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martes, febrero 7, 2023

Premio Nobel insta a no instalar paneles solares en zonas agrícolas porque «se necesita más alimento»

El Premio Nobel de Química 1988, Robert Huber, ha subrayado que «no se  puede dejar que una superficie arable quede cubierta por paneles solares, ya que la población necesita más alimentos», por lo que apunta a su instalación en zonas áridas, desérticas o que no puedan contar con un posible uso agrícola.

En su intervención en el Foro Joly, donde ha analizado ‘El futuro de las Energías Renovables’, Huber explica que la población mundial está creciendo de manera importante y se necesitan más alimentos, por lo que «hay que plantear que las células fotovoltaicas no pueden instalarse en terrenos agrícolas». Además, insiste en que las plantas tampoco se deben usar para producción de energía, sino para alimentación, «excepto en casos en que la planta no sirva para alimentación y no quite terrenos a los otros productos».

   El profesor subraya que la energía consumida proviene mayoritariamente de fuentes fósiles, aunque destaca el «crecimiento considerable» de las energías renovables en los últimos dos o tres años. «Esta energía renovable proviene principalmente de grandes plantas hidroeléctricas, algo que debe cambiarse para usar en mayor medida la solar, llamada a convertirse en la más importante», continúa Huber, que añade que, hasta que eso ocurra, se necesita un «largo periodo de transición con todas las renovables e incluyendo la nuclear».

   «En 30 o 40 años, si la situación política lo permite y hay más paz, se podrá vivir del sol en el mundo», insiste, tras recalcar la importancia de desarrollar almacenamiento para estas fuentes de energía, algo «urgente y acuciante», ante los problemas existentes de disponibilidad, transporte o costes.  

«ESPÁRRAGOS EÓLICOS»

   Además, señala que el crecimiento de la energía eólica ha sido «exponencial» en los últimos años, aunque se muestra «escéptico» en cuanto a su desarrollo debido a la «variabilidad de disponibilidad» de esta fuente de energía. Así, apunta a que, aunque existe una cantidad de viento ilimitado, se necesitan más líneas de transmisión y posibilidades de almacenamiento.

   «No me gusta ver esos espárragos, con feas turbinas eólicas, pero si estuvieran en el mar y no las viera, quizás no me molestarían tanto», sentencia, tras advertir de la necesidad de que existan fuentes locales con amplia distribución que eviten tener que desarrollar líneas de alta distancia de transporte.

JAPÓN Y ALEMANIA ANTE LA NUCLEAR

   El Nobel de Química señala que, tras el accidente de Japón, se han puesto de manifiesto los «peligros» de la energía nuclear, «pero es necesaria hasta que se encuentre una alternativa y toda la energía provenga del sol», apuntando a amplios territorios desérticos en Asia, África e, incluso, Europa.

   Huber asegura que la decisión de Alemania de prescindir de sus centrales nucleares ni es «muy buena», ya que está «rodeado de países que sí la usan, como Francia, República Checa o Reino Unido». «Es una política loca porque no se puede sustituir la energía en diez años», añade, tras señalar que «hay que aprender del accidente ocurrido en Japón, Chernobil o Estados Unidos, pero no cerrar las plantas».

   Sin embargo, deja claro que en materia energética se necesitan conexiones de abastecimiento y un marco político «estable», porque «no se puede depender de un dictador del norte de África», subraya en relación a Muamar Gadafi y a las instalaciones solares de gran tamaño que desarrolla en el desierto libio.

   Por otra parte, no se muestra «contento» con la idea de que exista una política europea energética común, aunque sí interconexiones que mejoren su suministro. «La decisión final sobre las fuentes de cada nación tiene que ser tomada por cada país», concluye.

ECOticias.com – ep

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