Iboga Summer Festival, el principal festival español especializado en música balkan, gypsy, swing, ska y mestizaje, celebrará su cuarta edición del 28 al 30 de julio en la playa de Tavernes de la Valldigna con un suministro eléctrico 100% verde para sus más de 22.000 asistentes.
– El festival espera más de 22.000 asistentes y pone en marcha un plan para conseguir la sostenibilidad social, económica y medioambiental, que se inicia con la asociación a la cooperativa energética Som Energia para garantizar un suministro eléctrico verde
– La organización garantizará la accesibilidad a personas con movilidad reducida, suministrará vasos reutilizables para disminuir la huella ecológica, facilitará la recogida selectiva de residuos y fomentará el transporte público y colaborativo
Iboga Summer Festival, el principal festival español especializado en música balkan, gypsy, swing, ska y mestizaje, celebrará su cuarta edición del 28 al 30 de julio en la playa de Tavernes de la Valldigna con un suministro eléctrico 100% verde para sus más de 22.000 asistentes. La iniciativa es el primer y principal objetivo del plan que la organización desarrollará durante los próximos cuatro años para convertir el festival en una cita medioambiental, social y económicamente sostenible. “Mientras otros festivales compensan su huella ecológica donando parte de sus beneficios a proyectos relacionados con la sostenibilidad, en Iboga hemos adquirido el compromiso absoluto de hacer sostenible toda la producción del festival a largo plazo“, afirma Ávaro Garro, codirector del Iboga.
La organización garantizará un suministro energético verde mediante su asociación a la cooperativa Som Energia, que produce y comercializa energía eléctrica a partir de fuentes renovables como el sol, el viento el biogás o la biomasa, y que en cinco años de vida ya gestiona más de 35.000 contratos y cuenta con más de 26.000 socios. Además del suministro eléctrico, el eje ambiental del Plan de Sostenibilidad 2017-2020 del Iboga contempla cuestiones relacionadas con el transporte y con la generación y gestión de residuos. Para la promoción de una movilidad sostenible, la organización facilita el desplazamiento hasta el festival a través de medios de transporte público como el tren y el autobús, y el transporte colaborativo. Para la reducción de la huella ecológica y potenciar el reciclaje, distribuirá vasos reutilizables y facilitará la recogida selectiva de residuos en colaboración con el Ayuntamiento de Tavernes de la Valldigna. Asímismo, el Iboga acogerá dentro del programa de su carpa de circo una charla sobre energías renovables.
El eje social toma en consideración aspectos relacionados con la accesibilidad y la integración. Iboga es en sí mismo un festival que fomenta el intercambio cultural a través de la música, la oferta gastronómica y la programación de otras actividades paralelas. En sus convocatorias siempre tienen las puertas abiertas organizaciones no gubernamentales de toda índole como CEAR, Pobresa Zero, Acude, Jarit o Nueva Opción (Asociación de Daño Cerebral Adquirido de Valencia). Además, el festival es accesible a personas con movilidad reducida y permite la entrada gratuita a menores de 12 años y mayores de 65.
Por último, el eje económico está relacionado, sobre todo, con la repercusión económica local. La organización prioriza la contratación de distribuidores locales de restauración, catering y suministros de producción con el objetivo de consolidar una red de proveedores responsable y de proximidad. La pasada edición supuso un impacto económico de 500.000 euros en el entorno de celebración del festival. El evento cuenta, por otra parte, con su propia moneda, el token, para realizar las compras dentro del recinto de conciertos. En este apartado, el plan también aborda el área de acampada para hacerla más sostenible.
Las acciones previstas en el plan se desarrollarán en cada cita anual durante las próximas cuatro ediciones. La certificación europea Ecolabel junto al trabajo de consultoría de ILDES. (Instituto Latinoamericano para el Desarrollo Económico Sustentable) ayudarán a evaluar los resultados. “El objetivo es hacer de Iboga un festival sostenible en su planteamiento y en su gestión, compatible con el impacto económico en el entorno en que se celebra”, concluye Garro.





















