Instala placas solares para no pagar facturas pero descubre que su sistema le está robando energía

Publicado el: 8 de marzo de 2026 a las 08:01
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Contador eléctrico junto a una casa con placas solares en el tejado.

Instalar placas solares en casa se ha convertido en el sueño de muchos hogares que quieren pagar menos por la luz y contaminar menos. Menos CO₂, más autonomía, más control desde el móvil. Pero qué pasa cuando, después de gastarse 20 000 dólares, la factura sigue llegando casi igual que antes. Eso es justo lo que le está ocurriendo a Greg Rimmer‑Hollyman, jubilado que vive en Wakefield, cerca de Nelson, en Nueva Zelanda, cuyo caso se ha convertido en un aviso incómodo para cualquier persona que esté pensando en instalar un sistema solar con baterías.

Un sistema solar nuevo y una factura que no baja

Rimmer‑Hollyman instaló en junio de 2025 un sistema de paneles solares con batería por unos 20 000 dólares con una idea muy clara en mente, recortar de forma notable la factura de la luz. Durante las primeras semanas todo parecía ir bien, el sistema funcionaba y la aplicación mostraba que la casa se alimentaba de la energía del tejado y de la batería.



Sin embargo, en agosto empezó a notar que algo no cuadraba. Al revisar la app y las facturas vio que, incluso en días despejados, el contador seguía registrando entre 7 y 8 kilovatios diarios procedentes de la red. Para rematar, parte de la energía almacenada en la batería parecía salir hacia la red y volver a entrar después. El sobrecoste no es enorme cada mes, unos 50 o 60 dólares, pero se acumula con el tiempo y, sobre todo, genera una sensación muy familiar para cualquiera que mire su factura de la luz con lupa, la de estar pagando de más sin entender por qué.

Cómo debería funcionar un autoconsumo con baterías

En un sistema doméstico normal, los paneles captan la energía del sol y la convierten en electricidad que se usa al instante en la vivienda. Cuando se produce más de lo que se consume, el excedente se guarda en la batería. Esa reserva es la que entra en juego por la noche o en días muy nublados. Solo cuando la batería se queda corta debería entrar en escena la red eléctrica. En muchos países, además, es posible vender el excedente a la red y recibir una pequeña compensación en la factura.



Si todo esto suena muy lógico, la pregunta aparece sola. Por qué un hogar que, según la aplicación, funciona a pleno rendimiento con sol y batería sigue importando energía de la red en días radiantes. Ahí es donde la historia deja de ser un caso aislado y se convierte en una lección sobre la letra pequeña de la energía solar doméstica.

El sospechoso habitual el contador

Rimmer‑Hollyman sospecha que el problema no está en los paneles ni en la batería, sino en el contador de la compañía eléctrica o en su configuración. Su comercializadora, Contact Energy, ya sustituyó el medidor en septiembre de 2025 por otro del mismo modelo, sin que el problema desapareciera. El instalador, Harrisons Solar, ha revisado en varias ocasiones la instalación y asegura que el sistema actúa con normalidad según los datos del software y las inspecciones realizadas.

El cliente lleva meses pidiendo algo que parece de sentido común, una visita conjunta del instalador y de la compañía eléctrica para revisar cableado, contador y flujos de energía al mismo tiempo. Esa visita solo empezó a organizarse cuando el caso llegó a los medios y Contact Energy aceptó coordinarla. La responsable minorista, Carolyn Luey, señala que, en general, la correcta exportación e importación de electricidad es responsabilidad del instalador y del propietario del contador, que deben garantizar que estos elementos funcionan como es debido.

En la práctica esto significa algo muy simple. El consumidor mira la app y su factura, pero la clave está en cómo se entiende el contador con la instalación fotovoltaica. Si ese diálogo falla, la energía puede estar entrando y saliendo sin sentido y el bolsillo lo nota.

Las reclamaciones por solar van a más

El caso de Wakefield no es un incidente aislado. Rimmer‑Hollyman ha presentado una queja ante Utilities Disputes,organismo independiente que resuelve conflictos entre consumidores y empresas de electricidad, gas, telecomunicaciones y agua en Nueva Zelanda. Su comisionado y director ejecutivo, Neil Mallon, explica que no puede comentar casos concretos, aunque sí confirma que las reclamaciones relacionadas con la energía solar se han casi duplicado en el último año de informe.

La mayoría de esos problemas tienen que ver con facturas que no cuadran, atención al cliente deficiente, fallos en equipos, ahorros prometidos que no llegan y dificultades para salir de contratos a muy largo plazo. Cuando una empresa incumple las normas del sector o actúa de forma injusta, Utilities Disputes puede ordenar reembolsos, anular cargos, conceder pagos por mala atención o incluso establecer compensaciones que alcanzan los 50 000 dólares.

Qué puede aprender cualquier hogar que piense en instalar placas solares

Aunque la historia ocurra en Nueva Zelanda, el mensaje es válido para cualquier persona que esté valorando el autoconsumo en casa. Algunas ideas prácticas que se pueden extraer de este caso son estas.

  • Pedir por escrito las estimaciones de ahorro, con los supuestos claros. Por ejemplo, cuánta energía se supone que se consumirá en casa y cuánta se exportará.
  • Asegurarse de que el instalador explica de forma sencilla cómo leer la app, qué significan los flujos de importación y exportación y cómo se relacionan con la factura real.
  • Tomar lecturas del contador antes y después de la instalación y en algunos días soleados completos. Aunque sea pesado, ayuda a detectar incoherencias.
  • Preguntar quién responde de qué. El instalador se ocupa de paneles, inversor y baterías. La compañía eléctrica o distribuidora gestiona el contador y la conexión a la red. Saberlo evita que el caso se pierda en un cruce de culpas.
  • Conocer las vías de reclamación disponibles. Igual que en Nueva Zelanda existe Utilities Disputes, en otros países hay organismos de consumo, defensorías de la energía o sistemas de arbitraje que pueden obligar a revisar casos y corregir errores.

La moraleja no es que la energía solar no funcione. Al contrario, sigue siendo una pieza clave para reducir emisiones y aliviar la factura en muchos hogares. El problema llega cuando la tecnología se combina con contratos complejos, contadores mal configurados y poca transparencia. En esos casos, mirar solo el tejado no basta, hay que mirar también el cuadro eléctrico, el contador y, por supuesto, la letra pequeña.

El aumento de reclamaciones por instalaciones solares y otros servicios energéticos, así como las herramientas de resolución de conflictos para los consumidores, se analiza con más detalle en el informe anual 2024 2025 de Utilities Disputes Limited.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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