CONABIO, hacia un mayor conocimiento del capital natural de México

La iniciativa planteaba establecer un organismo nacional dentro de la estructura gubernamental con la misión de reunir la información acerca de la diversidad biológica mexicana y que fuera promotor de su mejor conocimiento, así como de las formas de preservarla y utilizarla de manera sustentable.

A finales de 1991 un destacado grupo de científicos mexicanos presentó la propuesta de creación de la CONABIO al presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, interesado en llevar a la Cumbre de Río una iniciativa importante relacionada con la biodiversidad del país.

La iniciativa planteaba establecer un organismo nacional dentro de la estructura gubernamental con la misión de reunir la información acerca de la diversidad biológica mexicana y que fuera promotor de su mejor conocimiento, así como de las formas de preservarla y utilizarla de manera sustentable.

Para fortalecer la propuesta y darle un contexto apropiado, la Presidencia de la República convocó a una reunión internacional en febrero de 1992 en la que participó un notable grupo de especialistas en diversos campos de las ciencias de la biodiversidad; las presentaciones y discusiones que allí tuvieron lugar fueron recogidas en una publicación (Sarukhán y Dirzo 1992).

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El propósito de la reunión era que, después del análisis y de las discusiones de los principales problemas que aquejaban a la diversidad biológica del planeta, se generara una propuesta para el establecimiento de ese organismo en México. De esta manera, durante la clausura que se llevó a cabo en el sitio arqueológico de Yaxchilán, el Presidente de México anunció la decisión de crear la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

El acuerdo correspondiente que formalizó esa decisión se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 16 de marzo de ese año, tres meses antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocida también como Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro

La CONABIO se estableció como una comisión intersecretarial con carácter permanente, con el propósito de coordinar y promover acciones relacionadas con el conocimiento y el uso sustentable de la biodiversidad de México.

Encabeza la Comisión el Presidente de la República y la integran los titulares de las siguientes diez secretarías de Estado: Medio Ambiente y Recursos Naturales; Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; Desarrollo Social; Economía; Educación Pública; Energía; Hacienda y Crédito Público, Relaciones Exteriores, Salud y Turismo. El titular de la primera de ellas, la Semarnat, funge como secretario técnico de la Comisión.

Entre las funciones principales de la CONABIO están la de instrumentar y operar el Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad (SNIB), como establece el artículo 80, fracción V de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente para brindar datos, información y asesoría a diversos usuarios así como instrumentar las redes de información nacionales y mundiales sobre biodiversidad; dar cumplimiento a los compromisos internacionales en materia de biodiversidad adquiridos por México que se le asignen, y llevar a cabo acciones orientadas a la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad de México.

Desde su inicio, la CONABIO ha sido un puente entre el sector gubernamental y la academia en las áreas de ecología y de la genética. Igualmente, ha asumido la responsabilidad de hacer accesible a la sociedad el producto de su trabajo, respetando los derechos de propiedad intelectual.

Dos principios fundamentan esta función: primero, casi toda la información que la CONABIO maneja proviene de instituciones públicas y se ha obtenido con fondos públicos, por tanto, esta debe estar al alcance de todos. Segundo, la convicción de que solo con una sociedad bien informada y educada será posible desarrollar y fortalecer una cultura de aprecio y valoración del capital natural del país.

Es un objetivo implícito de la CONABIO hacer de la sociedad un copartícipe informado y convencido de que, a la vez que cuide el patrimonio natural del país, exija a las autoridades la elaboración y aplicación de políticas públicas y programas sociales para conservar y usar de manera sustentable la diversidad biológica de México.

En este sentido, cabe resaltar el programa NaturaLista, una plataforma para registrar y organizar observaciones de la naturaleza. Este espacio promueve la participación de la sociedad al poder compartir fotografías de flora, hongos y animales silvestres, material que se convierte en información relevante para los científicos. Todo ciudadano puede participar y hacer ciencia, los interesados pueden registrarse en www.naturalista.mx.

La madurez adquirida por la CONABIO le ha permitido participar en el cumplimiento de las leyes ambientales (organismos transgénicos e impacto ambiental) y en el desarrollo de políticas públicas que reflejen una visión de uso sostenible (planeación de la conservación, recolecta científica, acceso a los recursos genéticos y especies invasoras, entre otras).

También le ha posibilitado mantener una posición de liderazgo en el Convenio de Diversidad Biológica y los diferentes protocolos que de este se derivan, como quedó de manifiesto en la Décimo Tercera Conferencia de las Partes de Biodiversidad celebrada en Cancún, Quintana Roo, en diciembre de 2016. En ese foro internacional contribuyó a dar a conocer la megadiversidad de México y enfatizar en la necesidad de su conservación de cara a un futuro amenazado por el cambio climático y la pérdida acelerada de especies.

La CONABIO desempeña sus funciones mediante un grupo operativo que desde su creación ha encabezado José Sarukhán Kermez como coordinador nacional. El pasado 4 de mayo, en una ceremonia en Washington D.C., este destacado biólogo y ecólogo recibió el Premio Tyler por Logro Ambiental 2017. En su discurso de aceptación llamó a confrontar los llamados “hechos alternativos” y a recordar que si bien los gobiernos pueden desechar y cambiar leyes, “ninguno de ellos tiene el poder de reescribir las leyes de la naturaleza… que gobiernan el proceso de la vida y la evolución: estamos acotados por las leyes naturales de un planeta finito”.

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