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Un estudiante de 14 años transforma cáscaras de yuca en bandejas biodegradables que podrían ser la clave para acabar con las de poliestireno

Un estudiante de 14 años convierte cáscaras de yuca en bandejas biodegradables que podrían sustituir al poliestireno.

Un estudiante de 14 años transforma cáscaras de yuca en bandejas biodegradables que podrían ser la clave para acabar con las de poliestireno

¿Es posible que una cáscara vuelva al supermercado siendo un envase? De esto es de lo que trata el proyecto de Lucas Tadao Sugahara Wernick cuando era estudiante de Curitiba y tenía 14 años, y ganó difusión porque usaba cáscaras de yuca y restos secos de araucaria para fabricar bandejas biodegradables que sustituían al poliestireno expandido.

Lo que comenzó como un proyecto escolar, y tras pasar por una primera fase presentada en 2024, ahora es finalista de la Feria Brasileña de Ciencias e Ingeniería (FEBRACE), y el póster de su mensaje sostiene que este material solo tarda 30 días en descomponerse en el suelo.

Dos residuos convertidos en un envase

Lucas inició este proyecto en la clase de iniciación científica del Colégio Bom Jesus Centro. Se valió de cáscaras de yuca con grimpas de araucaria, ramas finas y hojas secas que caen de estos mismos árboles. De la yuca se extrae almidón y fibra, y la estructura del material sale de la araucaria. La idea, además, también permite aprovechar dos residuos vegetales. Para hacernos una idea del impacto y el potencial que puede derivar de este proyecto, Brasil produjo en 2024 19,1 millones de toneladas de raíces de yuca.

Cómo se fabrica

Primero se limpian, secan y trituran las cáscaras, y las grimpas se cortan, muelen y tamizan. Basta con mezclarlo todo con agua y un aglutinante, después se calienta antes de introducirlo en moldes, y ya solo falta dejarlo secar.

Primero se probaron fórmulas con cola de PVA, estas tenían mucha resistencia, pero al mismo tiempo eran demasiado frágiles. Después se usó el almidón de la yuca, pero se desintegraban con el agua.

Para el proyecto final se han mejorado ambos procesos con impermeabilizantes naturales, aunque aún no hay una fórmula industrial definitiva.

Se descompone en 30 días

Tras realizar diversos ensayos de presión, compresión, torsión, absorción de agua y biodegradación, y después de rotura, flexión e impermeabilización, el resultado más llamativo que se presentó en FEBRACE fue que solo necesita 30 días para descomponerse en el suelo, además de que ofrecía resistencia a la rotura y a la flexión. Sin embargo, estos datos no están documentados de forma independiente, son cifras obtenidas de los propios ensayos.

Lo que falta para llegar al supermercado

El potencial es importante en Brasil y en todo el mundo, donde los envases de plástico de un solo uso siguen siendo muy utilizados pese a llevar años perseguidos y poniéndoles fecha de caducidad. Convertir residuos agrícolas y vegetales en bandejas supondría una enorme contribución al medio ambiente.

Pero aún queda tiempo para que pueda sustituir al poliestireno, ya que los envases destinados a estar en contacto con la comida están obligados a cumplir una serie de normas sanitarias, y también hay que comprobar su durabilidad durante el almacenamiento y transporte, en líneas generales, ver si realmente funciona a gran escala industrial.

Es un prototipo, un proyecto que, sin embargo, ha generado gran interés por los beneficios para el ecosistema y el medio ambiente.

El trabajo principal se ha publicado en los Anais do Simpósio de Pesquisa e Seminário de Iniciação Científica de FAE.

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