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En 1900 California introdujo esta extraña especie de planta para salvar el suelo de sus montes; ahora es un grave problema para la flora porque está asfixiando a las especies nativas

California introdujo esta planta para proteger el suelo y ahora su expansión amenaza a la flora nativa de la costa.

En 1900 California introdujo esta extraña especie de planta para salvar el suelo de sus montes; ahora es un grave problema para la flora porque está asfixiando a las especies nativas

A simple vista, la llamada planta de hielo de carretera parece una alfombra verde salpicada de flores. Pero Carpobrotus edulis, llevada desde Sudáfrica a California a comienzos del siglo XX para sujetar el terreno junto a las vías férreas, puede ensancharse más de 90 centímetros en un año y alcanzar al menos 50 metros de diámetro.

El problema va mucho más allá de la apariencia. Sus capas densas desplazan vegetación autóctona, cambian las condiciones del suelo y frenan el movimiento natural de la arena, de modo que una solución pensada para estabilizar el paisaje termina remodelándolo.

Una solución que salió mal

La idea original parecía lógica. Una suculenta, es decir, una planta que almacena agua en hojas carnosas, podía cubrir taludes, carreteras y zonas arenosas expuestas.

Carla D’Antonio estudió en Ecology cómo la especie entraba en pastizales costeros, la parte interior de las dunas y matorrales de California. Sus experimentos mostraron que la alteración del suelo, los herbívoros y la competencia no actuaban igual en todos los hábitats, algo que ayuda a explicar por qué la invasión avanza a saltos y no como una mancha uniforme.

Así conquista la costa

La planta de hielo se propaga de dos maneras. Sus tallos reptan, echan raíces y producen nuevos brotes, mientras que un fragmento que queda sobre el terreno puede convertirse en otra planta.

También produce cientos de semillas por fruto. Ciervos, conejos y roedores comen esos frutos y dispersan las semillas en sus excrementos, lo que amplía el alcance de una especie que ya puede crecer casi un metro de ancho cada año.

Con el tiempo, los brotes se unen como piezas de una moqueta. El Consejo de Plantas Invasoras de California clasifica Carpobrotus edulis con impacto alto y la sitúa en dunas, acantilados, pastizales, matorral costero y márgenes de humedales.

Las dunas necesitan moverse

¿Por qué fijar la arena puede ser un problema? Porque una duna costera sana no es una montaña inmóvil, sino un sistema que el viento desplaza poco a poco, abre claros y renueva el hábitat.

Cuando la planta de hielo forma una cubierta continua, ese flujo se reduce. El Servicio de Parques Nacionales señala que esta y otras plantas invasoras han alterado el movimiento de la arena, la estructura de las dunas y su función para plantas y animales autóctonos en Point Reyes.

La alfombra verde también bloquea la luz, vuelve el suelo más ácido y acumula materia orgánica al descomponerse. Esa transformación hace que la arena se parezca menos al terreno pobre y móvil al que están adaptadas muchas especies locales.

Menos espacio para las nativas

El equipo de Susan Magnoli, Andrew Kleinhesselink y J. Hall Cushman, de la Universidad Estatal de Sonoma, estudió una duna del norte de California. Encontró que la invasión estaba asociada con una menor cobertura de plantas autóctonas y con una mayor presencia de algunas especies exóticas, sobre todo gramíneas anuales.

El hallazgo tiene un matiz importante. Tras retirar la planta de hielo aumentaron tanto las especies nativas como las exóticas, señal de que abrir el terreno no devuelve por sí solo la comunidad anterior.

El suelo guarda la huella

Christiana Conser y Edward Connor, de la Universidad Estatal de San Francisco, comprobaron el efecto sobre Gilia millefoliata, una planta anual rara de las dunas. En parcelas antes ocupadas por la invasora, esta especie germinó menos y mostró peor supervivencia, crecimiento y reproducción.

Un trabajo de Ana Novoa, Luís González, Lenka Moravcová y Petr Pyšek en Biological Conservation llegó a una conclusión parecida en dunas del noroeste de España. Los efectos residuales del suelo dificultaron el establecimiento de plantas nativas, una advertencia útil para interpretar la restauración en California sin asumir que todos los lugares responden igual.

Arrancarla no basta

La retirada exige paciencia. En manchas densas, los gestores pueden levantar la planta como si enrollaran una alfombra, pero deben sacar raíces y fragmentos, retirar los rebrotes y evitar que el material vuelva a arraigar.

En Point Reyes, los ecólogos eliminaron plantas invasoras en casi 110 hectáreas de una zona de algo más de 210 hectáreas, aunque parte de la recuperación fue lenta y aparecieron otras malas hierbas. Investigadores del parque, la Universidad de Arizona y la Universidad de California en Davis estudian si los cambios en los microorganismos del suelo ayudan a explicar ese retraso.

También hay señales de recuperación. En Silver Strand State Beach, tras retirar grandes mantos a comienzos de la década de 2000, germinaron semillas autóctonas que llevaban años bajo la planta de hielo y reapareció una flora rica en especies sensibles. 

El estudio principal sobre la respuesta de una duna californiana a la invasión y retirada de la planta de hielo se publicó en Oecologia.

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