La burbuja de la factura de la luz: se acaban las excusas

  • No debemos ser los únicos malpensados, porque la Comisión Nacional de Mercados y Competencia ya está investigando si se están produciendo prácticas ilegales de manipulación del mercado por parte de las eléctricas.

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Si no sopla el viento y no llueve, sube la factura y culpan a las renovables por no dar la talla. Pero cuando vuelve a llover y sopla el viento también sube la factura y esta vez la culpa es de… “Es un tema muy complicado, y si lo tocamos será peor para el consumidor”, dicen al unísono eléctricas y políticos (aunque es muy sencillo cuando sube).

Así, son muchas las causas a las que apuntan los expertos cuando se dispara la factura aunque tampoco queda claro a cuál de todas atribuirla. Y la ciudadanía se pregunta, ¿será por el aumento de los precios internacionales del gas y el petróleo? ¿o por la subida del precio del mercado europeo del CO2 que pagan las centrales contaminantes? ¿O incluso podríamos pensar mal y que esté relacionado con algún comportamiento fraudulento de alguno de los actores en cuyas manos están la mayoría de centrales que marcan el precio de la electricidad?

No debemos ser los únicos malpensados, porque la Comisión Nacional de Mercados y Competencia ya está investigando si se están produciendo prácticas ilegales de manipulación del mercado por parte de las eléctricas. Y no sería la primera vez: en 2001, Competencia denunció a tres grandes eléctricas Endesa, Fenosa e Iberdrola por elevar los precios artificialmente en el mercado mayorista en pleno invierno; y más recientemente multó a Iberdrola en 2013 y Viesgo en 2018 por lo mismo: abuso de poder en el mercado.

Pero hace al menos 17 años que las diferentes autoridades en materia de competencia están pendientes de vigilar y perseguir las manipulaciones de precios que realizan los grandes actores del mercado eléctrico y sin embargo las reglas del juego que les permiten hacerlo de hurtadillas siguen intactas.

En cualquier caso, se acaban las excusas para un mercado muy caro para la ciudadanía y el medio ambiente (aunque muy lucrativo para las eléctricas, que siguen batiendo récord de beneficios en los últimos años). Un mercado que hace aguas por todos lados y necesita urgentemente de una revisión para responder a las necesidades de las personas y dar las señales correctas para la transición energética.

Acabar con la concentración de todas las actividades del sector (comercialización, generación y distribución) que están en manos de unas pocas empresas sería un primer paso necesario, ya que este hecho está favoreciendo prácticas abusivas.

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Se debería terminar también con la opacidad de cómo funciona tanto el mercado como todas las subvenciones ligadas a la energía. Conseguir información sobre qué centrales de gas y carbón, por ejemplo, reciben las subvenciones llamadas “pagos por capacidad” sigue siendo un imposible a pesar de la Ley de Transparencia o el Convenio de Aarhus. Es decir: la ciudadanía se ve obligada a pagar esas subvenciones pero se nos niega el derecho a saber qué empresas las reciben. Esto no es lo que dice la nueva Directiva Europea de Renovables: la ciudadanía tiene que ser el epicentro de la política energética.

Así que si queremos avances reales que lleven a una solución justa y eficiente para las personas y el medio ambiente, deberíamos empezar por la reforma del mercado eléctrico y de la tarifa de la luz sacando este debate del pequeño círculo de expertos de las eléctricas a un debate público e informado de la ciudadanía.

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Va a ser mucho más efectivo cambiar el mercado eléctrico que esperar a que llueva para ver si algún día, con suerte, baja la factura.

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Comentario/s

  • josepz - viernes 14 sept 2018

    en todo caso manipulará el estado, ya que se lleva en impuestos, la mayor parte de la factura.

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