La lluvia de los últimos meses ha dado una pequeña tregua a mucha gente con alergia. Pero esa sensación de «respiro» puede durar poco. Cuando el campo y los parques se ponen verdes a la vez, el polen suele venir detrás, y este año la combinación es clara.
La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) avisa de que la primavera de 2026 será intensa en buena parte de España, sobre todo por el polen de gramíneas. En su previsión, las provincias que más destacan son Badajoz y Cáceres, seguidas de zonas como Sevilla, Jaén, Madrid y Toledo, con picos que pueden ser muy altos.
Las provincias que estarán en primera línea
En Extremadura es donde la previsión marca el mayor impacto. Badajoz y Cáceres podrían moverse entre 10.000 y 12.000 granos por metro cúbico de aire, una cifra que no pasa desapercibida cuando se traduce en estornudos, ojos irritados y noches de mal descanso. Ese recuento, dicho fácil, mide cuántos granos flotan en un volumen de aire, y cuanto más alto, más exposición.
Andalucía también aparece en el mapa de riesgo. Sevilla podría situarse entre 6.000 y 8.000 granos por metro cúbico, y Jaén se espera con niveles intensos. Son previsiones estacionales, así que el día a día dependerá del tiempo, pero el mensaje es que el arranque de primavera puede venir cargado.
Madrid y Toledo, el aviso para el centro peninsular
En el centro, la SEAIC prevé una primavera de niveles moderados a intensos en Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid. El foco se concentra especialmente en Toledo y Madrid, donde las concentraciones podrían alcanzar picos de hasta 6.000 granos por metro cúbico. No es poca cosa.
¿Qué significa esto en la práctica para alguien que vive en la zona? Que habrá días en los que abrir las ventanas para ventilar o salir a correr por un parque puede sentirse distinto, con más síntomas y durante más tiempo. Sobre todo si ya hay asma o rinitis de base.
Norte, litoral mediterráneo y Canarias, un respiro con matices
En el norte peninsular la previsión es más suave. Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y Aragón se moverían en niveles leves, con concentraciones estimadas entre 1.500 y 2.000 granos por metro cúbico. Para muchas personas sensibles a gramíneas, esa diferencia cambia la semana.
Galicia quedaría entre niveles leves y moderados, con especial mención a Ourense y Lugo. Y en Canarias se esperan cantidades muy bajas, alrededor de 250 a 500 granos por metro cúbico en Tenerife y Las Palmas, mientras que en el litoral mediterráneo (Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia) se prevén niveles leves.
Por qué el polen llega con más fuerza este año
El invierno y el inicio de año han dejado lluvias que producen el llamado «efecto lavado», con días en los que el polen baja en el aire porque la atmósfera se limpia. Pero esa misma agua impulsa el crecimiento de la vegetación y, cuando el tiempo se estabiliza, el polen puede dispararse de golpe, como si el calendario se apretara en pocas semanas.
Además, la humedad elevada también tiene otra cara menos comentada. La SEAIC ha señalado que puede favorecer hongos y ácaros del polvo, y eso puede agravar síntomas asmáticos incluso en zonas donde antes no era tan habitual. A cambio, el gran repunte puede llegar después, cuando la meteorología se normalice.
No solo gramíneas, el efecto suma de los alérgenos
Aunque las gramíneas son las grandes protagonistas de la alergia respiratoria, no son las únicas. La propia SEAIC recuerda que otros pólenes como los de cupresáceas, plátano de sombra, olivo, urticáceas o salsola también condicionan cómo se vive la primavera, y pueden coincidir en el tiempo.
Aquí aparece un concepto que explica por qué algunos años se hacen cuesta arriba. Cuando una persona es alérgica a varios pólenes a la vez, lo que los especialistas llaman polisensibilización, el efecto puede sumarse. Y la sensación de «no se me pasa» se vuelve más frecuente.
Qué tener en cuenta para convivir mejor con la temporada
La primera herramienta es la información. La SEAIC recuerda que el polen se ha convertido en un «nuevo semáforo» de salud, porque anticipa días de más riesgo y ayuda a planificar mejor cosas sencillas como pasear, hacer deporte o ventilar la casa. También insiste en la importancia de invertir en redes de monitorización y en difundir esos datos.
En lo personal, lo más prudente es adelantarse y hablar con un profesional sanitario si los síntomas van a más, sin caer en la automedicación. Y a nivel de ciudad, cuando se cambie o amplíe la vegetación urbana, conviene hacerlo con criterios de salud y calidad del aire, para que las soluciones verdes no se conviertan en un problema añadido.
El resumen oficial de la SEAIC puede consultarse en el Portal SEAIC.










