La energía fotovoltaica impulsa el riego sostenible con un innovador proyecto de bombeo agrícola mediante la energía fotovoltaica promete transformar la gestión del agua en el campo. La estrategia central consiste en elevar el caudal fluvial hacia un depósito en altura, aprovechando los picos de producción solar diaria.
Esta metodología de acumulación hidráulica permite almacenar los recursos hídricos de manera estratégica para distribuirlos más tarde. El sector agrario consigue así protegerse frente a la inestabilidad de las tarifas del mercado eléctrico convencional.
Los investigadores confirmaron la viabilidad del sistema tras analizar minuciosamente cuatro escenarios operativos reales entre los años 2021 y 2024. Los datos demostraron que la rentabilidad se dispara al combinar el autoconsumo con la venta de los excedentes.
El modelo híbrido definitivo destaca por su resiliencia técnica al desvincular el riego de la volatilidad financiera actual. La agricultura avanza con este avance hacia una soberanía energética sostenible que minimiza el impacto ambiental global.
La energía fotovoltaica impulsa el riego sostenible
Una investigación de la Universidad de Córdoba concluye que combinar energía fotovoltaica e hidráulica permite a las comunidades de regantes reducir costes, aprovechar mejor la electricidad renovable y avanzar hacia la soberanía energética.
La energía fotovoltaica impulsa el riego sostenible gracias a un modelo híbrido que combina la producción solar con el almacenamiento de energía hidráulica, según un estudio de la Universidad de Córdoba realizado en una comunidad de regantes del valle del Genil.
La investigación demuestra que esta solución mejora el aprovechamiento de la energía renovable, reduce la dependencia de las oscilaciones del mercado eléctrico y aumenta la resiliencia de las explotaciones agrícolas frente a los cambios en el precio de la electricidad y la disponibilidad de agua.
La energía fotovoltaica impulsa el riego sostenible
Un equipo de investigadores de la Universidad de Córdoba ha analizado distintas alternativas para incorporar energías renovables al riego agrícola y concluye que la combinación de energía fotovoltaica y potencia hidráulica representa la opción más eficiente para avanzar hacia la soberanía energética de las comunidades de regantes.
El estudio toma como referencia la Comunidad de Regantes de la Margen Izquierda del Genil, que gestiona unas 6.000 hectáreas distribuidas entre Lora del Río, Peñaflor y Palma del Río, y que está culminando la instalación de una planta solar de 9 megavatios pico.
Una planta solar permitirá reducir la dependencia del mercado eléctrico
La nueva instalación fotovoltaica sustituirá parte de la electricidad convencional utilizada para bombear el agua desde el río hasta una balsa situada a unos 80 metros de altura, desde donde posteriormente se distribuye por gravedad para el riego de los cultivos.
Este sistema proporciona una mayor flexibilidad operativa, ya que la energía generada no se emplea únicamente de forma inmediata, sino también para almacenar agua cuando existe disponibilidad de electricidad renovable.
Gracias a esta estrategia, la comunidad puede optimizar el consumo energético y reducir su exposición a las variaciones del precio de la electricidad.
El estudio compara cuatro modelos energéticos diferentes
La investigación analiza datos reales correspondientes al periodo 2021-2024, una etapa marcada por importantes variaciones tanto en los precios eléctricos como en la disponibilidad de recursos hídricos y las necesidades de riego.
El primer escenario contempla el uso exclusivo de energía convencional, completamente condicionado por las fluctuaciones del mercado eléctrico.
El segundo incorpora una planta fotovoltaica destinada exclusivamente al autoconsumo, mientras que el tercero añade la posibilidad de vender a la red el excedente de electricidad no utilizado para el riego, generando nuevos ingresos para la comunidad.
La combinación de energía solar e hidráulica ofrece la mayor eficiencia
Según los investigadores, el cuarto escenario es el que proporciona los mejores resultados al integrar la energía fotovoltaica con el almacenamiento mediante energía potencial hidráulica.
Esta solución híbrida permite almacenar energía de forma indirecta, elevando el agua hasta la balsa cuando existe producción solar abundante y utilizando posteriormente esa reserva para el riego cuando resulte necesario.
El estudio concluye que este modelo constituye el sistema más resiliente, ya que reduce la dependencia tanto de las horas de sol como de las oscilaciones del precio de la electricidad y facilita avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética en el sector agrícola.
Conclusiones
Los resultados ponen de manifiesto que la integración inteligente de distintas fuentes de energía renovable puede convertirse en una herramienta clave para mejorar la competitividad del regadío y reducir sus costes de explotación.
Además de incrementar la eficiencia energética, este tipo de soluciones contribuye a acelerar la transición hacia un modelo agrícola más sostenible, menos dependiente de los combustibles fósiles y mejor preparado frente a los desafíos climáticos y económicos.
La energía fotovoltaica impulsa el riego sostenible: te lo cuento en 15 segundos
¿Qué comunidad de regantes ha servido como caso de estudio?
La investigación se ha desarrollado sobre la Comunidad de Regantes de la Margen Izquierda del Genil, que gestiona unas 6.000 hectáreas entre Lora del Río, Peñaflor y Palma del Río.
¿Qué potencia tendrá la nueva planta fotovoltaica?
La instalación contará con una potencia de 9 megavatios pico (MWp) destinada principalmente al bombeo del agua para riego.
¿Qué ventaja ofrece combinar energía solar e hidráulica?
Permite aprovechar mejor la electricidad generada, almacenar energía mediante el bombeo de agua y reducir la dependencia del mercado eléctrico y de la disponibilidad de radiación solar.
¿Cuál es la principal conclusión del estudio?
Los investigadores concluyen que el sistema híbrido formado por energía fotovoltaica y almacenamiento hidráulico es la alternativa más eficiente y resiliente para avanzar hacia la soberanía energética de las comunidades de regantes.













