Enciende Refugio te convierte en productor de energía renovable ante el aumento de refugiados climáticos

De este modo, las personas participantes se convierten en productores de energía renovable. Además, su inversión les reportará ingresos durante 23 años con un 4,5% de rentabilidad, al tiempo que un 9% de los beneficios que se obtengan con la venta de la electricidad servirán para apoyar la labor de Cear en la acogida de personas refugiadas.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y Ecooo, entidad sin ánimo de lucro especializada en transición energética, han lanzado la campaña ‘Enciende Refugio’, con el objetivo de alertar sobre «el alarmante crecimiento» de los desplazamientos forzosos debido al actual modelo energético y ofrecer la posibilidad de invertir en una planta de energía solar.

Por ello, ambas entidades proponen promover «un modelo energético social» invitando a la ciudadanía a invertir, con sumas a partir de los 100 euros, en la financiación de una instalación fotovoltaica comunitaria.

De este modo, las personas participantes se convierten en productores de energía renovable. Además, su inversión les reportará ingresos durante 23 años con un 4,5% de rentabilidad, al tiempo que un 9% de los beneficios que se obtengan con la venta de la electricidad servirán para apoyar la labor de Cear en la acogida de personas refugiadas.

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La planta fotovoltaica en cuestión está ubicada en la localidad madrileña de Loeches y cuenta con una potencia nominal de 20 kW. Su estimación de energía producida es de 32.400 kW al año, lo que supone una estimación de emisiones evitadas de 26 toneladas de CO2 al año, según ha precisado la ingeniera y miembro de Ecooo Aurora Blanco.

«La economía tiene que estar al servicio de las personas», ha expresado para recalcar que se «generan intereses que tienen un origen ético». «Se trata de generar nosotros nuestra energía y a la vez apoyar causas en las que creemos», ha apostillado.

«La realidad que estamos viviendo los últimos años con los refugiados ha puesto el foco en los conflictos armados, dejando relegados el resto de los motivos», ha explicado la portavoz de CEAR, Paloma Favieres, en la presentación en la iniciativa, este miércoles 22 de noviembre en Madrid.

En este sentido, ha mencionado que según datos de ACNUR, desde 2008, cada año, 21’5 millones de personas abandonan sus hogares, dentro de su país o al extranjero, debido a causas relacionadas con el clima (refugiados medioambientales o climáticos). Así, ha recalcado que estos flujos son «invisibles» a pesar de ser superiores a los de los conflictos armados.

Asimismo, otro objetivo principal de la campaña es «generar un discurso necesario» incidiendo en la relación que existe entre «el uso de la energía» y la crisis humanitaria que supone el aumento de los desplazamientos forzosos, según ha señalado el responsable de comunicación de Ecooo, Miguel Ángel Vázquez.

En cualquier caso, ha subrayado que los datos mencionados de Acnur solo representan una de las cuatro causas de desplazamientos forzosos derivados del modelo energético, y por lo tanto, se deduce que «el flujo de desplazados es aún mayor».

Así, además del cambio climático, hay otras causas (a nivel global) como son los conflictos bélicos derivados de la pugna por materias primas energéticas; las infraestructuras energéticas que desplazan comunidades locales, que gestionadas por grandes corporaciones «permite que se antepongan intereses privados frente al derecho de la población a vivir en su entorno»; y, por último, la contaminación ambiental, según ha explicado.

«No es solo una cuestión de futuro. Está pasando hoy y son necesarias las soluciones. Cuando hablamos del tema medioambiental y del clima parece algo independiente a la persona. Por eso es necesaria esta campaña y crear este debate de concienciación», ha señalado.

Por su parte, Vázquez ha definido la iniciativa como una «campaña profundamente coherente y con mucho sentido» puesto que «además de atajar las consecuencias de las personas desplazadas» visibiliza «que está en las manos de las personas cambiar las cuatro realidades mencionadas anteriormente».

REFUGIADOS SIN NOMBRE NI APELLIDOS

«Los refugiados climáticos no tienen ni nombre ni apellido. Cuando nos llegan casos de estas personas pidiendo protección, los abogados estamos ceñidos a la Convención de Ginebra», ha expresado Favieres para matizar que en la convención se contemplan cinco causas necesarias para dar cobijo a refugiados y ninguna de ellas es la cuestión medioambiental.

En este sentido, ha destacado que es «necesario abrir camino» y ha incidido en que «este tipo de refugiados no tiene un lugar al que regresar». «Diferenciar los desplazados medioambientales de otras causas contempladas en la convención es difícil pero no imposible. Hay que hacer una definición amplia de la palabra refugiado, e introducir este discurso en la convención», ha concluido.

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