Una exposición fotográfica en Málaga muestra los efectos positivos de cuidar el planeta

Así, las fotografías destacan lo que se ha hecho correctamente para salvar espacios y especies, para lo que previamente ha sido necesario la creación de leyes, así como tener conocimiento y voluntad.

Buenas noticias para el planeta‘ es la exposición que, desde el pasado miércoles, muestra a través de 58 fotografías los efectos positivos de cuidar el planeta. Así, desde el 21 de febrero y hasta el 9 de abril, el Paseo del Parque de Málaga acoge escenas de situaciones medioambientales delicadas que han sido revertidas en positivo.

Recuperación de especies que estaban en peligro de extinción, paisajes que vuelven a estar llenos de vida y cambios de conducta en las personas y gobiernos representan algunas de las imágenes con las que esta exposición fotográfica, organizada por Lunwerg y patrocinada por la Fundación AXA, recuerda que las buenas prácticas y los gestos comprometidos ayudan al planeta. Así, las fotografías destacan lo que se ha hecho correctamente para salvar espacios y especies, para lo que previamente ha sido necesario la creación de leyes, así como tener conocimiento y voluntad.

«Impedir el agotamiento, la pobreza, el afeamiento e incluso la extinción reporta una de las más íntimas satisfacciones para los
que estamos implicados. Sin olvidar, por supuesto, la formidable alegría que provoca darnos esa excelente noticia que es darle buenas noticias a la vida«, ha manifestado el comisario de la exposición,
Joaquín Araújo.

En cuanto a la recuperación de especies, la Fundación AXA ha asegurado en un comunicado que es en este campo donde se han alcanzado mayores logros. Así, frente a la mengua de las poblaciones de animales y plantas, el peligro de extinción de muchas especies, el empobrecimiento de la naturaleza, «se han lanzado miles de botes salvavidas«, han destacado. Entre las acciones que han conseguido la recuperación de poblaciones de especies, han nombrado investigaciones, legislación, vigilancia, protección, cría en cautividad, seguimiento o alimentación suplementaria, entre otras.

Por otro lado, han puesto como ejemplo los ríos Támesis y Sena o estuarios como la ría de Bilbao, «que pasaron de lugares sin vida, sucios y envenenados a todo lo contrario, aguas de nuevo vivaces«. Lo mismo sucede con canteras, minas a cielo abierto o vertederos, «que de horrorosos socavones vacíos han pasado, en algunas ocasiones, a lagunas, arboledas, cultivos tradicionales e incluso parques y jardines de uso cotidiano».

«Somos, pues, capaces de, aliados con la enorme capacidad de cicatrización de la propia naturaleza, restaurar casi todo. Solo nos falta la voluntad de invertir en lo más productivo que existe: nuestra propia sensatez», han valorado. En contraposición, Fundación AXA ha reconocido que «los estilos de vida hoy generalizados resultan del todo incompatibles con la continuidad de especies y paisajes. Por ello, han instado a que «cada persona, en la medida de sus capacidades, acuda al rescate del planeta».

Así, han detallado algunas pautas con las que colaborar en este sentido, como la elección de formas de transporte poco o nada contaminantes; el estilo de alimentación; el incremento del uso de la bicicleta y el transporte público; escoger alimentos de la agricultura biológica; o hacer un uso no agresivo del paisaje a la hora de divertirse, descansar o hacer turismo.

«Destruimos lo que necesitamos»

Por su parte, el comisario de la muestra ha puesto en valor que «conviene tener presente que somos la única especie que destruye lo que necesita«. «Cuando comenzó la toma de conciencia ambiental; cuando unos pocos alertaron del culatazo que propinaba el disparo llamado desarrollismo al resto de la vida del planeta, lo primero que se argumentó es que no hay sumas en un lado sin restar en todo lo demás», ha explicado Aráujo.

En este sentido, «se identificaron las consecuencias negativas de tanta comodidad y velocidad, y se cargaron las tintas en describir con los matices más negativos las consecuencias de lo que hoy llamamos grandes enfermedades ambientales«. Así, ha asegurado el escritor que «desde la certeza de lo que ya ha pasado puede afirmarse que los diagnósticos, alarmas y desgarradores argumentos que se pusieron en circulación hace 40 años ni eran mentira ni exageraciones» agregando que «ahora se trata de que no sean tampoco apocalípticos, como algunos predijeron«.

Los indicadores que la ONU usa para valorar la salud de los sistemas naturales del planeta «dejan absolutamente claro que hemos gastado nuestro capital natural mucho más de lo conveniente«, ha insistido Joaquín Araújo, al tiempo que ha sentenciado que «ahora mismo, poco o nada es más importante que enfrentarse al cambio global que se ha iniciado en casi todos los ámbitos y que está violando en demasía las reglas del funcionamiento de la vida a gran escala».

A pesar de esta situación, Aráujo ha afirmado que «no cabe el derrotismo, entre otros motivos, porque también sabemos hacer bien, incluso muy bien, las cosas«, ha concluido aludiendo a las fotografías de la exposición, que representan «actuaciones culminadas por éxitos clamorosos«.

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