Anunciar una planta no garantiza que llegue a producir combustibles sintéticos; para ello es necesario que existan compradores dispuestos a firmar contratos de larga duración que permitan a la industria desarrollarse en el tiempo.
ECODES ha presentado un informe donde analizan la financiación pública española destinada a los combustibles alternativos. Además, exigen a las administraciones públicas que preparen partidas de ayudas que reduzcan la diferencia de precio frente a los combustibles fósiles y que faciliten los acuerdos de compra con la aviación y el transporte marítimo.
Según la entidad, se han movilizado 1.766 millones de euros para proyectos de biocombustibles y combustibles sintéticos. Ante el cierre de Next Generation EU, ECODES pide asegurar financiación para los sectores más difíciles de electrificar y evaluar las ayudas por sus resultados económicos y ambientales.
Combustibles sintéticos
ECODES ha identificado más de 1.700 millones de euros de apoyo público vinculado a biocombustibles, combustibles sintéticos y la compra de combustible sostenible de aviación entre 2021 y 2026 en España. Sin embargo, la mayoría de la financiación pública no se ha traducido en proyectos finales todavía.
En un momento de incertidumbre económica y social, y una campaña electoral a la vuelta de la esquina, los precios de los combustibles y biocombustibles siguen encareciendo el coste de la vida. El Real Decreto-ley con medidas para mitigar el impacto de la guerra en Oriente Medio, publicado en septiembre, recoge una rebaja fiscal a combustibles fósiles y también a los biocombustibles.
Desde ECODES comprendemos que, si bien puede dar respuesta a necesidades concretas, su alcance se concentra en las clases con mayor capacidad adquisitiva, ya que no discrimina por razón de renta, y debería ser temporal y transitoria. Los esfuerzos deberían dirigirse hacia tecnologías más eficientes: la electricidad renovable y las baterías son la alternativa más económica en medios de transporte como coches y camiones.
En el caso de coches y aviones, donde resulta más complicado utilizar baterías, los combustibles sintéticos producidos por electricidad renovable son la opción más deseable. Sin embargo, estos combustibles enfrentan costes de producción altos, falta de demanda y acceso complicado a la infraestructura. Por lo tanto, es necesaria una financiación pública dirigida a apoyar su despliegue y que provenga del sector aéreo y marítimo, en particular, de los derechos de emisión que pagan por contaminar.












