El gigante de defensa alemán apuesta por la logística militar con hidrógeno: «Las reservas de combustible actuales en Europa solo aguantarían tres meses de guerra»

Publicado el: 23 de febrero de 2026 a las 22:46
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La imagen muestra un módulo industrial tipo contenedor con sistemas de electrólisis / producción de hidrógeno.

Si mañana estallara una gran guerra en el continente, las reservas europeas de combustible solo aguantarían en torno a tres meses. Después, se pararía casi todo: tanques, aviones, camiones, pero también hospitales, ambulancias y cadenas de suministro básicas. Esa es la advertencia que lanza Rheinmetall, uno de los mayores fabricantes de armamento de Europa, que ha puesto el foco en algo que a menudo damos por hecho: la logística energética.

Europa está obligada por ley a almacenar reservas de petróleo equivalentes a 90 días de importaciones o consumo medio. Esa norma se pensó para crisis puntuales de suministro, no para un conflicto largo con consumo militar disparado y refinerías bajo ataque. Y aquí aparece la primera cifra incómoda. El continente cuenta con unas 60 refinerías que concentran casi todo el combustible fósil que mueve la economía. En un escenario de drones baratos y ataques a infraestructuras, son un blanco perfecto.



Tres meses de margen y muchas refinerías en el punto de mira

La guerra de Ucrania ya ha enseñado el guion. Los drones han golpeado repetidamente refinerías y depósitos rusos, forzando incluso racionamientos de gasolina en algunas regiones. Si eso ocurre en un gigante energético como Rusia, la pregunta cae por su propio peso. ¿Qué pasaría con un sistema como el europeo, que importa más del 60 % de la energía que consume y sigue dependiendo en gran medida de petróleo y gas externos?

Lo vivimos en pequeño en 2022. Bastó una crisis de gas para que se disparara la factura de la luz y llenar el depósito del coche se convirtiera en un pequeño lujo. Ahora el debate va un paso más allá. No solo se trata de precios altos, sino de la posibilidad real de que el combustible falle justo cuando más se necesita.



Por eso, desde la propia industria militar empiezan a hablar de renovables no como algo “verde y deseable”, sino como infraestructura de seguridad. Como resume la analista Kira Vinke, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, la transición energética ya no es solo una cuestión climática, es una cuestión de defensa.

La respuesta de Rheinmetall: islas energéticas y e‑combustibles

La propuesta de Rheinmetall se llama “Giga PtX”. La idea, explicada por su responsable de hidrógeno Shena Britzen, es crear una red de varios cientos de pequeñas plantas modulares repartidas por toda Europa que produzcan combustibles sintéticos a partir de hidrógeno verde y CO2 capturado. Cada instalación estaría diseñada para generar entre 5.000 y 7.000 toneladas anuales de diésel, diésel marino o queroseno sintético y funcionaría como una “isla energética” autosuficiente, alimentada con energía eólica, solar o geotérmica local. Si una planta cae, el resto sigue en marcha. La meta de conjunto ronda los 20 millones de toneladas de e‑combustibles al año, suficiente para cubrir las necesidades operativas de las fuerzas armadas europeas en un escenario de defensa, según los cálculos de la propia empresa.

La ventaja práctica es clara. Estos e‑combustibles son “drop‑in”, es decir, pueden usarse en motores y vehículos ya existentes, desde un carro de combate Leopard hasta un avión comercial, con pocas o ninguna modificación. No hace falta rediseñar toda la flota. Lo que cambia es cómo producimos el combustible y de dónde viene la energía que lo genera.

El gran problema, de momento, es el precio. Hoy producir un litro de queroseno sintético cuesta varios euros, muy por encima del combustible fósil. Los fabricantes confían en bajar el coste a medida que se escale la tecnología, pero admiten que sin apoyo público la puesta en marcha será lenta.

España y el hidrógeno verde que puede alimentar esos planes

Aquí entra en juego otra pieza de este puzle. Para que esa red de islas energéticas funcione, hace falta mucho hidrógeno verde. Empresas como Sunfire ya están cerrando contratos para instalar electrolizadores a gran escala en la península ibérica. En España, Repsol y la alemana Sunfire han acordado dos plantas de 100 megavatios, una en Cartagena y otra en la refinería de Petronor, en Muskiz, cerca de Bilbao.

Solo el nuevo electrolizador vasco podrá producir hasta 15.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable y evitar unas 167.000 toneladas de CO2 cada año al sustituir hidrógeno fósil en procesos industriales. Es decir, mientras refuerza la autonomía energética, también recorta emisiones. No es poca cosa.

Seguridad, clima y vida cotidiana, todo en la misma ecuación

Detrás de estos debates hay algo muy concreto. Europa quiere que, para 2030, al menos el 42,5 % de la energía que consume sea renovable, con la vista puesta en el 45 %. Además, las normas europeas exigen que los combustibles renovables de origen no biológico, como los e‑combustibles producidos con hidrógeno verde, reduzcan al menos un 70 % las emisiones respecto a sus equivalentes fósiles.

En la práctica esto significa que cada megavatio de solar y de eólica que se instala, cada electrolizador que entra en funcionamiento, ayuda por partida doble. Por un lado, reduce la factura de la luz a medio plazo y nos protege de nuevos sustos con el gas o el petróleo. Por otro, construye esa red de seguridad que evita que una crisis deje sin combustible a ambulancias, cosechadoras o camiones que llevan alimentos a los supermercados.

La lección de fondo es incómoda pero sencilla. Un continente que importa más de la mitad de la energía que consume y que todavía depende de gas y petróleo de terceros países seguirá siendo vulnerable, incluso si deja atrás el crudo ruso y lo sustituye por gas natural licuado estadounidense. Repartir la generación en miles de plantas renovables y fabricar parte de los combustibles de forma local no es solo una “ocurrencia verde”, es una póliza de seguros.

Queda un largo camino y muchas decisiones políticas por delante. Pero la señal que envía la propia industria armamentística es clara. Como recuerda Shena Britzen, “el viento y el sol siempre están ahí, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra”. Lo que falta es convertir esa evidencia en infraestructuras concretas.

El comunicado oficial más reciente sobre el proyecto de e‑combustibles “Giga PtX” y su red de plantas descentralizadas ha sido publicado en la web corporativa de Rheinmetall.

Foto: Rheinmetall

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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