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Nace en Bolivia una tortuga de río albina tan extraña que los biólogos no saben ni qué decir: ahora estudian su genética 

Nace en Bolivia una extraña tortuga de río albina y los científicos estudian ahora la genética de este excepcional ejemplar.

Nace en Bolivia una tortuga de río albina tan extraña que los biólogos no saben ni qué decir: ahora estudian su genética 

Una pequeña tortuga amazónica de caparazón claro ha protagonizado un registro poco frecuente en Bolivia. El Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) informó del nacimiento de una peta de río albina en la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, situada en el departamento de Pando.

La imagen llama la atención, pero la parte más importante de la historia está detrás del color. La cría pertenece a Podocnemis unifilis, una especie considerada vulnerable en Bolivia y sometida a presión por la extracción de huevos, el consumo, el tráfico ilegal, la pérdida de hábitat y los cambios del clima. El nacimiento es una buena noticia, aunque no significa que la población ya esté a salvo.

Un registro poco frecuente

El Sernap dio a conocer el hallazgo el 13 de junio de 2026. Según la institución, durante 2024 se notificaron tres casos similares en Manuripi y en 2025 no se registró ninguno, una secuencia que muestra lo poco habitual que resulta esta coloración dentro del seguimiento local.

Conviene poner esas cifras en contexto. Por sí solas no permiten calcular cuántas petas albinas nacen en toda la Amazonía ni establecer una frecuencia para la especie, porque se refieren a los ejemplares observados por el programa en esta reserva. Aun así, cada caso aporta información que normalmente se perdería entre la arena, el agua y la vegetación.

Dos de las crías albinas nacidas en 2024 ya habían llamado la atención dentro del Programa de Repoblamiento de la Peta de Río. El nuevo ejemplar refuerza el valor de Manuripi como lugar para observar, proteger y documentar a estas tortugas.

Qué explica su aspecto

Las petas de río presentan normalmente tonalidades verdes, amarillas y oscuras. En el ejemplar registrado ahora predominan los colores claros por una fuerte reducción de la pigmentación, la característica que llevó a los responsables del hallazgo a describirlo como albino.

Huáscar Sevillanos, de la organización Shimanu, lo explicó de forma sencilla. «Son más transparentes y más rojitas porque se observa la irrigación sanguínea. Esa condición hace que disminuya el pigmento de ellas», afirmó al referirse a los casos observados en el programa.

¿Significa eso que la cría está enferma o que no podrá sobrevivir? La información publicada no permite afirmarlo. La coloración es excepcional, pero su estado deberá valorarse mediante observación y seguimiento, sin convertir una característica visible en un diagnóstico que nadie ha comunicado.

Una especie bajo presión

La peta de río vive en ríos, lagunas y zonas inundables de la cuenca amazónica. En Bolivia está presente en Beni, Cochabamba, La Paz, Pando y Santa Cruz, mientras que las hembras pueden alcanzar unos 50 centímetros y depositan alrededor de 29 huevos durante la época seca.

Que una hembra ponga varias decenas de huevos no garantiza que todas esas crías lleguen a adultas. Los nidos quedan expuestos en las playas durante la estación seca, justo cuando también aumenta el riesgo de extracción ilegal. Ahí se juega buena parte del futuro de la especie.

El Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia de 2025 mantiene a Podocnemis unifilis en la categoría vulnerable. El documento también advierte de una situación más amplia, 15 de las 16 especies nativas de tortugas del país afrontan algún nivel de riesgo. No es poca cosa.

El trabajo detrás de la cría

El nacimiento no puede entenderse como una casualidad aislada. Desde 2023, los guardaparques de Manuripi desarrollan un programa que combina vigilancia, seguimiento de las poblaciones, recogida controlada de huevos y uso de una playa artificial protegida para mejorar la eclosión.

Los datos de la campaña más reciente permiten ver la escala del esfuerzo. El equipo recorrió 283,3 kilómetros del río, registró 589 petas y trasladó 2749 huevos, de los que nacieron 2526 crías. El éxito de eclosión alcanzó el 92 por ciento y en 2026 se liberaron otras 2500 tortugas en el Manuripi.

Detrás de cada pequeña cabeza que asoma de la arena hay noches de vigilancia, viajes en embarcación y trabajo cuidadoso para no alterar los huevos. La reserva abarca unas 747 000 hectáreas y, según la información publicada sobre el programa, cuenta con solo cinco guardaparques para proteger ese territorio. Y eso se nota.

El calor también importa

La incubación de estas tortugas dura aproximadamente entre 74 y 78 días dentro del programa de Manuripi. Además, la temperatura influye en el sexo de las crías, por lo que los técnicos consideran necesario estudiar cómo puede afectar el cambio climático a la especie.

En la práctica, proteger los nidos no consiste únicamente en alejarlos de saqueadores o depredadores. También exige registrar las condiciones de la arena y reunir datos durante años para comprobar cómo responden las nuevas generaciones. El problema es que el reloj climático no espera.

Por eso, el ejemplar albino resulta interesante, pero no debe distraer de la pregunta principal. ¿Están naciendo suficientes tortugas y llegan después a reproducirse? La respuesta solo puede obtenerse con seguimiento continuado, no con una fotografía llamativa.

Qué ocurrirá ahora

La información difundida por ABI no detalla un protocolo específico para esta cría ni aclara si recibirá un seguimiento diferente por su coloración. Lo responsable es esperar nuevos datos sobre su desarrollo y evitar conclusiones apresuradas acerca de su salud o sus posibilidades de sobrevivir.

Para la conservación, el indicador decisivo no será que aparezca otra tortuga albina. Lo importante será que los nidos permanezcan protegidos, que disminuya la extracción ilegal y que las crías liberadas regresen algún día como adultas reproductoras. Esa es la parte menos vistosa de la historia, pero también la que cuenta de verdad.

El caso seguirá abierto a nuevos datos y el seguimiento determinará su importancia más allá de la coloración. 

La información oficial sobre el hallazgo fue publicada por la Agencia Boliviana de Información.

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