Meloni y Babiš solicitarán una reforma del ETS que flexibilice las normativas y retrase el sistema de derechos de emisión de carbono aplicable a varias industrias.
Italia y la República Checa quieren llevar a cabo una reforma del ETS y tienen intención de trasladar a Bruselas una pregunta que podría ser decisiva para la transición europea. Quieren saber cómo se podrá reducir el coste del carbono para la industria sin que ello conlleve la pérdida del incentivo de recortar emisiones.
Giorgia Meloni y Andrej Babiš quieren presentar una actuación conjunta, por lo que tienen intención de promover una reforma del ETS que combine la protección de los sectores intensivos en energía con una intervención significativa sobre el mercado de derechos del carbono, sumadas a una petición de aplazamiento del ETS2.
Roma y Praga quieren una reforma del ETS en la que se flexibilicen las medidas que pesan sobre ciertas industrias clave, como es el caso del cemento, el acero o la cerámica. Para ello alegan que la base de la reforma que plantean es la competitividad y solicitan una Reserva de Estabilidad del Mercado y derechos gratuitos sobre el carbono.
¿Qué buscan Italia y la República Checa con su reforma del ETS?
Italia y la República Checa cerraron recientemente en Praga un acuerdo estratégico de cooperación en materia industrial y energética, y acordaron una propuesta para modificar el funcionamiento del actual sistema de comercio de emisiones de carbono (ETS).
El llamado Plan de Acción Italia-República Checa 2026-2030 es una reforma del ETS que nace por «lo complementario de los sistemas productivos», dijo la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, en una rueda de prensa tras un encuentro con su homólogo checo, el populista Andrej Babiš. Entre los principales temas de cooperación figura la energía nuclear, tras levantar Italia recientemente un veto a la tecnología atómica que ha durado 40 años.
Meloni, cuyo gobierno está «empeñado en conseguir un ‘mix’ energético sostenible«, se refirió a los «módulos nucleares de nueva generación», donde ambos países pueden «cooperar muy bien».
Los dos países vienen mostrando una creciente convergencia en temas europeos clave, entre ellos defensa y seguridad, infraestructuras, investigación e innovación, hasta la migración y la competitividad, que son la base de la reforma del ETS que proponen.
¿Derechos gratuitos de carbono?
Uno de los temas que más incide en la competitividad y donde Roma y Praga han encontrado más sintonía es el sistema de comercio de emisiones de carbono, cuyo funcionamiento actual consideran perjudicial para la industria, por lo que han consensuado propuestas operativas para su modificación.
«El sistema europeo de impuesto sobre el carbono infla artificialmente los precios y crea desequilibrios entre los Estados miembros, lo que perjudica la competitividad de las empresas e industrias europeas», indicó la oficina de Meloni en un comunicado.
Por ello, ambos países propondrán a Bruselas «intervenir en el mercado del carbono, utilizando la Reserva de Estabilidad del Mercado para evitar que el mecanismo ETS aumente aún más la presión sobre los costes de las empresas».
Además, en la reforma del ETS pedirán «mayor protección para los sectores industriales más expuestos, como la cerámica, el acero, el cemento y otros sectores de alto consumo energético, introduciendo temporalmente una mayor flexibilidad en la asignación de derechos de emisión gratuitos del ETS». En ese sentido, ambos países proponen posponer la entrada en vigor del ETS 2, que se aplica por las emisiones de los edificios residenciales y el transporte por carretera.
«En un momento en que los precios de los combustibles ya son muy altos, la introducción del ETS 2 correría el riesgo de agravar aún más la situación en el transporte por carretera y la construcción, con efectos también en la competitividad y el poder adquisitivo de los ciudadanos», concluye la nota acerca de la reforma del ETS.













