El mundo se ha quedado impresionado al salir a la luz el primer bosque que genera energía. Ha experimentado una transformación que nadie esperaba. Si te sorprendió lo que te contamos sobre el bosque de alimentos, lo que viene ahora no te dejará indiferente.
La energía es un bien muy valorado en estos tiempos a causa de la crisis energética que se vive en diferentes partes del planeta. El ser humano está valorando mucho más el hecho de tener luz y gas en casa.
Incluso ya hay varias comunidades que están buscando la manera de autoabastecerse. En este contexto, lo que pasa en un país europeo cobra una gran relevancia.
Hablamos del parque eólico en la meseta de Saint Agrève (Francia), uno de los pocos parques eólicos del bosque. Esto quiere decir que la altura de los aerogeneradores es algo superior a la de los árboles.
Al estar el emplazamiento de la Ciudadela incluido en el Parque Natural Regional de los Montes de Ardèche, se prestó una atención especial a la ubicación de los aerogeneradores para que no estuvieran en el primer plano del paisaje.
Tras siete años de obras, el bosque de 6 aerogeneradores se inauguró el 7 de septiembre de 2007. Comenzó su servicio en el emplazamiento de La Citadelle, concretamente en la Serre des Ambalés.
El bosque que genera energía está en Francia y es sorprendente
Para que la población se sensibilizara con esta iniciativa se creó un sendero temático de visita libre, un sendero bordeado de paneles explicativos sobre la composición del mecanismo de los dispositivos, su funcionamiento y su influencia en el medio ambiente. También encontramos información sobre la fauna y la flora presentes en el espacio.
Cabe destacar que se podrían reconvertir los bosques para contrarrestar la deforestación asociada a los aerogeneradores. Está claro que este espacio tiene mucho que enseñarnos.
La meseta de Saint- Agrève está compuesta por varios espacios abiertos y cerrados diversificados en los que los páramos, campos y bosques se alternan.
El viento dominante (conocido a nivel local como burle) es una de las características distintivas de la meseta. Sus vientos y el clima general de montaña e influencia mediterránea adquieren la definición de rigurosos y vigorizantes.
La construcción del parque eólico de Citadelle es el resultado de un conjunto de políticas territoriales y locales que entremezclan las preocupaciones energética y paisajísticas, en un entorno con un gran potencial morfológico y climático para la energía eólica.
En el año 2001, la DIREN (hoy DREAL) levantó su política paisajística y energética escala del departamento de Ardèche, con un plan para poner aerogeneradores en el bosque. El proyecto del parque eólico de Saint-Agrève cuenta con el respaldo de fuertes personalidades locales vinculadas al plano político y social.
Podríamos definir la meseta de Saint-Agrève como un proyecto para la “naturaleza ordinaria”. O sea, rincones rurales que producen. La implicación de la población en el proyecto y diferentes estudios realizados hicieron posible que este bosque obtuviera una buena aceptación global.
De esta manera, los aerogeneradores están perfectamente integrados en los paisajes otorgando una fantástica sensación de equilibrio.
El bosque de Francia genera energía y es armónico: todavía hay quien no puede creerlo
Saint-Agrève es un claro referente de bosque que genera energía. Es el ejemplo perfecto de que la escala intercomunal es esencial. Los aerogeneradores se ven a lo lejos, pero no evitan disfrutar del paisaje.
Para aceptar el proyecto y que funcione se ha necesitado una visión global y comprometida por parte de todos los agentes involucrados: compañías, instituciones, civiles, activistas…
La falta de compromiso por parte de dirigentes y asociaciones está llevando a una gestión basada en el apoyo financiero. Este aspecto no siempre garantiza una aceptación por parte de la población. Sin embargo, eso no deja de lado el hecho de que es un espacio natural capaz de generar energía y un espacio que sorprende al mundo.
Siguiendo esta misma línea, hay otras zonas del planeta que están padeciendo situaciones verdaderamente devastadoras con sus bosques, como Chile, cuyo bosque esclerófilo es “víctima” de la sequía.





















