“Funcionarios federales de EEUU y México anunciaron recientemente, que llevarán a cabo una investigación conjunta sobre un derrame de aguas residuales en el río Tijuana que a principios de mes contaminó las playas del sur del condado de san diego, al norte de Coronado.
Aguas sin fronteras
El gobernador de Baja California declaró el estado de emergencia, con la esperanza de obtener ayuda financiera para solventar los problemas del sistema de alcantarillado de Tijuana, que por su antigüedad y poco mantenimiento envió millones de litros de aguas residuales no tratadas desde Tijuana a través de la frontera, hasta San Diego.
El incidente lo desencadenó el colapso de una importante línea troncal de aguas residuales en Tijuana; al parecer, durante las reparaciones se liberó una gran cantidad de aguas no tratadas, directamente en el río, que al desembocar en el océano en Imperial Beach, contaminaron las playas norteamericanas.

El derrame generó indignación al norte de la frontera, especialmente por el hecho de que México no notificó a los funcionarios estadounidenses, quienes se enteraron sólo después de que los residentes reportaron olores desagradables durante un período de dos semanas.
En esta oportunidad, el principal problema es que las estimaciones de las autoridades estadounidenses del flujo de aguas contaminadas son ocho veces mayores que lo que declaran los mexicanos, lo que provoca que el conflicto se agrave.

Sistemas obsoletos y descuidados
San Diego comparte la cuenca del río Tijuana con la ciudad mexicana homónima, dividida por la frontera internacional; esta cercanía hace que cualquier filtración de aguas no tratadas terminen aguas abajo en las playas del sur del condado de San Diego.
Este último incidente puso de relieve la necesidad de mejoras, incluso después de años de colaboración entre EEUU y México para minimizar el flujo transfronterizo de aguas residuales no tratadas desde Tijuana a San Diego.

Las inversiones en las instalaciones de recolección y tratamiento de Tijuana han contribuido en gran medida a reducir los impactos transfronterizos. En general, la contaminación se mantiene a raya durante el tiempo seco, pero en cuanto llueve, los sedimentos son arrastrados hacia la boca del río, justo al norte de la frontera.
El clima lluvioso siempre ejerce presión sobre la red subterránea de tuberías de Tijuana, que necesitan una renovación urgente. A ello se suma el problema de que muchas casas en Tijuana se construyen de modo que el agua de lluvia drena directamente en el sistema de alcantarillado. Después de varios años de poca precipitación, el sistema sufrió mucha presión en diciembre y enero.

Se espera que un nuevo plan estatal elaborado con la colaboración de organizaciones bilaterales destine los fondos necesarios para llevar a cabo proyectos críticos de infraestructura de alcantarillado en Tijuana y Rosarito Beach.





















