CO2

Fugas de metano detectadas desde el espacio: la ONU alerta de que solo se actúa en el 13 % de los casos

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y Bloomberg Philanthropies impulsan una nueva estrategia para que gobiernos y empresas actúen sobre las grandes emisiones de metano detectadas por satélite, uno de los gases que más contribuyen al calentamiento global.

Fugas de metano detectadas desde el espacio: la ONU alerta de que solo se actúa en el 13 % de los casos

Fugas de metano detectadas desde el espacio: la ONU alerta de que solo se actúa en el 13 % de los casos. Las fugas de metano detectadas desde el espacio representan un desafío ambiental y climático de gran magnitud, y la reciente advertencia de la ONU subraya la necesidad urgente de abordar esta problemática.

El metano (CH₄) es un gas de efecto invernadero extremadamente potente, con un potencial de calentamiento global aproximadamente 28-36 veces mayor que el del dióxido de carbono en un horizonte de 100 años. Aunque su concentración en la atmósfera es menor que la del CO₂, su impacto en el cambio climático es significativo debido a su alta capacidad para atrapar calor.

En las últimas décadas, el monitoreo satelital ha avanzado de manera sustancial, permitiendo detectar con precisión las fugas de metano en distintas regiones del planeta. Los satélites equipados con sensores especializados pueden identificar emisiones puntuales y difusas, proporcionando datos en tiempo casi real y ayudando a localizar las fuentes de manera eficiente.

Esto ha sido particularmente importante para identificar fugas en infraestructuras industriales, plataformas petroleras, minas de carbón, y campos agrícolas, así como en áreas urbanas donde las redes de distribución de gas pueden presentar fugas no detectadas.

Fugas de metano detectadas desde el espacio

Las fugas de metano detectadas desde el espacio ya pueden localizarse casi en tiempo real gracias a los satélites. Sin embargo, disponer de esa información no está siendo suficiente para frenar una de las emisiones más dañinas para el clima. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), únicamente el 13 % de las grandes fugas identificadas desencadena una investigación y alguna actuación para intentar detenerlas.

Ante esta situación, el PNUMA y Bloomberg Philanthropies han anunciado nuevas medidas para ayudar a los países a responder con mayor rapidez. El objetivo es que antes de 2030 gobiernos y empresas actúen sobre al menos el 80 % de las alertas emitidas por el sistema internacional de vigilancia.

Fugas de metano detectadas desde el espacio permiten localizar grandes emisiones

Ante esta situación, el PNUMA y Bloomberg Philanthropies han anunciado nuevas medidas para ayudar a los países a responder con mayor rapidez. El objetivo es que antes de 2030 gobiernos y empresas actúen sobre al menos el 80 % de las alertas emitidas por el sistema internacional de vigilancia.

La herramienta utilizada por Naciones Unidas es el Sistema de Alerta y Respuesta sobre el Metano (MARS), integrado en el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano.

Este sistema emplea información obtenida por satélites independientes para identificar grandes emisiones casi en tiempo real y comunicar su localización a los gobiernos y operadores responsables de las instalaciones afectadas.

Desde su puesta en marcha en 2023, el sistema ha emitido más de 5.000 alertas en 33 países y ha permitido verificar más de 40 actuaciones destinadas a reducir emisiones.

Reducir el metano ofrece beneficios rápidos para el clima

El metano representa aproximadamente un tercio del calentamiento global que experimenta actualmente el planeta.

Aunque permanece mucho menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, posee un elevado poder para retener calor. Por ello, disminuir sus emisiones puede traducirse en una reducción relativamente rápida del ritmo de calentamiento durante las próximas décadas.

El secretario general de la ONUAntónio Guterres, ha defendido que recortar de forma decidida estas emisiones podría generar un alivio climático perceptible dentro de una sola generación.

Muchas fugas pueden solucionarse con intervenciones sencillas

Las mayores emisiones de metano suelen proceder de instalaciones de petróleo y gas, minas de carbón y vertederos, donde la descomposición de residuos orgánicos libera grandes cantidades de este gas.

Según el PNUMA, numerosas fugas pueden corregirse mediante reparaciones relativamente simples, de bajo coste e incluso con beneficios económicos al recuperar un recurso energético que, de otro modo, se pierde en la atmósfera.

Uno de los ejemplos más destacados se produjo en Argelia, donde una alerta del sistema permitió reparar una fuga que llevaba décadas activa y cuyo impacto climático equivalía a retirar aproximadamente 500.000 vehículos de la circulación cada año.

La ONU quiere convertir los datos en actuaciones reales

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha defendido que recortar de forma decidida estas emisiones podría generar un alivio climático perceptible dentro de una sola generación.

El nuevo programa reforzará la capacidad técnica de los países para interpretar las alertas y responder con mayor rapidez.

Además, ampliará el uso de la plataforma Eye on Methane, que reúne información sobre emisiones detectadas por satélite y facilita el seguimiento de las medidas adoptadas por gobiernos y empresas.

La iniciativa también incorporará datos procedentes de nuevas misiones espaciales y extenderá la vigilancia a sectores como el carbón y la gestión de residuos, dos importantes fuentes de emisiones de metano.

La cooperación internacional será decisiva para reducir las emisiones

Para la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, la tecnología ha eliminado una de las principales barreras para actuar: hoy es posible saber casi de inmediato dónde se produce una gran fuga y quién tiene capacidad para detenerla.

Sin embargo, Naciones Unidas advierte de que disponer de imágenes y datos no garantiza por sí mismo una reducción de las emisiones. Será necesario reforzar la cooperación entre gobiernos, empresas y organismos internacionales, además de contar con financiación y capacidad técnica.

El objetivo final es transformar la información obtenida desde el espacio en reparaciones concretas que reduzcan rápidamente las emisiones de uno de los gases con mayor impacto sobre el clima.

Las fugas de metano detectadas desde el espacio representan una oportunidad para acelerar la lucha contra el cambio climático. La tecnología ya permite localizar emisiones que hasta hace pocos años pasaban completamente desapercibidas.

El desafío ahora consiste en actuar con rapidez. Si los países consiguen responder a la mayoría de las alertas antes de 2030, la reducción del metano podría convertirse en una de las medidas más eficaces, rápidas y rentables para limitar el calentamiento global.

Fugas de metano detectadas desde el espacio: la ONU alerta de que solo se actúa en el 13 % de los casos; explicado en 15 segundos

¿Qué son las fugas de metano detectadas desde el espacio?

Son grandes emisiones de metano localizadas mediante satélites capaces de identificar casi en tiempo real el lugar donde se producen.

¿Por qué es tan importante reducir las emisiones de metano?

Porque este gas es responsable de aproximadamente un tercio del calentamiento global actual y reducirlo puede ofrecer beneficios climáticos mucho más rápidos que otras medidas.

¿Qué es el sistema MARS de la ONU?

Es el Sistema de Alerta y Respuesta sobre el Metano del PNUMA, que utiliza datos satelitales para detectar grandes emisiones y avisar a los responsables para que las investiguen y las reparen.

¿De dónde proceden la mayoría de las grandes fugas de metano?

Principalmente de instalaciones de petróleo y gas, minas de carbón y vertederos, donde muchas emisiones pueden corregirse mediante reparaciones relativamente sencillas.

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