Junta de Castilla y León aprueba planta de biometano con impacto ambiental condicionado y fuertes restricciones

Publicado el: 8 de abril de 2026 a las 11:40
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Junta de Castilla y León aprueba planta de biometano con impacto ambiental condicionado en instalación industrial

Junta de Castilla y León aprueba planta de biometano con impacto ambiental condicionado, dando luz verde a una infraestructura clave para la transición energética, pero rodeada de dudas ambientales y oposición local.

El proyecto, que tratará hasta 60.000 toneladas anuales de residuos orgánicos, producirá más de 4,15 millones de metros cúbicos de biometano al año, aunque deberá cumplir estrictas condiciones para minimizar su impacto.



Junta de Castilla y León aprueba planta de biometano con impacto ambiental condicionado

La planta procesará 60.000 toneladas de residuos al año, pero genera inquietud por olores, fauna protegida y presión en el territorio

Dentro de su hoja de ruta para fomentar las energías renovables y reducir la huella contaminante, la Junta de Castilla y León ha dado luz verde a una planta de biometano. Pero el plan tiene muchas dudas y restricciones.

La instalación producirá más de cuatro millones de metros cúbicos anuales de biometano, además de biogás para uso interno. La misma incorporará un gasoducto y una conexión eléctrica subterránea que ampliarán su alcance territorial.



Una macroplanta energética basada en residuos orgánicos

El proyecto impulsado por Aratel Energía Renovable contempla la construcción de una planta en La Antigua (León) para transformar residuos mediante digestión anaerobia en gas renovable.

La instalación permitirá valorizar residuos orgánicos, incluidos SANDACH (subproductos animales), convirtiéndolos en biometano apto para su inyección en la red gasista.

De este modo, Junta de Castilla y León aprueba planta de biometano con impacto ambiental condicionado como parte de su estrategia para impulsar energías limpias y reducir emisiones.

Producción energética millonaria y nuevas infraestructuras asociadas

La planta generará más de 4,15 millones de metros cúbicos de biometano al año, además de biogás destinado al autoconsumo térmico del propio proceso industrial.

El proyecto incluye infraestructuras clave como un gasoducto enterrado de conexión con la red Zamora-Benavente-León y una línea eléctrica subterránea de 343 metros, ampliando su huella territorial.

La superficie total supera las 5 hectáreas, lo que sitúa esta instalación como una de las más relevantes en el ámbito de la economía circular y la energía renovable en Castilla y León.

Alegaciones vecinales y preocupación ambiental creciente

Durante el proceso de información pública se registraron numerosas alegaciones de vecinos, ayuntamientos, Ecologistas en Acción y particulares, evidenciando una fuerte preocupación social.

Las críticas se centran en posibles olores, ruido, aumento del tráfico pesado, impacto paisajístico y afección a la fauna, especialmente en un entorno rural de alto valor ambiental.

El promotor ha defendido que solo el 30% de la materia será SANDACH y que la planta estará a más de 2 kilómetros de núcleos habitados, aplicando además tecnologías avanzadas para reducir molestias.

Impacto ambiental compatible, pero bajo estricta vigilancia

La Declaración de Impacto Ambiental considera que el proyecto es compatible, pero impone un amplio paquete de medidas correctoras, preventivas y de control.

Entre ellas destacan la realización de un estudio olfatométrico, sistemas avanzados de desodorización, controles periódicos de emisiones, ruido y calidad de aguas subterráneas.

Esto refuerza que Junta de Castilla y León aprueba planta de biometano con impacto ambiental condicionado, lo que implica un seguimiento continuo durante todas las fases del proyecto.

Zona sensible para aves y permisos aún pendientes

El informe reconoce que la planta se ubicará en un área de alto valor para aves esteparias como la avutarda y el sisón, lo que obliga a establecer restricciones temporales en las obras. También se imponen limitaciones al tránsito de vehículos pesados y condiciones estrictas para el uso del digestato como fertilizante agrícola.

A pesar del visto bueno ambiental, el proyecto aún necesita autorizaciones clave y perderá su validez si no se ejecuta en un plazo máximo de 4 años, lo que deja abierto su futuro.

El proyecto, que supera las cinco hectáreas, ha generado inquietud vecinal por posibles molestias como olores, ruido o tráfico, aunque sus promotores defienden la adopción de medidas técnicas para minimizar impactos en el entorno.

La evaluación ambiental autoriza la iniciativa con requisitos estrictos, incluyendo controles continuos de emisiones, estudios específicos y sistemas de mitigación, garantizando una supervisión constante  de la misma durante el desarrollo y funcionamiento.

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