas para la vida en la Tierra.

«Este esfuerzo conjunto por parte de la comunidad internacional no sólo ha ayudado a proteger la capa de ozono en el presente, y para las generaciones futuras, sino que ha contribuido significativamente a la conciencia para hacer frente al cambio climático», ha subrayado.

«EL PROBLEMA NO ESTÁ RESUELTO»

El científico, que participa en un grupo de investigación que estudia la evolución y efectos de los llamados ODP naturales, producidos por los océanos, se ha hecho eco del lema elegido por el PNUMA para el Día Internacional por la Conservación de la Capa de Ozono de este año, «La misión continúa» y ha defendido la necesidad de «seguir trabajando» para que el agujero en la capa de ozono sea cada vez «más pequeño».

En su opinión, es «fundamental» que la comunidad científica continúe supervisando a nivel internacional la evolución de la capa de ozono a lo largo del tiempo y utilizar esa información como base de actuaciones políticas para regular las emisiones de ODP en el marco del Protocolo de Montreal, comunicando al mismo tiempo la situación y los progresos realizados a la sociedad.

«Puede existir la sensación de que el problema esta controlado, pero en un sistema complejo como la atmósfera y en un contexto de clima cambiante es necesario mantener la inversión y seguir trabajando en la lucha contra un problema ambiental que todavía no esta resuelto», ha concluido.

ep

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés