Rescate contrarreloj en Cape Cod: retiran la mayor parte de los aparejos a una ballena minke de 5,5 metros que los arrastró durante 64 kilómetros

Publicado el 25 de septiembre de 2026 a las 20:44
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Ballena minke asomando el lomo sobre el agua

Una ballena minke de unos 5,5 metros recibió ayuda el 8 de septiembre frente a Cape Cod, en Massachusetts (Estados Unidos), después de desplazarse más de 64 kilómetros enredada en aparejos de pesca. Los especialistas retiraron la mayor parte de las cuerdas, aunque tuvieron que dejar un tramo incrustado junto a una aleta para evitar una hemorragia.

El animal recuperó una forma de nadar normal tras la intervención, una señal que dio algo de esperanza a los rescatadores. Pero el Centro de Estudios Costeros (CCS), responsable del operativo, advirtió en su comunicado del 9 de septiembre de 2026 de que el pronóstico seguía siendo desfavorable.

Un hallazgo desde el aire

La historia comenzó el domingo 6 de septiembre, poco antes del atardecer. Unos pescadores recreativos localizaron a la ballena en la bahía de Cape Cod y avisaron de que arrastraba cuerdas y otros elementos de pesca.

A la mañana siguiente, el equipo de Respuesta ante Enredos de Animales Marinos (MAER) buscó al cetáceo frente a Provincetown y Truro, sin encontrarlo. La oportunidad llegó el martes por la tarde, cuando un equipo aéreo del Centro de Ciencias Pesqueras del Noreste lo detectó cerca de Nauset Inlet, en Eastham.

La ballena estaba a más de 64 kilómetros del lugar del primer avistamiento. “Fue una gran suerte que el equipo aéreo la volviera a avistar”, explicó Scott Landry, director del programa MAER, que destacó lo poco habitual que resulta localizar de nuevo a una minke en estas circunstancias.

Por qué dejaron una cuerda

Los rescatadores encontraron una cuerda gruesa atrapada en la boca y varias vueltas alrededor del cuerpo. Primero establecieron una línea de control enganchada al aparejo y después utilizaron un cuchillo curvado, colocado al extremo de una pértiga, para realizar cortes selectivos.


¿Por qué no quitaron todo? Un tramo estaba profundamente incrustado en las heridas de la aleta izquierda y arrancarlo podía provocar un sangrado excesivo. La decisión fue retirar lo que podían sin añadir ese riesgo a un animal ya lesionado.

Comer también estaba en juego

Según la valoración del CCS, la disposición de las cuerdas habría impedido que la ballena se alimentara. El equipo consideró que llevaba algún tiempo cargando con el material, aunque el comunicado no precisa cuándo comenzó el enredo.

Para entender el problema, basta fijarse en cómo comen estos cetáceos. La NOAA explica que las minkes capturan sus presas engullendo grandes cantidades de agua y se alimentan de pequeños peces, crustáceos y otros organismos. Una cuerda que compromete la boca afecta, por tanto, a una función esencial para sobrevivir.

Una amenaza que puede prolongarse

Los enredos no siempre inmovilizan a las ballenas en el lugar donde se producen. Según la NOAA, algunas logran desprenderse del material, mientras otras lo transportan durante días, meses o incluso años. Que un animal siga avanzando no permite concluir que esté fuera de peligro.

Las consecuencias pueden incluir dificultades para nadar, alimentarse o respirar. Las cuerdas también pueden abrir heridas y favorecer infecciones, mientras los aparejos pesados pueden ahogar a los cetáceos más pequeños. El daño puede continuar mucho después del primer encuentro con el material.

Más de cuatro décadas de rescates

El CCS explica que desde 1984 ha liberado a más de 200 grandes ballenas y otros animales marinos de enredos que amenazaban sus vidas. Entre los animales atendidos también hay delfines, focas y tortugas marinas.

Cada intervención puede aportar información para prevenir nuevos casos. La NOAA analiza los aparejos recuperados para identificar su procedencia y conocer qué zonas, épocas y configuraciones de pesca generan riesgos. Esa información permite trabajar con el sector pesquero para reducir los encuentros peligrosos.

Cómo ayudar desde una embarcación

Si alguien encuentra un animal enredado en estas aguas, el CCS pide avisar al equipo MAER mediante el teléfono 1-800-900-3622 o contactar con la Guardia Costera estadounidense por el canal 16 de VHF. Después, hay que permanecer a una distancia segura y seguir las indicaciones de los profesionales.

La NOAA recomienda anotar la posición y obtener fotografías o vídeos desde lejos, si es posible. También pide no entrar en el agua ni intentar cortar las cuerdas por cuenta propia, porque el animal puede reaccionar de forma imprevisible. Un aviso preciso puede ser la ayuda más útil.

En Cape Cod, la colaboración entre los pescadores, el equipo aéreo y los especialistas permitió aliviar un enredo grave, aunque el pronóstico comunicado exigía prudencia.

El comunicado oficial sobre esta intervención fue publicado el 9 de septiembre de 2026 en la web del Centro de Estudios Costeros.

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Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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