Un extraño diamante radioactivo tiene en vilo a los científicos. Genera energía para miles de años, pero podría conllevar un peligro extremo o al menos eso se cree en primera instancia. Cada vez son más las alternativas que aparecen para obtener energía. Sin embargo, no todas ostentan la misma seguridad. Si la energía más inestable de la historia que España ha conseguido dominar te sorprendió, esta noticia no te dejará indiferente.
La recurrencia constante del ser humano a combustibles fósiles o fuente de energía no renovables ha hecho que padezcamos las consecuencias.
Sin embargo, podríamos volver a caer en un elemento peligroso que tiene en vilo a los científicos. El hecho de que genere energía para miles de años es demasiado tentador.
Este extraño diamante radioactivo podría ser un antes y un después
Las baterías de diamante podrían ser la solución para conseguir las “mejores” baterías, unas que duren miles de años. En 2018, un aficionado dejó caer desde su dron un pequeño paquete cerca de Stromboli, un volcán frente a la costa de Sicilia que estuvo en erupción durante el último siglo prácticamente de manera constante.
Al ser Stromboli uno de los volcanes más activos del planeta, tomar datos allí puede llegar a ser muy peligroso, por lo que un equipo de investigadores de la Universidad de Bristol desarrolló un robot vulcanólogo.
Lo transportó a la cima del volcán con un avión no tripulado, desde el que podía seguir de manera pasiva cada temblor y sacudida hasta que una erupción, de forma inevitable, lo aniquilase.
El robot se trataba de un sensor del tamaño de una pelota de softball alimentado por “microdosis” de energía que llegada desde una batería radioactiva (no nuclear, sin enriquecer) del tamaño de un cuadro de chocolate. Esta creación recibió el nombre de “huevo de dragón”.
Scott, científico de materiales de Bristol, y un pequeño grupo de colaboradores desarrollaron una versión mejorada de la batería del huevo de dragón capaz de durar miles de años sin ningún tipo de recarga.
Este diamante radioactivo tiene una capacidad y funcionamiento sorprendentes
A diferencia de las baterías que vislumbramos en los aparatos electrónicos modernos, que producen electricidad a partir de reacciones química, la de Bristol registra partículas emitidas por diamantes radioactivos, que además pueden generarse con fuentes como el hidrógeno.
En 2022, Scott y el químico de Bristol Neil Fox, uno de sus colaboradores, desarrollaron una compañía llamada Arkenlight. Esta creación responde a su deseo de comercializar su batería de diamantes.
La batería es del tamaño de una uña y todavía está en prototipo. Pese a que todavía falta mucho para ver el resultado final, ya muestra mejoras en su eficiencia y densidad de potencia si las comparamos con las baterías que ya están inventadas.
Cuando el diseño de Scott y el resto del equipo haya llegado al punto que desean, montarán una planta piloto para producirlas en serie. La compañía prevé que este año podrían tener las primeras baterías de este tipo.
Las baterías convencionales, como las de iones de litio de los smartphones o las alcalinas de los controles remotos, resultan excelentes para suministrar mucha energía durante poco tiempo. Una batería de iones de litio solo funciona unas horas sin recarga y, después de unos años, pierda una fracción sustancial de su capacidad de carga.
En cambio, las baterías de diamante generan pequeñas cantidades de energía durante mucho tiempo. No ostentan tanta energía como para abastecer un smartphone, pero dependiendo del material utilizado, pueden brindar un goteo de electricidad constante en pequeños dispositivos, durante milenios.
Tampoco podríamos utilizarlas para alimentar un vehículo eléctrico. En contraposición, la empresa busca aplicaciones en las que le sea imposible o poco práctico cambiar de forma periódica una batería. Por ejemplo, en sensores de lugares remotos o peligrosos, depósitos de residuos de energías renovables o satélites.
El diamante radiactivo que podría cambiar nuestras baterías
Otras aplicaciones cercanas son los marcapasos o wearables. Hay muchas personas a las que no les simpatiza la idea de tener algo radioactivo cerca debido al riesgo para la salud que eso generaría. Sin embargo, el riesgo de estos dispositivos puede compararse al de las señales de salida de los cines, que usan un material radioactivo llamado tritio para lograr su resplandor rojo.
A diferentes de los rayos gamma y otras formas de radiaciones más nocivas, las partículas beta pueden ser detenidas en seco con solo unos milímetros de blindaje. Su interior apenas es radiactivo, por lo que eso las hace más seguras para el ser humano.
Asimismo, cuando una batería de este tipo se queda sin energía, se desintegra a un estado estable, significando esto que no quedan residuos contaminantes.
Antes la batería residual era vista como una tecnología marginal, pero ahora parece que está por convertirse en una corriente dominante, aunque todavía falta ver hasta dónde llega este diamante radioactivo que, según la información aportada hasta ahora, parece no ser tan peligroso como se podría pensar en primera instancia. Un caso muy diferente a la radioactividad con la que se asocia a Fukushima.


















