El avance de la minería de litio en Fiambalá reduce el agua de las lagunas y amenaza el ecosistema, según denuncian habitantes, científicos y operadores turísticos de esta región del norte de Argentina.
En un contexto de auge del litio como recurso clave para la transición energética, crece la preocupación por sus efectos en lagunas altoandinas, biodiversidad y recursos hídricos, esenciales para la vida y la economía local.
La minería de litio en Fiambalá reduce el agua de las lagunas y amenaza el ecosistema en Catamarca
El avance del proyecto Tres Quebradas genera preocupación por el impacto en humedales y turismo
Las lagunas de Fiambalá, entre ellas Laguna Verde, Laguna Negra y Laguna Celeste, integran un sistema hídrico frágil y conectado. Los especialistas alertan de que la extracción intensiva puede alterar su equilibrio natural.
La explotación de litio mediante evaporación requiere el empleo de enormes volúmenes de agua, lo que incrementa la presión sobre los salares. Esta demanda reduce los recursos disponibles y pone en riesgo la fauna altoandina.
El conflicto en Fiambalá confirma que la minería de litio en Fiambalá reduce el agua de las lagunas y amenaza el ecosistema, especialmente en enclaves como la Laguna Verde, donde vecinos denuncian descensos de hasta cinco metros en el nivel del agua.
Este fenómeno coincide con la expansión del proyecto minero Tres Quebradas, operado por la empresa china Zijin-Liex, que requiere grandes volúmenes de agua para la extracción del mineral.
Las lagunas altoandinas pierden agua en un ecosistema extremadamente frágil
Las lagunas de Fiambalá, como Laguna Verde, Laguna Negra y Laguna Celeste, forman parte de un sistema hídrico interconectado altamente vulnerable.
Expertos advierten que la extracción intensiva de agua en los salares puede afectar tanto a las reservas superficiales como subterráneas, alterando el equilibrio natural del ecosistema en la naturaleza.
El consumo de agua del litio alcanza niveles críticos en los salares
La producción de litio mediante métodos evaporíticos puede requerir entre 1 y 2 millones de litros de agua por tonelada.
Este consumo masivo genera una presión directa sobre los humedales altoandinos, reduciendo la disponibilidad hídrica y afectando a especies como flamencos, vicuñas y guanacos.
Impacto directo en el turismo y la economía local de Fiambalá
El descenso del nivel de las lagunas ya está teniendo consecuencias visibles en el turismo, uno de los principales motores económicos de la región.
Operadores turísticos denuncian menor afluencia de visitantes y problemas de abastecimiento de agua, lo que afecta a alojamientos y servicios locales.
Denuncias vecinales y falta de estudios ambientales concluyentes
Las comunidades locales exigen estudios independientes que analicen el impacto real de la minería en el agua, el aire y el suelo.
Hasta el momento, no existen informes concluyentes que aclaren si la disminución del agua responde exclusivamente a la actividad minera o a factores combinados como el cambio climático.
Un conflicto global entre transición energética y conservación ambiental
El caso de Fiambalá refleja un dilema creciente: el litio es clave para reducir emisiones, pero su extracción puede generar impactos ambientales significativos.
En regiones como el llamado Triángulo del Litio (Argentina, Bolivia y Chile) ya se han documentado casos de desecación de humedales, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad del modelo actual.
El hecho de que la minería de litio en Fiambalá reduce el agua de las lagunas y amenaza el ecosistema evidencia el desafío de equilibrar desarrollo energético y conservación ambiental. Sin controles rigurosos y estudios independientes, el riesgo de pérdida irreversible de estos ecosistemas es cada vez mayor.
La bajada del nivel de las lagunas ya impacta en el turismo, que es un sector clave para la economía local. Empresarios señalan que hay menos visitantes y que experimentan dificultades de abastecimiento, lo que afecta directamente a los servicios y alojamientos.
Varios vecinos reclaman investigaciones independientes que evalúen los efectos de la minería. Por ahora, no existen conclusiones claras que determinen si la pérdida de agua responde solo a esta actividad o también a la crisis climática actual.













