El estado tiene la reputación de estar a la vanguardia de la energía limpia en los EEUU. Pero a pesar de sus buenos deseos, todavía se aferra a los viejos hábitos y emplea gas natural para generar electricidad y proporcionar la flexibilidad necesaria para mantener su red en funcionamiento.
¿Más plantas?
La cuestión que se plantea es que, si el estado se toma en serio la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y sigue apostando por las renovables, llegará un momento en el que tendrá que optar por las unas o el otro.
California está en camino de alcanzar su objetivo de producir el 50% de su energía de fuentes renovables para el 2030 y la nueva legislación acortaría este primer plazo hasta 2025 y fijaría el objetivo del 100% de energía limpia para 2045.

Dadas estas ambiciosas metas, los expertos creen que no tiene sentido invertir en costosas y arriesgadas plantas de gas natural e infraestructura de conexión, obligando a comunidades vecinas como las de Porter Ranch y Ventura, a soportar los impactos del metano y otros contaminantes del aire, las fugas de gasoductos y los riesgos de explosiones del gas natural.

Muchos piensan que esa obstinación en construir una planta de gas natural en Oxnard es un buen ejemplo de que quienes gobiernan el estado, no piensa creativamente y están poniendo por delante de los interesas de los ciudadanos, ciertos compromisos empresariales.
La polémica planta, que pretende proporcionar energía de emergencia bajo el escenario improbable de que dos líneas de transmisión fuesen derribadas a la vez, cuenta con la firme oposición de los residentes de la comunidad, que están cansados de la contaminación de las plantas de gas natural.

A por las renovables
California ya tiene un excedente de plantas de gas y el gobierno debe ser extremadamente cauteloso sobre el aumento de su dependencia de costosos y contaminantes combustibles fósiles, si realmente piensan cumplir con los objetivos en la reducción de la contaminación climática.
Los ciudadanos proponen invertir en tecnologías de baja emisión de carbono, que puedan proporcionar confiabilidad a la red eléctrica sin generar contaminación, empleando fuentes más limpias, como el viento y la energía solar.

En el caso de la planta de Oxnard propuesta, existen métodos mucho mejores para asegurar la integridad de la red, que construir una planta en una comunidad desfavorecida, que ya está bastante agobiada con la perspectiva de la suba del nivel del mar.
Dado que las fuente renovables generan energía en diferentes momentos del día, dependiendo de la ubicación y la tecnología, California está en condiciones de incorporar más energía eólica, geotérmica y solar, con el fin de mantener un flujo de electricidad confiable y continuo.





















