La hormiga argentina ha construido bajo la costa de España, Portugal, Francia e Italia la mayor red de colonias jamás documentada con 6.000 kilómetros y con miles de millones de insectos que hacen nidos que nunca paran de cooperar

Por HoyECO
Publicado el 15 de septiembre de 2026 a las 10:19
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Hormiga en primer plano sobre el suelo

Una hormiga de apenas unos milímetros ha levantado una sociedad que cruza fronteras. La principal supercolonia europea de Linepithema humile se extiende al menos 6.000 kilómetros por zonas costeras de Italia, Francia, España y Portugal.

No es un túnel continuo excavado bajo cuatro países. Es una red de millones de nidos separados que actúan como una sola colonia, porque sus obreras se aceptan, circulan entre nidos cercanos y cooperan en lugar de pelear.

Una colonia sin fronteras

El hallazgo fue descrito en 2002 por Tatiana Giraud, Jes S. Pedersen y Laurent Keller, entonces vinculados al Instituto de Ecología de la Universidad de Lausana. El equipo recogió hormigas de 33 poblaciones europeas y comparó su comportamiento y su genética.

Las pruebas revelaron dos supercolonias. La principal reunía 30 de las poblaciones y sus obreras no mostraban agresividad ni siquiera cuando procedían de lugares separados por miles de kilómetros, mientras que atacaban con fuerza a las hormigas de la supercolonia catalana.

En 2024, un estudio sobre los genes inmunitarios volvió a describir la supercolonia principal europea como una red de más de 6.000 kilómetros. No fue un nuevo mapa completo, pero muestra que esa escala continúa siendo la referencia científica.

Por qué cooperan

Las hormigas suelen reconocer a las compañeras de su colonia mediante señales químicas presentes en el cuerpo. En la hormiga argentina europea, ese sistema parece haberse vuelto mucho más permisivo dentro de cada supercolonia.

Los autores comprobaron que la pérdida general de diversidad genética había sido limitada, así que un simple efecto fundador no explicaba por sí solo la ausencia de peleas. Propusieron que la selección favoreció las señales de reconocimiento más comunes, porque las colonias que evitaban guerras con sus vecinas podían dedicar más energía a buscar alimento y criar.

Una cifra difícil de cerrar

¿Son exactamente 500 millones de hormigas? El trabajo principal no respalda esa cifra. Habla de millones de nidos y miles de millones de obreras, sin ofrecer un censo cerrado.

Contarlas una a una sería inviable y la propia estructura de la supercolonia complica cualquier estimación. En la práctica, la famosa “ciudad” es una red de nidos compatibles, no una cámara subterránea gigantesca ni un único sistema de túneles que conecte Italia con Portugal.

Una invasora muy eficaz

La hormiga argentina es originaria de la cuenca del río Paraná, en Sudamérica, y probablemente se dispersó por el mundo con el comercio humano. Tiene múltiples reinas y forma extensas redes de nidos conectados socialmente, una organización que facilita su expansión.

Esa eficacia tiene un coste ecológico. La ficha de la Universidad de Florida señala que puede desplazar a hormigas autóctonas, proteger pulgones y cochinillas que dañan plantas y alterar procesos como la dispersión de semillas o la polinización.

Al final del día, lo extraordinario no es un hormiguero monumental, sino la escala de una sociedad animal sin fronteras internas. El estudio principal se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences.

HoyECO

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