Alemania y su ambicioso plan energético con Marruecos: «Buscamos que el Reino cubra el 5% de nuestra demanda eléctrica total mediante hidrógeno verde»

Publicado el: 23 de febrero de 2026 a las 18:36
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Parque eólico con aerogeneradores dentro del plan energético entre Alemania y Marruecos para exportar energía verde.

Alemania ha dado un paso político importante al respaldar oficialmente Sila Atlantik, un megaproyecto energético que quiere llevar electricidad renovable desde Marruecos hasta territorio alemán a través de un cable submarino de unos 4 800 kilómetros. Sobre la mesa hay inversiones estimadas entre 30 000 y 40 000 millones de euros y la promesa de cubrir alrededor del 5 % del consumo eléctrico anual de Alemania con sol y viento del norte de África. 

Detrás de las grandes cifras hay una pregunta muy concreta. ¿Qué significa, en la práctica, que una potencia industrial europea dependa de un país tercero para una parte de su electricidad verde y qué impacto puede tener esto en la transición ecológica y en la factura de la luz de los ciudadanos europeos?



Un megacable para llevar 26 TWh de energía renovable al año

El corazón del proyecto Sila Atlantik es doble. Por un lado, la construcción en Marruecos de grandes parques solares y eólicos con una potencia conjunta de hasta 15 gigavatios. Por otro, dos cables submarinos de corriente continua de alta tensión que recorrerían el Atlántico hasta Alemania con una capacidad de transporte de unos 3,6 gigavatios.

Con esas infraestructuras en marcha, los promotores calculan que se podrían exportar en torno a 26 teravatios hora de electricidad limpia al año, lo que equivale aproximadamente al 5 % del consumo eléctrico alemán. No es una cantidad simbólica, es energía suficiente para cubrir una parte relevante de la demanda de hogares, industria y transporte eléctrico en el país.



La ruta del cable seguiría la fachada atlántica europea, atravesando las aguas de varios países como Portugal, Francia, Bélgica y Países Bajos antes de inyectar la electricidad en la red alemana. El uso de tecnología de corriente continua permite reducir pérdidas en trayectos tan largos, algo clave cuando se habla del que podría convertirse en el cable eléctrico submarino más extenso del mundo.

Qué es Sila Atlantik | Vídeo: Projets du Maroc

Por qué Alemania mira al sol y al viento de Marruecos

La apuesta no se entiende sin el contexto. Alemania ha acelerado el cierre de centrales de carbón y nucleares y necesita grandes volúmenes de electricidad renovable estable para mantener su industria funcionando y al mismo tiempo recortar de forma drástica sus emisiones de CO2.

Marruecos ofrece justo lo que falta en buena parte de Europa central. Tiene zonas con una irradiación solar muy alta y vientos constantes, condiciones que permiten producir kilovatios hora renovables a costes muy competitivos. Esa ventaja natural ya se aprovecha en complejos como el solar de Ouarzazate y en grandes parques eólicos repartidos por el país, apoyados desde hace años por la cooperación energética marroquí alemana.

En el caso de Sila Atlantik, el plan incluye también sistemas de almacenamiento en baterías pensados para garantizar hasta unas 20 horas diarias de suministro programable. Es decir, no solo se exportaría electricidad cuando haya sol o viento en Marruecos, sino que se almacenaría parte para poder entregarla de forma más constante, algo muy valioso para cubrir picos de demanda y reducir la dependencia de centrales fósiles de respaldo.

Respaldo político y grandes consumidores interesados

El impulso político llegó en forma de carta. El secretario de Estado de Economía alemán, Frank Wetzel, ha enviado un escrito al ministro de Inversiones marroquí, Karim Zidane, en el que expresa el interés de Berlín por el proyecto y su disposición a seguir las conversaciones dentro del marco de la asociación energética marroquí alemana. En ese intercambio se subrayan la «ambición y el potencial» de Sila Atlantik como pieza de la cooperación energética entre ambos países.

En paralelo, grandes empresas alemanas ya han empezado a mover ficha. Compañías energéticas como E.ON y Uniper participan en las conversaciones y la operadora ferroviaria Deutsche Bahn se ha ofrecido como uno de los primeros clientes para esa electricidad verde, dentro de su plan de descarbonizar completamente sus operaciones hacia 2038.

Uno de los impulsores del proyecto resumía así el momento actual al medio Agenzia Nova, al señalar que «observamos un creciente interés en Sila Atlantik» por parte del gobierno y de las empresas alemanas.

¿Nueva dependencia o diversificación inteligente?

Que un país europeo importe en torno a un 5 % de su consumo eléctrico de un socio extracomunitario plantea dudas razonables. Tras la crisis del gas ruso, cualquier noticia sobre interdependencias energéticas se mira con lupa. ¿Está Alemania cambiando una dependencia por otra o diversificando riesgos de forma inteligente?

Los defensores del proyecto recuerdan que importar electricidad renovable desde Marruecos no sustituye el despliegue interno de eólica y solar, sino que se suma a él y mejora la seguridad de suministro al añadir una fuente geográficamente distinta, menos afectada por los mismos patrones meteorológicos que el norte de Europa.

Sin embargo, expertos que ya criticaron proyectos anteriores como Desertec advierten de que este tipo de megacables también pueden reproducir esquemas de «colonialismo energético» si no se garantiza que el país exportador obtiene beneficios claros en empleo, industrialización y acceso local a la energía limpia.

Retos técnicos, regulatorios y ambientales

Antes de que Sila Atlantik sea una realidad hay mucha letra pequeña por resolver. El proyecto necesita autorizaciones de todos los países cuyas aguas territoriales atraviese el cable, así como encajar en la planificación europea de redes de transporte, donde ya figura de forma exploratoria en el plan decenal de ENTSO‑E.

La propia cadena de suministro es otra pieza delicada. Hoy en día la producción de cables HVDC submarinos y de grandes turbinas eólicas está al límite en muchos mercados, por lo que los promotores estudian levantar nuevas fábricas de cable en Alemania para evitar cuellos de botella y crear industria asociada al proyecto.

A todo esto se suman las evaluaciones de impacto ambiental habituales en este tipo de infraestructuras, tanto en los futuros parques renovables como en el trazado del cable por los fondos marinos. El diseño final tendrá que demostrar que puede minimizar afecciones a ecosistemas costeros y a actividades como la pesca o el tráfico marítimo.

En cualquier caso, Sila Atlantik está aún en fase de desarrollo y los primeros escenarios sitúan su posible puesta en marcha alrededor de la próxima década, no antes de 2030. El reloj climático corre rápido y proyectos de esta escala tardan años en madurar, de modo que lo que se decida ahora marcará el sistema energético europeo durante varias décadas.

El comunicado oficial más reciente sobre el proyecto Sila Atlantik ha sido publicado en la página de la Energy Partnership Morocco‑Germany

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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