“La Marina de Perú está investigando el proyecto de Costa Verde, la iluminación de la zona de playas con Leds que fue ampliamente celebrada desde su inauguración, como una iniciativa pionera y un ejemplo, para toda América Latina.”
Inauguración a lo grande
Justamente unos días antes que el 2016 llegara a su fin, el distrito de Miraflores, famoso por congregar a una gran cantidad de turistas y que ese año había cumplido 160 años, fue el escenario de la inauguración de un sistema de iluminación en base a Leds de bajo consumo y no contaminantes en las playas de la Costa Verde.
Grandes focos iluminan de noche la playa permitiendo a los deportistas acuáticos nocturnos, disfrutar del surf. También se espera que se aun lugar de reunión familiar, donde disfrutar de las maravillosas vistas de las playas.

Mientras muchos celebraban lo que era una primicia para América Latina, algunos vieron que luz no natural podría ser un foco de disturbio para la vida silvestre. La Marina peruana, por su parte, estaba preocupada por la autorización.

Sin permisos
En junio de 2016 cuando comenzaron las excavaciones para el cableado eléctrico de los postes de luz ya hubo algunas disconformidades. Pero lo que se acabó por descubrir es que las obras públicas cercanas al área de la Costa Verde conocidas como La Pampilla se realizaron sin el permiso de la Dirección General de Capitanía y Guardacostas (DICAPI).
Por esta causa al Municipio de Lima se le podría aplicar una multa cuyo monto ascendería a los 81.000 (equivalentes a 25.000 dólares), acusándoles de realizar construcciones que no contaban con los estudios adecuados que respaldasen su viabilidad.

¿Cuál es el problema con no obtener la aprobación de DICAPI? El proyecto nunca presentó un informe de impacto ambiental o hidro-oceanografía. En otras palabras, el sistema de iluminación se implementó sin tener en cuenta cómo podría afectar el entorno.
Los funcionarios de DICAPI señalan que el proceso de aprobación de este tipo de estudios puede tomar entre 6 y 8 meses, por lo que tal vez las autoridades locales “apresuraron” la construcción del proyecto, saltándose este importante paso, ante la necesidad de inaugurarlo antes de que culminase 2016.

En definitiva, además de los problemas que se han planteado porque a causa de la aglomeración de personas muchos se quejan de que no se puede estacionar en esas zonas y de que los tablistas dicen que la iluminación es muy buena en las orillas, pero no en el fondo, a la Municipalidad su “apuro” por inaugurar el sistema de luces, parece que le saldrá muy caro.





















