El Gobierno mueve ficha y los usuarios no se fían.
En 2013 Industria presentaba un ‘absurdo’ borrador ‘para el futuro Real Decreto que regulase el autoconsumo eléctrico en España. En él recogía el ‘incomestible’ peaje de respaldo que se aplicaría a aquellos usuarios que decidiesen mantenerse conectados a la red eléctrica.
El Ejecutivo desde entonces padece un ‘narcolepsia’ generalizada. El ministro Soria, aseguraba que «el Gobierno español es partidario del autoconsumo» (sería un ‘tic’ electoral), y se reafirmaba en el peaje de respaldo, pero la pura y dura realidad es que no hay fecha prevista para la tramitación del real decreto que debería fijarlo.
Pero los inversores y productores ya están en la ‘ruina’. Una campaña de desinformación e intoxicación amaga el cobro del peaje que ya ha sido ‘excesivo’, ya que muchos usuarios se han quedado con la idea de que el autoconsumo está prohibido o gravado en España y no se plantean optar por instalarse estos equipamientos en su casa, ‘MARCA ESPAÑA’ al revés de mundo.
Una pena de lo que pudimos ser y no somos.
Las empresas están viendo disminuir sus oportunidades de negocio. Pero, ante todo están haciendo que España siga haciéndose goles en propia puerta..
El autoconsumo tiene todo el sentido del mundo, es más es un derecho constitucional. España es energéticamente cara, dependiente y contaminante. El autoconsumo ayuda a todas luces a reducir drásticamente el importe de la factura de la luz, la dependencia energética del exterior y las emisiones..
El autoconsumo es perfectamente legal
Hoy en día es perfectamente legal instalar en casa la tecnología , no solo legal, sino encomiable, que nos permite generar la energía que vamos a consumir. Legal, sí, pero no es sencillo, ya que hay que cumplir con una serie de requisitos que solo ponen ‘palos en las ruedas’ y ‘relativizan’ la recuperación económica, sino que incluso parece que la ‘boicotean’.
Es España hoy en día implementar una placa solar autoinstalable y un dispositivo inversor que monitorice su rendimiento cuesta unos 500€, pero para cumplir con la legislación vigente, tantos, y tantos, tramites agotadores que podrían doblar el precio alcanzando los 1.000 o 1.200 euros.
España ha vuelto al estraperlo de la posguerra, pero con la energía renovable.
Un peaje injusto con un envoltorio de solidaridad que solo beneficia a las grandes eléctricas.
Alguna comunidad autónoma permite a los usuarios que quieran contar con una de estas instalaciones acogerse al Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, y la sensatez va por barrios.
En los países desarrollados, los consumidores que cuentan con todo tipo de facilidades por parte del estado con la posibilidad vender los excesos de producción que en el momento no están utilizando.
‘Spain is diferent’ y no está permitido por la ley actual. Para regularizar las instalaciones al instalador o productor se le somete a una ‘inmunda’ presión administrativa, pensada -parece- para hacerle desistir en su empeño.
Esto supone por tanto un desperdicio de una fuente de energía renovable, el Sol, que en España nos sobra. Muchos usuarios dejan a generaciones futuras un miserable legado sobre el NO desarrollo sostenible ‘impuesto’ por el PP.
Las energías renovables han venido para quedarse, nadie puede meter el sol en un cajón. La gente está harta, y el cambio acabará ocurriendo, seguro, esperemos!.
Jordi Company Armengol
CEO Grupo ECOticias

















