Se prevé una primavera dura para los alérgicos por el aumento del polen, impulsado por las lluvias recientes y unas condiciones meteorológicas que favorecen una mayor concentración de alérgenos en el aire.
Este escenario, unido al cambio climático y a la prolongación de la temporada de polinización, anticipa meses especialmente complicados para millones de personas con alergias respiratorias.
Se prevé una primavera dura para los alérgicos por el aumento del polen
Las lluvias acumuladas y las temperaturas suaves intensifican la polinización y prolongan los síntomas.
Las lluvias y el clima favorecen una polinización más intensa
La primavera de 2026 se presenta especialmente exigente para quienes padecen alergias respiratorias. Los datos de seguimiento aerobiológico indican que la concentración de polen ha aumentado de forma notable tras un invierno con lluvias abundantes y temperaturas moderadas.
Según la Red Aerobiológica de Catalunya (XAC), las primeras semanas del año registraron niveles inferiores a la media histórica, pero a partir de mediados de febrero se produjo un incremento brusco que ha situado las concentraciones por encima de los valores habituales.
Los pólenes más presentes y su impacto en la población
Algunos tipos de polen destacan por su peso en la atmósfera. Las cupresáceas representan aproximadamente el 22 %, seguidas por el plátano de sombra (10,7 %) y el olivo (5 %). También tienen un papel relevante las gramíneas (4,2 %) y la parietaria (4,4 %), especialmente vinculadas a alergias persistentes.
El cambio climático agrava las alergias respiratorias
El patrón meteorológico explica gran parte de este comportamiento. La acumulación de agua en el suelo ha favorecido una floración más intensa, mientras que las temperaturas suaves han acelerado los ciclos biológicos de muchas especies vegetales.
Aunque los episodios de lluvia pueden reducir momentáneamente la presencia de polen en el aire, su efecto a medio plazo es el contrario: estimulan el crecimiento de plantas y prolongan la temporada alérgica, que en algunos casos puede extenderse hasta el verano.
Datos de prevalencia y presión sobre el sistema sanitario
El impacto en la salud es significativo. En Catalunya, cerca de 2 millones de personas padecen alergias respiratorias, y se estima que el 25 % de la población sufre rinitis alérgica, mientras que hasta un 12 % presenta asma relacionada con alérgenos.
Además, el polen está implicado en aproximadamente el 40 % de los casos de asma y rinoconjuntivitis, lo que lo convierte en uno de los principales factores desencadenantes.
El cambio climático está intensificando este fenómeno. El aumento de la temperatura y de los niveles de dióxido de carbono favorece la producción de polen y prolonga su presencia en el ambiente. A ello se suma la contaminación atmosférica, que puede modificar las partículas y hacerlas más agresivas para el sistema respiratorio.
Las previsiones apuntan a que marzo será más lluvioso de lo habitual, mientras que los meses siguientes mantendrán temperaturas normales o ligeramente superiores. Este escenario podría favorecer una temporada más larga y con picos de alta concentración.
Factores que pueden modificar la intensidad de la temporada
Los especialistas advierten de que factores como el viento o las precipitaciones intensas pueden alterar puntualmente los niveles de polen, pero no cambiarán la tendencia general.
Ante esta situación, la comunidad médica insiste en la importancia de anticiparse con medidas preventivas, tratamientos adecuados y seguimiento especializado, especialmente en población infantil, donde una intervención temprana puede evitar complicaciones futuras.
La combinación de factores climáticos y ambientales confirma una tendencia al alza que sitúa a las alergias como uno de los principales retos de salud pública en los próximos años.


















